Review This is Us: A Manny-Splendored Thing/Déjà Vu

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¿Recuerdas en la primera temporada cuando Rebecca le pide a Jack que deje de beber? En este episodio vemos ese mismo momento del pasado, pero ampliado. Es la magia de This is Us. Para bien y para mal. Por cosas que ya sabes. Por detalles nuevos que desconoces.

El capítulo parte donde quedaron Rebecca y Jack. Jack sí subió al coche. Y entró en casa. Ya consiguió dejar la bebida en el pasado.
¿Recuerdas? El contexto de aquel ultimátum de Rebecca lo vemos hoy. Jack desbordado por los niños, el trabajo. Un refugio en la bebida y una firme promesa de dejarla que le hace a Rebecca. Y lo consigue. Intenta ir a Alcohólicos Anónimos pero en su lugar boxea y de ahí salen sus fantasmas: su padre alcohólico, una imagen de él en Vietnam.

Jack no comparte con nadie por lo que está pasando. Ni siquiera con Rebecca. A ella le prometió ser un 12 y puede que pensara que mostrar sus debilidades sería rebajar esa nota. Lo que sí está claro es que siente un abrazo especial en su hija Kate. Hay algo especial entre ellos dos. Kate niña y Kate adolescente son lo que Jack necesita. Nada más. De hecho, el Jack de los 90 es consciente de no poder seguir ocultando a sus hijos su problema y la primera en quien confía es Kate, quien no dirá nada. Solo hará como hizo años atrás: tomar con las dos manos la cara de su padre.

En el presente Los Pearson se reúnen para asistir al rodaje de un episodio especial de The Manny. Beth y Randall van, cómo no. Pese a que Beth no es fan ni de Kevin ni de la serie. Yo sí, yo cada vez soy más fan de Beth. BETH y Randall (creo que se me notan los favoritismos) pero es que Beth es increíble. Es divertida, es ácida, es perfecta. Perfecta para la serie. Perfecta para Randall. Y como es perfecta tiene ya los papeles de la adopción listos y Randall no. Randall pospone con excusas tontas como la intimidad de las preguntas. Genial Beth en su respuesta al formulario sobre si está satisfecha con su vida sexual: “normalmente sí, excepto cuando quiero uno rápido y mi marido se entretiene con romanticismos”. Simplemente genial. Como digo, Randall pospone rellenar los formularios y, como sucede en estos casos, toca sincerarse: Randall no está seguro de querer acoger un/a adolescente cuyo “equipaje” desconoce y por tanto no sabe si será capaz de saber llevar/ayudarlo.

¿Qué pasa con Kevin? Kevin no está seguro de qué hace en “la escena del crimen”. El caso es que ha vuelto y aunque el público en su ignorancia disfruta de la grabación de este episodio, lo cierto es que el guión sufre cambios de última hora obligando a Kevin a ponerse un pañal. Y a gatear. En fin. Todo sea por su carrera como actor. Y luego está Sophie. Sophie siempre acompañará a Kevin. Ya lo hizo de niña en el concurso de talentos (la única que rió su imitación de MR. T) y ahora, ya de adulta, escucha, entiende y anima a Kevin.

Como os he dicho antes, los Pearson se reúnen en este episodio. Esto quiere decir que Kate y Rebecca coinciden y no, no cantan juntas. Kate no quiere estar con su madre. Le supera. Le hace “sentir como una niña gorda”. Siempre observada/criticada. Desde mi punto de vista, a veces Kate exagera. Pero hay mucho que ver. ¿Por qué Kate ha llegado a ese punto? Ya vemos que hay presión de Rebecca a Kate niña. La buena noticia es que en este episodio Kate tiene su primera actuación. La mala es que al terminar discute con Rebecca. Me encanta ver a Kate y Rebecca juntas y, si bien es cierto que creo que Kate no tiene toda la razón, sí hay que ponerse en su piel ya que el único recuerdo que tendrá de esa primera actuación serán las horribles palabras que le ha dicho a Rebecca. Por otra parte, cuando Rebecca busca apoyo en Toby, éste dice que no lo tendrá porque será #TeamKate 4ever.

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El episodio termina con Jack en los 90 subiendo unas escaleras y entrando donde en el pasado se negó a entrar: en Alcohólicos Anónimos.

Episodio 2×03: Déjà vu

Jack no habla. De repente es un extraño. Rebecca se despierta y ve que Jack no está. Jack está solo. No lo está pero puede, que así se sienta. Solo con su problema. Rebecca describe su relación como “hola por las mañanas y buenas noches por las noches”. ¿Y el sexo? ¿Qué es eso?

En el presente, Kevin está rodando una película con Sylvester Stallone. Sí. El mismo. Kate está genial de nerviosa admiradora. Kate le da las gracias a Sly (así le pide que le llame) por conseguir que su padre se sintiera mejor viendo sus películas. Esto, que Sly se dirija a Kevin hablando de su padre y que en la película la escena que tiene que rodar sea Kevin salvando a Sylvester Stallone “como si fuera su padre”, afecta a Kevin sobremanera. Hasta tal punto que:

a) discute con Kate
b) falla en el rodaje en absolutamente todo
c) se hace daño en la rodilla. La misma que tendría escayolada años antes. La misma por la que su padre le dio el colgante, único recuerdo (físico) que tiene de él.

Kevin no puede aún enfrentarse al recuerdo de su padre. En su día Miguel dijo que Kevin era como Jack, lo que hace que nos pongamos en guardia cuando lo vemos sacar un bote de pastillas para calmar el dolor de la rodilla. Lo que Kevin no sabe es que esas pastillas calman el dolor de la rodilla. Únicamente eso. Al otro dolor tendrá que enfrentarse él solo, me temo.

Pasamos a Beth y Randall, quienes reciben la llamada que llevan tiempo esperando: les han asignado a una chica llamada Deja. Deja llega al hogar Pearson y no habla mucho. Es más, hay un malentendido entre Beth y Deja al descubrir ésta un paquete de cigarrillos. Deja confía en que su madre salga pronto de la cárcel y así se los devolverá.

Annie, la pequeña hija de Randall, vive un Déjà Vu con Deja: la primera noche de William (qué bien volver a verlo de vez en cuando) lo descubrió intentando “escapar” de esa casa que le asustaba. La pequeña convenció a William para quedarse. Con su lenguaje infantil supo explicar lo que es el miedo y en Deja ve exactamente lo mismo que vio en William: miedo. Randall intenta por todos los medios que Deja no le tenga miedo. Y le cuenta una preciosa historia sobre él, sus padres y lo que ve en ella. Por desgracia, ese precioso momento se ve roto cuando le comunican que su madre tardará en salir de la cárcel.

Un apunte solo para hablar de Randall adolescente: quiere encontrar a su madre y ha empezado a poner anuncios en el periódico. No es capaz de explicarle a sus hermanos. Me gusta ver que no todo es negativo entre Randall y Kevin.

Y como no quiero terminar con un sabor agridulce, vamos con Jack y Rebecca.

Rebecca, animada por Shelly, planea una cita digna de Jack Pearson… de hecho lo define como “JackPearsoneando”. Un coche, una hamburguesa, un estadio donde hace mil años no hubo concierto. La noche perfecta. ¿Perfecta? No. Jack no puede. No se siente capaz. Deciden volver a casa y momentos antes de entrar Jack se sincera con Rebecca. Ahora mismo Jack es todo inseguridades, pero ahí está Rebecca para decirle que él es el hombre más fuerte que conoce. Y no da opción a dudas. “Lo sé”, repite tres veces mirando fijamente a Jack hasta que lo convence y vuelve al coche para recuperar algo que echa de menos: hablar. Y de repente se encuentran dos viejos amigos: Jack y Rebecca, que darán paso al encuentro de dos viejos amantes. De vuelta a casa encuentran un perro abandonado.

Y Jack consiguió así su anhelado perro… ¡Nos vemos la semana que viene!

PD: He rescatado estas imágenes sobre el expediente de Deja


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