Review The Newsroom: The Greater Fool

Es complicado no valorar este décimo y último capítulo de la primera temporada de The Newsroom como algo más que un episodio: es el cierre (punto y seguido, mejor dicho) a las grandes tramas que hemos ido viendo durante el verano y por tanto es inevitable verlo así. Es complicado también no juzgar a The Newsroom junto con todo el ruido que la acompaña no ya desde que se empezó a emitir, sino mucho antes, cuando de todo el proyecto apenas se sabía más que las dos palabras que más le han pesado a la postre: HBO y Sorkin. De eso, del equipaje que lleva la serie; de sus tramas; de sus personajes; de tontos mayores, ancianas sin derecho a voto, hospitales, enfermeras, suicidios, autobuses y gritos, de todo eso vamos a hablar en esta despedida a The Newsroom, el huracán del verano… ¿Gustas?

The Greater Fool ataca realmente todos los frentes abiertos por Sorkin y su equipo en las últimas semanas: la amenaza profesional sobre Will en forma de despido, su tira y afloja con MacKenzie, el vodevil a cuatro cinco bandas entre Maggie, Jim, Don, Sloan y Lisa, el confidente de Charlie… y la manera de hacer noticias. Ese es precisamente el campamento base de la serie: la manera de hacer noticias. Tal y como dice Will en los primeros compases del episodio, la noticia principal del día no está en Wall Street, ni se trata de las declaraciones de tal o cuál político. News Night abre con la historia de Dorothy Cooper, una ciudadana de 96 años que no podrá votar por primera vez en los últimos 75 debido a un cambio de legislación impulsado básicamente por el partido republicano que implica que los electores deban presentar un documento acreditativo de su identidad en el momento del voto. Una medida que pretende luchar contra el fraude electoral pero que en realidad enmascara la intención de los republicanos de quitarse de encima votantes con un perfil alejado del suyo. Una historia muy en la línea de denuncia del programa, sin duda, y que curiosamente a la vez rompe la tendencia de grandes titulares (BP, Fukushima, Bin Laden, etc) que ha solido reinar. Una pequeña gran historia para despedirse: me gusta.

Decía que la manera de hacer noticias es el campamento base de la serie, y queda también reflejado en el título del capítulo: The Greater Fool, algo así como el tonto mayor. Es la frase de portada del New York Magazine, con la que Bryan Brenner publica su trabajo de campo en la redacción, algo que pudimos ver en el doble episodio anterior. La frase tiene una lectura básica (un insulto), pero también esconde una más profunda, que Sloan se encarga de revelarnos y que en realidad es algo así como un piropo: para que unos ganen tiene que existir un tonto que les haga ganar a costa de perder él. Quizá Will pierda, pero está dejando una herencia en forma de informativo de televisión que hará ganar a muchos otros. Insulto o piropo, sea cual fuera la intención de Brenner al escoger ese titular, el caso es que Will no encaja nada bien el reportaje y al principio del episodio lo encontramos medio moribundo en su casa, y poco después hospitalizado.

Y aquí me toca hablar de Mac… Creo que ya he dicho en alguna review que para mí ella encarna perfectamente mis sensaciones hacia la serie. En el piloto me gustó mucho, tanto como para decir esto:

Me ha gustado mucho el personaje de MacKenzie. ¿Cómo no me iba a gustar con ese nombre? MacKenzie… ¡suena genial! La nueva executive producer de News Night es rápida, inteligente y conoce a la perfección a su presentador, con lo cual hará un trabajo fabuloso; además ha demostrado que sabe moverse bien en las relaciones humanas/profesionales, trayendo al crack de Jim Harper con ella y detectando algo más que una cara bonita en Margaret Jordan

Reconozco que se me ha escapado la risa cuando al ir a buscar la review del piloto he leído la frase que os he marcado en cursiva. MacKenzie es de todo menos alguien que sepa moverse bien en las relaciones humanas/profesionales, lo ha demostrado con tesón y esfuerzo semana a semana. En la finale, además de su ya tradicional ensalada de voces y gritos sin demasiado sentido (inciso: no os perdáis este vídeo, All the Shouting in The Newsroom, una joya), ha conseguido exasperarme hasta límites que desconocía cuando ha empezado a pegar revistazos a Will. Porque como todo el mundo sabe, nada mejor que unos buenos golpes para recuperarte rápido de un sangrado intestinal… El personaje de Emily Mortimer es la perfecta metáfora de lo que ha sido la serie: prometedora, pero finalmente por debajo de lo esperado.

Superada la estancia en el hospital, Will vuelve con fuerzas redobladas a la redacción, tantas como para incluso fichar a la chica que le hizo la ya famosa pregunta sobre Estados Unidos en el piloto y que, de alguna manera, ha sido el chispazo que arranca el motor de todo el tinglado News Night 2.0. El montaje musical es muy bueno, pero una vez más Sorkin tira de pedantería extrema para ilustrar según qué. ¿Will recitando El Quijote, es necesario? Incluso Charlie supera los límites de la pedantería en la escena en la que el médico les explica a Mac, Lonnie y a él lo que le pasa a Will, siendo el propio Charlie el que traduzca el diagnóstico… Sobre el jefazo de ACN, cuyo personaje es de los salvables de la serie, debo admitir que me ha dejado muy frío su trama con Solomon Hancock, el chivato de la NSA. Vale, ha sido útil para ponernos sobre la pista de las escuchas ilegales, pero es un poco topicazo que Charlie no crea en él y luego abra los ojos cuando el pobre exagente se tira por un puente.

La información de Hancock hace que el trío Mac-Will-Charlie aten cabos y descubran cómo TMI, la revista de cotilleos hermana de News Night, consigue las noticias que consigue. Entre ellas, la penúltima espada de Damocles sobre la cabeza de Will: TMI sabe que el presentador iba colocado durante el programa en que informó de la muerte de Bin Laden. Los buenos ganan, desactivando (al menos de momento) la bomba de relojería que sería saber que el reputado McAvoy fuma y además no tiene problemas en ir a trabajar en ese estado; los malvados Lansing apenas figuran, demostrando que son malos muy de pacotilla. Bueno, en realidad Leona no sabía nada… aunque Reese decepciona al no encontrar respuesta a las posturas de Mac-Will-Charlie. El final, eso sí, es irónicamente dulce: los Lansing, derrotados por una receta de estofado de carne

Más que resolverse, las tramas se paran. Un pause mágico se apodera de ellas, y hace que en muchos casos estemos igual que a finales de junio. El triángulo evolucionado primero a cuadrado con Lisa y ahora a pentágono con Sloan sigue emperrado en no hacer nada con la realidad que todos conocen. Jim quiere a Maggie y Maggie quiere a Jim; Sloan, Lisa y Don lo sospechan poderosamente, pero nadie mueve un dedo por ello. Ahora, además, sabemos que Sloan le ha echado el ojo a Don, y deducimos que a él no le desagradaría esa opción; pero nadie mueve un dedo por ello. Más de lo mismo en el caso de Mac y Will. En resumen: existe trama romántica porque algo de sus vidas personales hay que enseñar, pero desde luego que los guionistas no se han roto la cabeza demasiado. Han tirado de las reglas básicas: a) mete mucho lío y mucho personaje, b) saca la coctelera para agitar bien, c) estira todo lo posible la tensión sexual no resuelta. Ni siquiera el momento autobús me ha parecido especialmente brillante: Maggie pasa en tres segundos de ser alguien con las ideas claras a correr como un pollo sin cabeza.

El problema de The Newsroom no es lo que propone, ya que en cierta manera se equipara a News Night: cambiar el mundo, decir verdades, huir de la agenda habitual que nos imponen los medios, los políticos, las grandes empresas. El problema de la serie es que no lleva a cabo ese ideal de una manera satisfactoria. Admito que es hábil poner a un republicano a rajar de los republicanos como probablemente solo un demócrata haría, pero ni siquiera ahí está el meollo. El problema es la construcción y coherencia de los personajes en una temporada en que me da la sensación de que el fin ha justificado los medios en más de una ocasión, y en la que casi todo vale para construir un supuesto clímax. La verdadera satisfacción seriéfila pasa muchas veces no por ver una escena bien hecha, sino por ver una escena que además de eso sea coherente con los mapas mentales de cada uno. Me atrevería a decir que el nivel de identificación con los personajes que logra The Newsroon está muy por debajo de la media. ¿Por qué, entonces, la seguiremos viendo el próximo verano? Desde luego, ha presentado historias interesantes, y la segunda temporada se quitará de encima el paso de las expectativas. Quizá sea suficiente…

Nota del autor
2.5
Vuestra nota
Review The Newsroom: The Greater Fool
4.5 (90%) 6 votes

Categorías: Reviews The Newsroom Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »