Review The Pillars of the Earth: Master Builder

Review The Pillars of the Earth: Master Builder

El segundo episodio de The Pillars of the Earth comienza con Tom y su familia caminando hacía el futuro, buscando un trabajo, buscando un hogar, buscando alguna manera en la que establecerse y simplemente vivir, más o menos lo que buscamos todos en algún momento de la vida, pero recordemos que la suerte no sonríe a la familia de Tom Builder, más bien todo lo contrario, tal como vimos en el primer episodio. ¿Mejorará la fortuna de Tom y los suyos en el segundo episodio?

Ya sabemos que sus pasos los llevan al priorato de Kingsbridge y allí es donde se encuentra Philip y es allí donde nos reencontramos con el ladrón convertido en fraile que se esta haciendo cargo del benjamín de Tom. Lo cual da pie a un momento muy emotivo, en el que nos damos cuenta de que en ese momento Tom no puede hacerse cargo del bienestar de los suyos. Me ha parecido una escena muy curiosa y triste, esa en la que Tom, siendo el padre del pequeño, le pide permiso al fraile, antes ladrón, para acunar a su propio hijo, y luego deja que el otro hombre le arrebaté al niño sin rechistar. El pobre Tom se debió sentir enormemente derrotado en ese instante, dejó a su hijo en el bosque, a merced de la nieve y el viento, lo dejó abandonado arriesgándose a que fuera devorado por las fieras y de repente tiene ante sus ojos a un simple ladrón que fue mejor individuo que él, que acogió al crío y que lo esta cuidando mejor de lo que él mismo lo hubiera podido cuidar. Aunque por otro lado debe haber sentido cierta paz interior al ver que su hijo esta vivo y aparentemente en buenas manos.

Además Tom recibe una horrible respuesta a su ofrecimiento para reparar la iglesia; el prior Philip le comunica que aunque necesitarían sus servicios, no pueden pagarle y como es lógico, Tom se derrumba. No es que quiera reclamar al bebé, de hecho, en esa época la carrera monástica era de las mejores opciones que podía tener cualquier persona. Tom simplemente quiere quedarse allí, en Kingsbridge, reparar la iglesia y echarle un ojo al crío mientras crece, pasar el invierno bajo techo y trabajar para mantener al resto de la familia.

De alguna manera Jack se siente obligado a intervenir y el muchacho interviene de una forma un tanto drástica, enormemente drástica diría yo; Jack prende fuego a la iglesia y la destruye casi por completo. El muchacho provoca un incendio gigantesco, pero lo hace con buena intención y la única persona que sufre el riesgo de convertirse en víctima es el mismo Jack. Por un momento he pasado un poco de angustia viendo como habían cerrado la puerta por fuera y Jack estaba encerrado y rodeado de llamas, supongo que los que no habéis leído los libros lo habréis pasado aún peor… pero Jack sale de esta y Tom hace realidad su mayor sueño: construir una catedral. Es cierto que no le pagarán al principio si no que se irán aplazando los pagos, pero aún así, Tom siente que ha conseguido hacer su sueño realidad.

La obra de JackLa obra de Jack

Me ha dado muchísima lástima cuando la viga ardiente cae sobre la reliquia del santo, porque estaba claro que para Philip era importante salvarla, y Philip me cae muy bien. Pero la pérdida de la reliquia ha dado pie a una conversación divertidísima en la que Cuthbert (gran personaje) le recomienda al prior sustituir el cráneo perdido por otro cráneo cualquiera, pues al fin y al cabo todos los cráneos son más o menos similares y nadie iba a notar el engaño y además y porqué no, igual el dueño del cráneo impostor resulta haber sido en vida un hombre más santo que otros que otros supuestos santos que andan ocupando altares.

Por cierto ¿odiáis a Alfred, el hijo de Tom? Igual es un buen chico, pero a mí me parece insoportable. Hasta cierto punto es comprensible que le moleste que su padre tenga relaciones sexuales con otra mujer teniendo tan reciente la muerte de su madre, y es obvio que Ellen no le gusta mucho, pero podría haber hablando con su padre sobre ella o incluso no sería tan grave insultarla de vez en cuando, pero denunciarla por brujería sabiendo que la condenarían a muerte, me parece enormemente exagerado y asquerosamente cruel. Vamos… creo que Alfred compite con Lord William por ver quien es el más despreciable.

Hablando de personajes despreciables, hemos tenido también nuestra ración del obispo Waleran, y vemos como su relación con Ellen es cada vez más interesante. Sabemos que hay algo que los une en el pasado, algo que aún no se ha desvelado del todo pero que provoca que a ninguno de los dos les sea en absoluto indiferente la presencia del otro. El momento en el que interactúan en este episodio ha sido increíble, lo que hemos visto en el juicio de Ellen ha estado sensacional. Por lo menos a mí me ha encantado la escena en la que Ellen se sube a la mesa, camina descalza, se frena frente al obispo y separa las piernas y… bueno, ya sabéis lo que ha hecho y lo hace sobre el obispo, antes de herirle con el cuchillo que previamente le había suministrado Philip. Si bien él no esperaba que los acontecimientos se desencadenaran tal cual lo hacen. De hecho no creo que nadie lo esperase. Como es evidente Ellen tiene que huir después de eso. Me encanta Ellen, me encanta su actitud, y también me encanta su historia, de la que por cierto ya conocemos un poco más, hemos visto algo de su pasado y de la relación que tuvo con el náufrago ¿lo suficiente para atar cabos?, supongo que si, pero muchos no habéis leído el libro así que por ahora prefiero callarme.

Ellen saluda a WaleranEllen saluda a Waleran

Por otro lado Weleran quería aprovecharse de Philip y de la necesidad de este de dinero, piedras y madera para la construcción de la nueva iglesia, materiales que no le vendrían nada mal al obispo para ampliar su castillo. Pero las cosas no le han salido bien al obispo, que no contó con la inteligencia del prior y la astucia de la mujer de Percy Hamleigh, los cuales llegan a un acuerdo en el que se dividen las tierras. Si bien tampoco Philip triunfa al final, ya que por un lado se gana la enemistad de Weleran y por otro son los Hamleigh quienes se quedan definitivamente las canteras.

Además de las tierras el bueno de Philip quiere conseguir de los Hamleigh la protección para Aliena y Richard, pero al salir el paradero de los hijos del conde Bartholomew en la conversación, el sádico William descubre el escondite de Aliena y su hermano, y el muy –usen la palabra que quieran, siempre que sea insultante– decide vengarse del rechazo de la chica violándola ante Richard. Esta escena ha sido en la televisión algo menos sórdida de lo que me pareció en el libro, pero aún así me ha parecido muy impactante y creo que si alguien en el público dudaba sobre quienes eran los buenos y los malos en esta historia ya lo debe tener claro.


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