Review The Pacific: Okinawa

Tras un capítulo metido con calzador en el recorrido de The Pacific, la miniserie vuelve esta semana con otra entrega centrada en Sledge, siguiendo el tono habitual en sus capítulos. Ésta vez nos encontramos en Okinawa, la que dicen fue la batalla más dura del Pacífico. Metidos de lleno en la guerra, los soldados se encontraron con unas condiciones penosas y un recibimiento que puso a prueba su unidad como marines y su cordura.

Sinceramente, creo que se va notando demasiado el paso de los capítulos, por momentos The Pacific puede resultar seca e insulsa mientras que en otros hace gala de una gran inspiración, es la falta de consistencia la que la sitúa por detrás de su hermana mayor. En Band of Brothers podíamos ir más allá de la batalla y sentirnos igualmente interesados, unos personajes sólidos y unos vínculos bien construidos hacían que disfrutásemos y en ocasiones se presentaba una calidez que era de agradecer. Con The Pacific en cambio aparece un problema: al situarnos más allá de la batalla nuestro interés decae completamente, lo cual hace que se centre cada vez más en la acción y se forme un círculo vicioso. Esto no es ni mejor ni peor y posiblemente es lo que se buscaba a la hora de crear la miniserie, diferenciándola de BoB: sentirnos rodeados del desespero y la putrefacción de esas islas perdidas en el Pacífico, sin apenas descanso entre ráfagas de fuego enemigo.

Bajo unas condiciones casi insoportables, con lluvia continua que se cuela por todos sus materiales, los marines americanos avanzan cada vez más lentamente, ante el aumento de la defensa nipona, que ahora se encuentra en territorio propio. De nuevo, nos encontramos con la innecesaria llegada de novatos al cuerpo de marines, ¿para que se tienen que introducir ahora nuevos secundarios? Creo que ya nos ha quedado claro el efecto de la guerra sobre el hombre, no hace falta probarlo sobre cada marine nuevo y si en vez de tanta variedad se hubieran centrado los esfuerzos en desarrollar y mantener a los protagonistas se habría conseguido algo mucho más sólido. Pero, de nuevo hay que decirlo, posiblemente se buscaba esta sensación de soledad e individualismo, tal vez se decidió que el tono de compañerismo y camaradería de los primeros capítulos, optimistas y ligeros en comparación, más cercano al que se podía encontrar en BoB, no correspondía al infierno extraño y desconocido que se desató en el Pacífico, donde cada hombre estuvo solo a su manera.

Es a partir de la mitad del capítulo cuando todo comienza a cambiar, tras unos primeros minutos donde se asomaba la mediocridad una escena particularmente dura (la mujer-bomba tratando de dar su hijo a los marines) surge para meternos de lleno en un campo poco tratado hasta ahora: el sufrimiento de los civiles. Así, The Pacific saca todas sus cartas y comienza a jugar con las que la hacen diferente: es mucho más valiente a la hora de mostrar el horror y la violencia, sabe como impresionar sin ser de mal gusto, sabe alcanzar un nivel visual increíble y sabe ser muy gráfica. Todo esto lo vemos a lo largo de la segunda mitad del capítulo, donde nos encontramos con un Sledge que cada vez va a peor, enfrentándose con sus oficiales, disparando a prisioneros y ya camino de convertirse en una máquina de matar.

Pero sin previo aviso, tras todos los disparos y cámara en hombro surge una escena de increíble belleza. Sledge y su compañero se encuentran con un bebé dentro de una casa destrozada y ante tanta fragilidad no saben como reaccionar. Los soldados se han quedado entumecidos y se han alejado de la realidad y hasta que otro compañero llega y coge el bebé estos no se mueven del sitio. Tras esto, Sledge se queda solo en la casa y se encuentra con la madre del bebé, moribunda. Perfectamente filmada, delicada, emocionante y dura al mismo tiempo, es, sin duda, la mejor escena de toda la serie. Todos y cada uno de los movimientos de los dos participantes nos muestra una carga y una comunicación increíble y todo acaba en un gesto de pura humanidad por parte de Sledge, que se abraza a esa desconocida, prefiriendo acompañarla y hacer que se vaya en paz antes que dispararle para acabar con ella. Algo ha despertado dentro del soldado, que nos demuestra perdonándole la vida a un joven japonés y enfrentándose al novato que posteriormente le dispara -una personificación del propio Sledge de los últimos días-, que ha vuelto en sí

Así pues, hemos llegado al penúltimo capítulo de The Pacific y con la entrega de ayer la miniserie ha llegado ya al fin de su recorrido. Desde ese momento, las cosas iban a marchar mejor para los soldados del Pacífico: Los aviones aliados surcaban los cielos, apoyando la ofensiva americana iniciada con la bomba de Hiroshima. Era el comienzo del fin de la guerra

No hay una descripción disponibleIt vaporized an entire city in the blink of an eye…

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