Review The Office: Last Day in Florida

El paso de The Office por Tallahassee ha llegado a su fin, tras cuatro episodios extraños y divertidos pero, sobre todo, diferentes cerramos uno de los arcos argumentales más radicales de toda la serie. Creo que este paso por Florida, aunque con algunos momentos bajos, ha dado a la serie algo de fuerzas para afrontar la recta final de la temporada. Ahora solo nos queda esperar a que la NBC decida si The Office tendrá o no una novena temporada, visto lo visto hasta ahora pocos fans parecen tener fuerzas para un año más, pero quien sabe…

El cold opening de esta semana no ha estado mal, aunque  creo que Dwight nunca ha sido tan violento con sus compañeros. Si que es cierto que todo lo del tesoro le pega un montón, y esa escena con Andy anunciando su ascenso ha tenido mucha gracia. Pero lo mejor sin duda ha sido ver a Creed como conejillo de indias para abrir el famoso tesoro de Dwight para descubrir que en su interior solo se encontraba una foto de todos sus compañeros de oficina (y un dardo envenenado). Por cierto ¿Os habéis fijado en la lista de posibles tesoros que elaboran entre todos?

El último día en Florida parece que va a estar dedicado casi en exclusiva a que Dwight celebre junto a su nueva jefa su reciente ascenso a Vicepresidente de la división de Retail. Ya habíamos visto a Dwight en situaciones de poder anteriormente, pero nunca habíamos visto a Dwight con tantos aliados, sobre todo con su jefa de aliada. Por desgracia, no es otro que Jim el principal afectado, la partida de golf entre Nellie, Dwight, Robert California y él mismo es todo un suplicio, pero como bien dice, perder de vista a Dwight va a ser realmente dulce. Lo que desde luego no se esperaba era enterarse que Dwight va a ser despedido, pues al parecer a Robert no le ha gustado nada la forma en la que Nellie y él han implementado la tienda Sabre. Todo un dilema para Jim, que debe decidir si comunicarle a Dwight la decisión de Robert o volver a Scranton sin preocuparse por ese asunto. Pero estos últimos días en Florida han unido mucho a Jim y Dwight y eso es algo que no se olvida, el momento en el que Jim ve como Dwight está a punto de tirar su futuro por la borda es enorme, como todo lo que acontece a continuación.

No soy muy fan de ese tipo de peleas entre protagonistas, pero hay que reconocer que la química entre John Krasinski y Rainn Wilson es espectacular. Es una escena a priori absurda, pero con un trasfondo enorme y es que aunque nos pese, Jim y Dwight están condenados a llevar una relación en la que el amor, el odio, el respeto y la admiración son igual de fuertes. Una vez que Dwight consigue vencer a Jim (tras intentar muchísimos trucos, apéndice incluida) y entra en la sala para ver como Robert despide a Packer sin piedad todo cobra sentido y no duda en agradecerle a Jim su aviso, aunque no haya habido palabras todos hemos podido sentir su agradecimiento con ese gesto. Incluso una vez que todos vuelven a Scranton Jim sigue tendiéndole un capote a Dwight al desviar la atención acerca de su regreso. La única pega a toda esta trama ha sido, sin duda, ver como Nellie sale indemne y Todd Packer acaba siendo despedido de forma despiadada. No sabía que Robert fuese tan sumamente frío a la hora de cortar cabezas y, aunque Packer es en general insoportable, es uno de los personajes más carismaticos de la serie y que más nos recuerda a Michael y esos momentos (tan esporádicos) que compartían en Scranton.

Mientras tanto en la oficina Darryll y Toby se enzarzan en una batalla por conseguir vender más galletas para sus hijas a sus compañeros de trabajo. Es algo muy común en Estados Unidos que los padres vendan las galletas de sus hijas Girl Scouts y Darryll tiene el monopolio en la oficina hasta que este año Toby ha empezado a vender las de su hija Sasha. Es el segundo episodio en el que Toby forma parte de los protagonistas de la trama de Scranton y eso me gusta. Mucho. La lucha por conseguir que Kevin les compre galletas ha estado a la altura de las expectativas y ver a Toby y Darryll cantando y bailando a las órdenes de Kevin no ha tenido precio. En pocas ocasiones podremos ver a Kevin en una posición de tanto poder y lo mejor es que parece gustarle demasiado, hasta el punto en el que tanto Toby como Darryll deciden abandonar la lucha dándole un giro de 180º a la situación. Al final es Kevin el que termina rogándoles que les venda galletas de forma desesperada. Me ha gustado como han tocado el tema de la territorialidad en la venta o la profesionalidad con la que se toma Kevin todo el proceso de compra de galletas, una gran trama sin duda.

Pero lo realmente interesante de todo el episodio, por la de tiempo que llevamos esperando y porque nos abre el siguiente arco argumental de la temporada es el anuncio que le hace Erin a Andy sobre su decisión de quedarse en Florida trabajando para la señora que conoció durante el lanzamiento de la Sabre Store. Está claro, visto lo visto, que Erin no le está aportando nada positivo a la pobre señora, pero tiene gracia ver sus extravagancias. La escena en la que Erin intenta iniciar el chat con Andy y al final es la señora la que tiene que hacer todo ha sido brillante. El caso es que Erin termina por anunciarle a Andy su decisión y esta, como es normal, tiene un impacto importante en él. Todos intentan convencerle de que la marcha de Erin no se va a notar en el día a día de la oficina ya que siempre se puede encontrar una nueva recepcionista, pero es el momento en el que Jim y Pam se reencuentran tras 3 semanas separados cuando Andy se da cuenta de que sus sentimientos para Erin son demasiado fuertes para dejarlos atrás. Y así, de un plumazo, volvemos a la situación en la que deberíamos de haber estado hace mucho tiempo. Erin quiere estar con Andy y Andy quiere estar con Erin, ahora solo queda solventar la papeleta de Jessica. Por cierto, enorme el guiño al Tumblr de Ryan, yo reconozco que tengo cuenta y tampoco lo actualizo casi nunca, jejeje.

En definitiva, para mi ha sido el mejor episodio de toda la trama de Florida, aunque el segundo (After Hours) también estuvo muy bien. Creo que toda la visita a Tallahasse, aunque demasiado histriónica en algunos aspectos, ha servido para darle un empujón a la serie y al desarrollo de algunos personajes y sus tramas. Vemos como Dwight saldrá seguramente reforzado de su experiencia, como Jim no ha caído en la trampa de Cathy, como Erin ha conseguido finalmente llegar hasta Andy y como Ryan se encontraba con si mismo, el único que parece volver de Florida visiblemente afectado es Stanley, que reacciona a la vuelta a casa como si fuese un niño pequeño. Además, estos cuatro episodios nos han servido para ver como se desenvolvían en Scranton sin algunos de los pesos pesados y, aunque las tramas no han tenido tanta gracia, si que podemos sacar conclusiones interesantes sobre Darryll y Val, la implicación de Toby en general y el ‘management style’ de Andy. Sin duda, son muchas más las conclusiones positivas que las negativas. Para cerrar os dejo al Secundario de Oro que, por ser su última aparición (programada) en la serie, va para Todd Packer. Sin duda un premio honorífico a su trayectoria ya que su aportación al episodio ha sido la de Cabeza de Turco. Ahora a ver como le va a Andy con sun intento de recuperar a Erin ¡Hasta la semana que viene!

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