Review This is Us: Still There

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Un videoclub. Los más jóvenes del lugar ni lo conoceréis. Un videoclub era como una biblioteca de películas. Te hacías socio, te daban tu carnet y alquilabas películas, generalmente para el fin de semana. Había lista de espera para ver los estrenos. Y había penalización si no devolvías la peli a tiempo o rebobinada. ¿Rebobinada? ¿Qué es eso? El vídeo donde metías la peli tenía botones: uno de ellos el play, otro el rec (para grabar), otro el FFWD para adelantar la peli (por ejemplo si no querías ver los trailer de las novedades) y otro el REWIND. Las estanterías estaban llenas de películas y se dividían por secciones: aventuras, románticas, acción, bélicas, infantil, X, … Siempre ibas con intención de alquilar algo que leías recomendaban las revistas de cine, o los periódicos en papel, o los pocos programas de cine de la TV. Y acababas alquilando un BlockBuster, es decir, peli de palomitas. Ir al videoclub era toda una ceremonia: ¿estará la peli que quiero? ¿Qué alquilaré este finde?

Los Pearson de los 80 no deciden qué peli llevarse a casa para el finde. Kevin está un poco protestón y Jack y Rebecca deducen que no se encuentra bien. Kevin y Kate tienen varicela, y Rebecca cometerá el “error” de llamar a su madre para comprobar si ella había pasado la varicela de pequeña. El doctor recomienda también que Randall se contagie para que los tres pequeños pasen la enfermedad ya que, de mayor, sería mucho peor (sí, eso se hacía: mi hermano me pegó la varicela por el mismo motivo).

Conociendo la situación de Rebeccca, su madre decide ir y echar una mano. Esa madre perfeccionista que en cuanto llega pone a la familia Pearson más tensa aún. ¿Cómo? Volviendo loca a Rebecca corrigiendo su manera de cocinar, criticando el orden de casa, diciéndole a Kate que el vestido que le ha traído, al ser pequeño, puede utilizarlo como “vestido para adelgazar”, haciendo comentarios sobre Randall. Será esto lo que colme el vaso y Rebecca (Mandy Moore está increíble en esta escena) acusa a su madre de ser racista. Es más: le dice que cuando se derrita la nieve, se marche de casa ya que no expondrá a Randall a su racismo. Lo malo de todo esto que te cuento es que Randall presencia esta escena y Rebecca y Jack se ven obligados a explicarle a su hijo de 10 años que la sociedad, aunque quiera no demostrarlo, se muestra racista. Les resulta muy complicado hacérselo ver a su hijo… tanto por su pequeña edad como por hablar de un familiar: su abuela es racista.

Jack cae enfermo también. Pero no olvidemos que Jack es perfecto y cogerá la pala para quitar la nieve y hacer que su suegra se marche y deje a su familia tranquila.

En un acto de sinceridad, la madre de Rebecca justifica su comportamiento aludiendo a que se educó en una época muy distinta. Y lo intenta. Y es verdad, lo hace, pero eso no le basta a Rebecca. Mucho menos con Randall, al que defiende fieramente. No te dejes engañar. La madre de Rebecca fastidia una preciosa escena entre Jack y Kevin mostrándose furiosos con la varicela. Y aunque me encanta nadar en la infancia y época feliz de los Pearson, me tengo que ir al presente…

En el presente, Randall se muestra torpe en lo que a Deja se refiere. Es curioso porque encuentro a Randall pasivo y a Beth muy segura en la acogida de Deja. Beth y Randall -y por extensión sus hijas y su casa- se encuentran con un problema de higiene. Deja no se lava el pelo. Beth quiere ser directa y hablar con Deja pero Randall opta por llevar a las niñas a la bolera y allí a ver qué se le ocurre para sacar el tema. El plan de la bolera resulta ser un desastre y pasan al plan de Beth que resulta ser un éxito. Beth lava y peina a Deja y descubre que la niña tiene unas calvas provocadas por estrés. Deja descubrirá que su confianza se ve traicionada ya que Beth le cuenta a Randall el “secreto” de su alopecia. Así que decide coger unas tijeras y cortar las preciosas trenzas que le hizo Beth. La acogida está siendo dura.

Kevin sigue con su rodilla dolorida y pasa por una operación. Al descubrir que posponen ciertas escenas y que se realizan cambios en el guión, Kevin no atiende a razones y decide saltarse el posoperatorio y volver a las pastillas para el dolor. La rodilla es un nexo entre el Kevin adolescente y el Kevin presente. El Kevin adolescente que estaba escayolado cuando falleció Jack, el Kevin del presente que se toma las pastillas mientras ve un vídeo suyo jugando al fútbol -su gran pasión- mientras su padre lo anima. Esa foto fija de Jack en la TV mientras Kevin abre el bote de pastillas nos hace pensar que, efectivamente, Kevin es como Jack y que el dolor verdadero no lo matarán las pastillas que toma.

Y dejo a Kate para el final. Kate está rara y molesta con Toby. Y Toby es un poco asfixiante para Kate: le para los ejercicios de la tele, insiste en que coma una magdalena, protesta cuando Kate decide ir a su clase de yoga… Pero Kate no va a yoga. Va al médico y pregunta si “aún está ahí”. Y sí: aún está ahí. Kate está embarazada. Ya lo decía el título del episodio: Still There. Aún está ahí la “lenteja de Kate”, el gran giro de este capítulo, pero también está ahí el dolor de Kevin tantos años callado y que empieza a emerger.

Jack y Kevin, Kevin y Jack. ¿No tienes la sensación de que esta temporada vemos lo especial de la relación de ambos? Ni siquiera el anuncio del embarazo de Kate puede con las escenas de ambos: gritando a la varicela, con la pala y la nieve, en el videoclub, animando en el fútbol…

¡Nos vemos la próxima semana!


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