Review The River: Row, Row, Row your boat

Row, Row, Row your boat, gently down the stream, merrily, merrily… llevo un par de días con la dichosa canción metida en la cabeza (me la enseñó Peter, cantándosela para dormir a Walter en Fringe). Eso, y dándole vueltas a la series season finale de The River. No sabría decir si me ha gustado o me ha parecido horrible. Quizá sea porque mis expectativas estaban muy altas….

Octavo episodio de la serie del Amazonas, el siguiente tras encontrar a Emmet Cole, por lo que a priori se presentaba interesante. Pero no ha habido manera de que el recién encontrado explorador soltara prenda. Al ser la season finale, tenemos que hablar de muchas cosas: episodio, preguntas sin resolver, ratings y renovación. Así que voy a empezar por lo primero.

El episodio. Me esperaba bastante más, la verdad. Empieza con la razón del título a modo de flashback: Row, Row, Row your boat era la canción que le cantaba Lincoln a Lena de pequeños para que la niña pudiera dormir.

De vuelta a la actualidad, el equipo del Magus hace planes para su vuelta a casa tras encontrar a Emmet Cole. Cada uno lo lleva a su manera, pero en lo que todos coinciden en que lo primero es pedirle explicaciones a Cole.

Pero el explorador no está dispuesto a dar explicaciones, ni siquiera a Lena. Durante la charla que el doctor y la joven tienen en la cubierta del barco, viendo lo desesperada que parecía ella por encontrar un sentido a todo lo sucedido, pensé por un momento que la búsqueda de Emmet Cole daría paso a la desaparición de la hija del cámara fallecido y se convertiría en la búsqueda de Lena Landry.

Mientras Tess intenta romper de forma tajante los lazos que alguna vez tuvo con el productor, Emmet Cole intenta hacer todo lo contrario con su hijo. Pero Lincoln, aunque está dispuesto a poner todo de su parte, necesita ir paso a paso.

De repente Lincoln alerta a su padre: alguien les está apuntando con un arma. En milésimas de segundo consigue salvar a su padre, pero a un alto coste: recibe él el impacto mortal de la bala y muere en la cubierta del Magus.

Pues esto sí que no lo vi venir. Pero bueno, es obvio que no va a durar mucho tiempo muerto, así que no tiene el impacto que debiera. Es lo que ocurre con todas estas series fantásticas sobre fuerzas sobrenaturales, nadie muere realmente de forma definitiva.

Algo parecido debieron sospechar los tripulantes del Magus, porque no están todo lo afectados que debieran. Que Tess estuviera más preocupada de quien disparó que de llorar a su único hijo muerto no me pareció una reacción muy propia de la mujer que movió cielo y tierra para encontrar a su marido. Ni ella ni Emmet parecen unos padres destrozados por la muerte de su único hijo.

Todo apunta a que el autor del disparo fue Kurt. Pero el capitán tiene razón en algo: él no hubiera fallado. Entonces, ¿quién mató a Lincoln?

Pero Jahel conoce una manera de traer de vuelta a la vida a Lincoln, una manera que Emmet no está dispuesto a aceptar: la Boiúna no es un espíritu con el que se pueda jugar. Sin embargo Tess no es de la misma opinión y está dispuesta a resucitar a su hijo, cueste lo que cueste.

El caso es que, efectivamente, Jahel trae de vuelta a Lincoln. Los tripulantes del Magus han visto de todo desde que la búsqueda del Dr Cole comenzara, pero sin dudad esto se lleva la palma.

Emmet Cole sospecha que lo que ha vuelto de la muerte es algo más que su hijo. Un simple abrazo y un “te quiero” le hacen sospechar que hay algo oscuro en su hijo.

Mientras tanto en la cocina Lincoln intenta hacerse un sándwich. Jonas aparece para echarle una mano. Sin embargo, Lincoln no está para simpatías porque sabe que fue el cámara quien disparó a su padre, matándolo a él. Antes de darle tiempo para explicarse Lincoln le lanza un puñetazo que le agujerea la garganta, matando a El Colgado. Algo pasa en el Amazonas con los cámaras, que no duran mucho: Sammy, Russ Landry, Rabbit y ahora Jonas.

En la sala de edición Emmet interroga a Clark por unos fragmentos de cinta cortados. El productor le resta importancia. El explorador le agradece ingenuamente al productor el haber cuidado de su mujer.

Cole sigue preocupado por su hijo, y va a hablar con Lena. Emilio también está preocupado por su hija y va a hablar con ella. Le cuenta que su madre, que no está muerta como Jahel creía, era como ella: escuchaba a los espíritus. Desafortunadamente, eso no terminó muy bien para ella.

Después de ocuparse de Jonas, es el turno de encargarse de Kurt. Pero en la cocina Clark y A.J. descubren el cuerpo del desaparecido cámara en el conducto del aire.

Así pues, la tripulación ya está convencida de que el Lincoln que ha vuelto de la muerte es algo más que el simpático doctor y le tienden una trampa: Lena le engatusa para que tome una bebida que termina mostrando la criatura que tiene en su interior.

A partir de aquí todo se vuelve muy del estilo de “la niña del exorcista”. Emmet y Lena lo intentan todo: libélulas, pócimas y cánticos. Todo es inútil. El espíritu que Lincoln tiene en su interior destapa todos los trapos sucios de los Cole: Tess le fue infiel a su marido, quien por su parte, no conoce a su propio hijo, porque nunca ha parecido importarle de verdad.

Al final no les quedan más opciones que recurrir a la última persona a la que desearían pedir ayuda: a Kurt. Como ya sabemos, el capitán siempre ha sabido más de lo que parece, y les dice que la salvación de Lincoln depende de él mismo, tiene que ser él quien eche de su cuerpo al demonio, lo único que pueden hacer ellos desde fuera es hablarle a su hijo.

Así pues, Emmet aprovecha la ocasión para pedirle perdón por todo lo que se ha perdido, por no haber estado ahí cuando dio sus primeros pasos o cuando dijo sus primeras palabras. Pero ya no tiene pensado perderse nada más. Al final resulta convincente, porque el demonio abandona el cuerpo de Lincoln.

Parece que en el Amazonas las aguas vuelven a su cauce (aunque literalmente hablando esto será por poco tiempo). Emmet parece haber perdonado a su mujer. Lena, por otra parte, parece tener miedo de Lincoln.

Mientras el equipo casi está celebrando la vuelta a casa resulta que no es tan sencillo. El río cambia ante sus ojos y la tierra se mueve: la Boiúna no les va a dejar marchar.

Atrapados en el Amazonas. Fin de la primera temporada. Bonita forma de cerrarla, si no fuera porque se corre el riesgo de que no haya una segunda. Y es que ha quedado casi todo abierto. No sólo porque no han podido escapar de allí, sino porque han quedado pendiente un montón de interrogantes: ¿por qué es Lena tan especial? ¿Dónde está la Fuente y qué es exactamente? ¿Cuál era la misión de Kurt? ¿Por qué debía acabar con Emmet Cole? Y Lincoln, ¿es también especial como Lena? Porque de la historia del colgante no se supo más. ¿Cuál es la historia de la madre de Jahel?

Mi opinión de la primera temporada, una vez terminados los 8 episodios, es que ha dejado mucho que desear. The River completa, junto con Falling Skies y Terra Nova, la tríada de series producidas por Steven Spielberg que se basan en grandes ideas, grandes puntos de partida, con un desarrollo pésimo. Y es que los guiones de The River no estaban a la altura de la serie que se vendió como algo distinto a lo que es.

No podemos negar que ha tenido algún que otro destello de calidad. El séptimo episodio se desmarca del resto en este sentido. Pero las incongruencias de guión y continuidad (muchos notasteis en el sexto episodio la inexplicable aparición de las cintas de Emmet Cole en el río, cuando se supone que los indígenas se las llevaron a la base donde luego encontraron al explorador). Por no hablar de los planos de cámara imposibles y de la inexplicable tranquilidad de los miembros del Magus a pesar de las macabras muertes, espíritus y demás.

Visto así, parece que la serie es horrible, pero lo cierto es que durante 8 episodios me ha entretenido. Podían haber hecho mejor mil cosas. Podían haber aprovechado mucho más a los personajes, y en algunos casos, simplemente aprovecharlos, porque Emilio Valenzuela no es que me apasione, pero es que su presencia en The River parece meramente decorativa. Jahel también se ha quedado un poco estancada en su papel de niña del Sexto Sentido.

Y toca hablar del futuro de la serie. Los ratings no invitan a nada bueno, y las críticas tampoco están siendo para tirar cohetes. No parece pues que la ABC vaya a arriesgarse por una segunda temporada. Sin embargo, se rumorea que Netflix está detrás de la serie, al igual que hizo con Terra Nova. No sé qué pretende yendo detrás de series desahuciadas, pero a una parte de mí le gustaría ver una segunda temporada de The River, para ver si es capaz de aprender de sus errores. Aunque creo que podré vivir sin ello.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido al season finale? ¿Le daríais a The River una segunda temporada y la oportunidad de redimirse?


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