Review The Office: Garage Sale

La verdad es que no se como empezar la review de esta semana. Llevábamos a nuestras espaldas un parón de tres semanas y nos sueltan este episodio así como si nada, y si no fuese suficiente nos dejan ahora una semana más sin episodio. Con todo esto también quiero avisar que creo que estoy ante una de las reviews con más sentimientos encontrados desde que empecé a escribir sobre The Office. Es por eso por lo que esta review es una de las más largas que he escrito tratándose de un episodio “normal”. Espero que la disfrutéis pues es el último episodio antes de la recta final de la temporada que nos llevará con 6 episodios restantes hasta el 19 de Mayo.

No había que ser muy avispado para preveer que este episodio iba a traer eventos muy importantes, las promos hablaban de una de las grandes decisiones de Michael y los especialistas en spoilers habían dicho hace tiempo que este podría a ser el último episodio de Amy Ryan en la serie. Así que algunos –respetemos a los puristas- estábamos más que avisados. El rastrillo en el almacén de la oficina es una buena idea que en otra situación hubiese dado muchísimo juego pero que en este caso ha sido un acompañamiento perfecto para la gran trama de esta semana.

Voy a empezar por ahí, por lo gordo, porque creo que se lo merece y porque dudo que pueda hablar del resto del episodio sin irme por las ramas. Es curioso como funciona la mente de Michael Scott, como una simple conversación sobre si venden o no toda la mierda que tiene acumulada en su “picadero de soltero” hace que se le encienda una luz ahí arriba y decida que ha llegado el momento de pedirle matrimonio al amor de su vida. Pero ya sabemos que por cada idea brillante de Michael se esconden cientos de locuras a las que alguien tiene que poner freno, y que mejor que Pam, Jim, Ryan y Oscar para conseguir que todo salga a pedir de boca.

No hay una descripción disponibleNi en un momento tan serio pueden dejar de hacer el tonto…

Pero casi más importante que el hecho de que Michael vaya a pedirle matrimonio a Holly es la llamada que recibe ésta de su madre y que deja bien claro que su sitio está muy lejos de Scranton, en Colorado –al otro lado del país- para ser más exactos. Uno de los mejores momentos del episodio es precisamente cuando Holly informa a Michael de su decisión de irse a colorado y le plantea la posibilidad de ir más allá en su relación, pero Michael no quiere que le pidan matrimonio en la sala de descanso y huye despavorido, pues lo que tiene preparado es muchísimo mejor.

Pero antes de comentar cómo lo hace Michael hay que hablar de las ideas que han sido descartadas para entender el duro proceso de convicción que han tenido que pasar Pam, Jim, Oscar y Ryan. Desde escribir la pregunta con gasolina y prenderle fuego hasta tirar un cadáver desde el tejado. Al final el sentido común de Oscar y la experiencia de Jim y Pam dejan claro que hay que apostar por algo mucho menos espectacular y mucho más romántico. Y ahí es donde empieza la que es para mí la mejor petición de matrimonio de la televisión moderna. Vale, vale, seguro que hay alguna mejor, de hecho en el foro se hablaba de la similitud con la de Mónica y Chandler en Friends aunque yo la considero muchísimo más ñoña, en todo caso aceptaría la de Homer y Marge –aro de cebolla incluido- como superior, jeje.

No hay una descripción disponiblePo-po-po-poker face…

Su paseo por todo el edificio recordando los hitos de su relación según iban pasando por los sitios clave ha sido muy emotivo por los recuerdos que nos ha traído pero el momento clave ha sido ver ese pasillo formado por todos los empleados cada uno portando una vela y preguntándole a Holly la famosa pregunta. Los comentarios de Michael le han dado el toque de humor necesario (sobre todo tras la pregunta de Oscar, Ryan y Angela). Una vez llegados al final del pasillo viene el segundo gran momento, con todo el annex lleno de velas y Michael sacando el enorme anillo con el que le pide matrimonio a Holly. Pero esto es The Office y la cosa no podía quedar tan sumamente romántica, así que el humo de las velas se encarga de accionar el sistema anti-incendios justo en el momento de la pregunta.

No voy a negar que toda la escena me ha flipado, pero como ya he dicho anteriormente las voces raras y las frases “a lo Yoda” sobran en esta relación, pero son su seña de identidad y la han mantenido hasta el final. Lo que nos lleva al segundo gran momento del episodio cuando Michael anuncia que se van a mudar a Colorado. Lo tenía bien callado pero la decisión estaba tomada en el mismo momento en el que Holly le ha dicho que quería volver a Colorado para cuidar de sus padres, lo que nos demuestra –una vez más- que si algo tiene Michael es un corazón del tamaño de un balón de fútbol. La cara de sus empleados ante la noticia lo dice todo y nos deja con ganas de ver que pasa en los siguientes episodios donde, presumiblemente, empezaremos a ver que medidas toma la empresa ante esta inesperada noticia. Puede que para algunos la decisión que toma Michael sea precipitada, pero creo que toda la séptima temporada ha ido enfocada a hacernos ver que Michael está madurando y que es capaz de dar un giro sustancial en su vida y, conociéndole, creo que es de las decisiones mejor tomadas y mejor meditadas en estas siete temporadas.

No hay una descripción disponibleLeave the telescope

Pasado ya el duro trago no puedo dejar de comentar el resto del episodio, que se centra en el rastrillo que organizan en el almacén. De hecho es de las pocas veces que un cold opening tiene continuidad en el episodio y que los créditos no pasan de cinco segundos, en este caso cada segundo de más valía oro. Aunque han participado menos personajes de los que me hubiese gustado hay que reconocer que las dos tramas han estado bastante bien para ser un episodio tan importante. Por un lado Dwight y sus trueques nos han devuelto al Jim más genuino (parece haberse olvidado ya de la guerra de bolas de nieve) y el juego de Kevin nos sigue dejando claro que a día de hoy es el secundario más en forma y que Andy y Darryll son la nueva “pareja” de la serie.

Los trueques de Dwight me han recordado a aquella campaña de Volkswagen en la que un tío conseguía cambiar un clip por un coche siguiendo el mismo sistema. Hay que reconocer que Dwight lo hace todo bien, consigue convencer a todos para que le cambien sus distintas “mierdas” para acabar con lo mejor de todo el rastrillo, un telescopio. Lo que no me ha gustado tanto ha sido Jim y sus legumbres mágicas, era la única forma de tirar por los suelos toda la estrategia de Dwight, pero creo que no ha sido la forma más acertada. El que me ha sorprendido para bien en este caso ha sido Ryan que por fin decide darle uso a su mente emprendedora con los botes de Pesto y Salsa.

No hay una descripción disponibleAnd this is Dallas!

Creo que el juego de Dallas de Kevin, sin haber tenido mucha miga ni protagonismo nos ha dejado alguna perla, sobre todo con el desenlace. Ya sabíamos que en esta oficina las apuestas y los juegos con dinero gustan mucho, pero no hasta el punto de jugar a un juego sin reglas y apostando. El resultado al final es el más lógico, y el más ludópata de todos se las apaña para ganar el dinero sin esfuerzo y haciendo trampas. Una vez más “Secundario de Oro” para Kevin Malone.

En definitiva, creo que estamos ante el mejor episodio de la séptima temporada –hasta el momento- capaz de competir con los grandes episodios de la serie en su Top 10. Como comentaba al principio se supone que Holly no aparecerá más en la serie, para mi sería una pena no verla en la despedida de Michael, de hecho me daría pena no ver la boda pero eso es algo que no podría asegurar que vaya a pasar esta temporada, todo depende de las prisas de los implicados. La verdad no me importaría que fuese la excusa para un par de apariciones estelares de Michael y Holly en la octava temporada ¿No creéis? En fin, esta semana no hay episodio por lo que volvemos la que viene con un episodio que dará muchísimo que hablar. ¡Hasta la próxima!


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