Review The River: Peaches

La última entrega de The River ha dado un salto de calidad respecto a los episodios anteriores, aunque la trama principal de la búsqueda de Emmet no es que haya avanzado mucho. Tras Peaches sólo quedan tres episodios, pero aún no sé si es buena o mala señal. Lo que sí es cierto es que son pruebas de fuego para una posible renovación… o para la cancelación.

Creo que ya he descubierto lo que me pasa con The River: tiene un efecto hipnótico que hace que, la ames o la odies, vuelvas semana tras semana a verla y, al menos durante 45 minutos no digas ni mu. Cuando el episodio termina sí, empezamos a despotricar sobre la serie o a ensalzar sus aciertos.

Pero con el quinto episodio me he dado cuenta de que aún hay esperanza y que puede que al final merezca la pena, aunque aún creo que han desperdiciado totalmente la historia de Russ Landry (Lee Tergesen), pero vayamos por partes.

Peaches comienza con una entrevista personal a Lena en la que la joven lamenta que nadie se acuerde de que su padre también está desaparecido. Tampoco es que ella haya insistido mucho hasta ahora o que se haya mostrado tan molesta como ahora, por lo que podemos deducir hacia dónde irán los tiros en este episodio.


Recuperado plenamente el mando del Magus, Tess pone a todo el mundo a trabajar en la cubierta por la poca visibilidad que hay en el río hasta que chocan con un misterioso barco fantasma que desaparece.

Mientras tanto, Jason gana puntos con Lena, ya sea hablándole de su admiración por su padre, o con una cinta en la que hay un mensaje grabado para Lena del desaparecido cámara. Lincoln, ponte las pilas.

El equipo recibe una contestación por radio de otro barco, el Exodus, cuya tripulación les proporciona las piezas necesarias para reparar el barco. Tess invita a sus cuatro proveedores a cenar. Pero tras un rato de distendida conversación, Kurt comienza a sospechar de que los nuevos amigos esconden algo.

En la cubierta, Jason y Lena han descubierto un misterioso quinto tripulante en una de las ventanas del supuestamente vacío Exodus, y cogen la lancha para hacerle una visita. Para ser un chico al que han tenido colgado de un árbol por grabar lo que no debía, este chico sigue siendo demasiado curioso


El caso es que en el barco no hay nada. Literalmente. Nada de lo que esperas encontrar dentro de un barco: ni literas, ni radio… nada. Sólo ruidos dentro de una habitación cerrada, donde Lena encuentra nada más y nada menos que a su padre. Fuera de sí, Russ Landry les dice que lo que hacen los miembros del Exodus es recolectar gente. En ese momento Kurt se une al grupo, aunque no por voluntad propia. Después de enfrentarse al líder de sus invitados y ponerle al descubierto, con tres disparos incluidos, éste le lleva prisionero a su barco.

Russ les cuenta la historia de la embarcación: el Exodus es un barco fantasma en el que sus tripulantes tienen que cambiarse con otros vivos para poder abandonarlo. El intercambio se hace efectivo al amanecer, y a ellos sólo les queda una hora para escapar.

La última en caer en las redes de la tripulación es Tess, quien engañada ante la posibilidad de que el otro barco tenga un mapa más preciso de la zona, se dirige directa hacia la trampa.

En el Magus, Lincoln empieza a notar que falta demasiada gente. Al buscar a Kurt descubre las marcas de los disparos en la pared del camarote y reúne al resto del equipo para organizar un rescate.


Mientras en el Exodus Tess hace algunas averiguaciones sobre Emmet: el explorador se había convertido en una persona completamente distinta y estaba obsesionado con encontrar la fuente de la magia, el origen (nada que no supiéramos ya), pero le da un nuevo dato a la capitana del Magus: el explorador se había dirigido a Shate, a las cataratas de Shate.

Jason consigue conectar la cámara con los monitores del Magus y Lena comienza a trasmitir un mensaje. Lincoln y Clark ya han salido en su búsqueda, pero no saben dónde buscar. Al final el mensaje de socorro es visto por Jahel, que avisa a los otros de la situación del barco y de lo que hay dentro.

Al llegar Lincoln y el productor se enfrentan a los tripulantes del Exodus, y con la oportuna aparición de Lena, Russ, Tess y Kurt averiguan que lo único capaz de hacerles daño es el fuego. Vencidos y encerrados los cuatro miembros del barco, los otros escapan lo más rápido posible ante el inminente amanecer. Sin embargo hay uno que no puede escapar: Russ Laundry es un miembro más del Exodus y por ello sobre él recae también la maldición del barco fantasma. Lena debe dejar a su padre atrás.


En general el episodio me ha parecido bueno. Sigo echando de menos algo nuevo respecto a Emmet Cole, porque creo que cuanto más tiempo estiren el chicle, peor va a ser el resultado. Me hubiera gustado que Russ Landry tuviera algo más de información que la dirección que el explorador había tomado.

Tampoco me ha gustado mucho la forma en la que han desaprovechado a Russ Landry, un personaje que podría haber dado mucho más juego, aunque es una opinión personal y habrá quien no la comparta, pero me parecía muy interesante la figura del compañero de fatigas del Dr Emmet Cole y de padre de Lena. Miedo me da cuando aparezca por fin Emmet Cole, acontecimiento que, si no están lanzando campanas al vuelo, podría tener lugar esta semana con la emisión del 1×06, titulado Doctor Emmet Cole.

Y a vosotros, ¿os ha gustado Peaches? ¿Creéis que podrían haber aprovechado más la historia de Russ Landry o os ha gustado así? ¿Estaremos cerca de encontrar (por fin) a Emmet Cole?


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