Review The Office: Tallahassee

Tallahassee

Tallahassee, Florida. Esta bonita y soleada ciudad de Estados Unidos, numero 128 del país en cuanto a población se refiere y que muchos de nosotros no conocía hasta ver el episodio 3×13 de LOST, se convierte durante las próximas semanas en el escenario principal de The Office. Un escenario atípico para una situación nunca antes vista en la serie y que espero le de un empujón de cara a la recta final de la temporada. Yo personalmente esperaba mucho de este episodio y al menos no tengo la sensación de vacío que me dejaron los dos anteriores, creo que los guionistas saben lo que tienen entre manos y están sabiendo como dosificarlo. No quiero adelantarme a lo que viene a continuación, pero solo puedo decir: I love Florida Stanley!

El tema de los cold openings se está convirtiendo en una especie de concurso interno para ver cual de ellos se corona como el mejor de la temporada (el de la serie yo lo tengo clarísimo). Esta semana, para variar, tenemos un gran cold opening con lo mejor de cada uno de los miembros del ‘Equipo D’. Me encanta cuando Dwight tiene la sartén por el mango y la estancia en Florida no creo que nos decepcione en ese aspecto. La forma en la que ha ido levantando uno a uno a cada miembro de su equipo solo ha sido superado por la reacción de cada uno de ellos. De Kathy no creo que ninguno queramos hablar mucho, pero creo que Erin, Ryan y Stanley han comenzado con muy buen pie el episodio, pero lo mejor nos lo ha traído Jim con la que quizá sea la broma más macabra que le haya gastado nunca a Dwight. Nunca pensé que Jim llegase a recrear la escena de un crimen con tal de reirse un poco de Dwight, pero así ha ocurrido. Mención especial al Pretzel Day de Stanley y a Ryan y sus ‘true feelings’ por Erin…

Y es que la estancia en Florida promete traernos emociones fuertes, vamos a repasar este primer día del Team Dwight en Tallahassee. Para empezar vemos como Dwight, obsesionado con dar la impresión de ser un gran líder tiene a todo su equipo super controlado, aunque también tiene tiempo para preocuparse por su hijo recién nacido. Al igual que Jim, que bajo la atenta mirada de Kathy se decide a llevarles un pequeño regalo a sus hijos. No se en que momento se va a lanzar Kathy a por Jim, pero de momento en este episodio no ha movido ficha.

Pero sin duda el que se lleva la palma es Stanley y su ‘Florida Style’, con ropa clara, sombrero panameño y conduciendo un mustang descapotable. Nunca en estas ocho temporadas habíamos visto a Stanley tan feliz, creo que solo vimos un pequeño atisbo de felicidad en Pretzel Day, pero esto es la monda. Lo mejor es el tándem que crea con Jim, que descubre en Stanley el mentor que nunca tuvo. Si los dos de por si son un poco pasotas con todo lo que se refiere a trabajo, si encima le sumas que están de vacaciones en Florida la diversión está asegurada.

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Ya en las oficinas de Sabre nos topamos con dos viejos conocidos, por un lado tenemos a Todd Packer, que consiguió trabajo en Corporate a pesar del intento de Jim y Dwight para deshacerse de él, y por otro tenemos a Nellie Bertram, aquella ‘loca’ que se presentó como candidata para sustituir a Michael Scott y que fue rechazada por el comité que lideraba Jim. No soy muy fan de este personaje, pero hay que reconocer que las sobradas que se marca tienen gracia, ese ‘Stop looking at my breasts and start looking at my penis’ ha sido brutal. El resto de sus intervenciones han sido un poco más suaves, pero ha dejado bien claro que quiere gente implicada y arriesgada en el proyecto y eso es algo que tanto Packer como Dwight están dispuestos a ofrecer con tal de hacerse con el puesto de Vicepresidente del departamento de Proyectos Especiales. Una lucha que promete traernos grandes momentos, por lo pronto nos ha dejado una genial conversación sobre la caza.

Pero a todo esto (ya me lo iba a dejar en el tintero), Dwight sufre un ataque de apendicitis. Lo que al principio parece una broma más de Jim se acaba convirtiendo en toda una odisea para Dwight. Es un poco extremo ver como Dwight prefiere luchar por causar una buena impresión en Nellie antes que irse al hospital o ver como vuelve apenas tres horas después de la operación para poder hacer una presentación que ni él mismo había ayudado a montar, pero son estas cosas las que hacen que Dwight sea especial y, sobre todo, las que hacen que Nellie se fije en él como posible candidato a Vicepresidente. No soy muy fan de los gritos y las gesticulaciones, pero hay que reconocer que Rainn Wilson se lo curra intentando bajar la pantalla del proyector. Como momento cómico me quedo con la salida en camilla dejándole un mensaje a su hijo en el móvil y su fijación con la menstruación al hablar de los ciclos de compra.

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El resto del equipo, como y he dicho antes, han rayado a muy buen nivel. A Ryan se le ve en su salsa, tal vez un poco cortado por la personalidad de Nellie, pero seguro que nos sorprende positivamente antes de volver a Scranton; a Erin también la he visto muy bien, desde su despertar tan atípico hasta ese final tan curioso con el cameo de Wally Amos (de Famous Amos), no es que haya tenido un gran aporte a la trama pero tenerla de fondo se agradece; pero sin duda alguna los mejores (además de Dwight) son Jim y Staney y ese binomio tan peculiar que han creado. Lo mejor, dejando de lado el cambio radical que pega Stanley, ha sido ver como Jim decide guiarse por las decisiones que va tomando Stanley con el único propósito de disfrutar más y de una forma mucho más relajada de su estancia en Tallahassee. De Kathy no hablamos porque su aporte ha sido nulo.

Cambiando de tercio nos plantamos en Scranton, donde las cosas parecen estar demasiado tranquilas sin los ausentes. Ya vimos hace unos cuantos episodios como sería un día en la oficina sin ruido, pero en este caso la culpa no la tiene ninguna apuesta sino Erin, que deja el teléfono desviado al contestador y claro, a la hora de volverlo a conectar surge la duda de quién debe hacerse cargo de la recepción durante las próximas tres semanas. Pam tiene claro que no quiere volver a sentarse en ese puesto solo porque ya estuvo ahí sentada una vez, mientras que Andy no tiene las agallas suficientes para ordenar a nadie que se ocupe de la recepción.

Al final es el propio Andy el que decide hacer un esfuerzo y se ocupa de todas las tareas de Erin. Me ha gustado ver a Andy ocupándose de los faxes y de las llamadas con cara de felicidad, colocando los bolis de forma original y poniendo mini pizzas en vez de caramelos, pero un trabajo así no suele reportar mucha felicidad. Pam y Darryll lo saben e intentan hacer entrar en razón a Andy, que termina por admitir que no le gusta nada hacerse cargo de la recepción. Seguramente el comportamiento de Andy haya tenido mucho que ver con la ausencia de Erin, pero no es hasta el final del episodio cuando nos muestran que realmente Andy echa de menos a Erin, y no precisamente por que se ocupe de enviar los faxes y hacer las fotocopias. Un giro más (otro más) en la montaña rusa que se está convirtiendo su relación con Erin.

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Sinceramente, creo que ya es hora de cerrar este asunto de una vez por todas, seguramente la convicción de Erin por quedarse en Tallahassee ayude a que esta situación llegue a su fin, bien con su vuelta a Scranton para estar de una vez por todas con Andy o bien quedándose en Tallahassee y privándonos de su presencia semana a semana. Igual una formula mixta como la que vimos con Jim en Stanford nos deje unos buenos episodios, viendo como se desenvuelve Erin en Corportate con Gabe rondando por ahí para luego ver como vuelve a Scranton. Creo que la trama de Scranton ha sido -lógicamente- mucho más floja que la de Tallahassee, pero aun así se ha agradecido ver a Andy, Pam y Darryll llevando el peso. No se porque pero las pocas aportaciones que ha tenido Darryll en este episodio me han parecido buenísimas.

En definitiva, un buen episodio que (al menos a mi) ha dejado mejor sabor de boca que los dos anteriores. Creo que tener dos tramas separadas geograficamente ayuda a que el episodio sea mucho más dinámico y espero que le saquen mucho partido en los dos episodios que aun nos quedan por ver con este formato. El Secundario de Oro tiene que ir sin duda alguna a Stanley Hudson por su ‘Florida Style’ y su filosofía de vida que ha conseguido embaucar a Jim. Como nota negativa del episodio pondría el poco avance ‘real’ en todo el proyecto de las tiendas, aunque es cierto que era el primer día, veremos como acaba todo esto. Sin más me despido hasta la semana que viene ¡Bye!

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