Review The Newsroom: The Genoa Tip

maggie

Aunque estos días, la actualidad de nuestro país haya hecho difícil hablar de la labor periodística sin caer en la crítica ante el morbo fácil de algunos, lo cierto es que son casos aislados, y sobretodo, ha predominado el tono de respeto y se ha evitado el sensacionalismo. La inmediatez informativa nunca debe afectar al ámbito privado y menos cuando detrás de un número se esconde una persona y un enjambre de vidas. Es más, los conocimientos que se pueden llegar a obtener como periodista, no siempre podrán emplearse, incluso aunque el objetivo para el cual se desea utilizar sea el más noble. En The Newsroom eso lo ha descubierto, por la vía dura, Don.

Tras un dinámico primer capítulo que ha trazado las líneas maestras de la temporada y ha situado a los principales personajes en el tablero-algunos en situaciones inesperadas- este segundo episodio ha mantenido el nivel. Nos ha dejado nuevamente alguna pista más de lo que ha ocurrido –y ocurrirá- entre los protagonistas. Paradójico, cuanto menos, que la noticia sea el pasado, y sus consecuencias, frente a la rabiosa actualidad. Pero lo cierto es que la serie, en esta combinación de consecuencias por lo que fue, y especulaciones por lo que vendrá, avanza a un ritmo mucho más frenético que el de la pasada temporada y con un presente en estado de gracia.

Los propios actores tienen mucho que ver: en este capítulo se ha jugado más que nunca con los silencios y todos lo han interpretado a la perfección. Basta a título de ejemplo ese lenguaje no verbal de Mac- Will. Aunque, puede que justo ese momento, sea deudor, también, de la gran química que ellos dos tienen y que sigue creciendo. Antes de comenzar la temporada se le preguntaba a Sorkin si podría haber algo entre ambos y no desmintió la posibilidad. Tampoco la confirmó, relax. La primera a la que le gusta disfrutar de lo que venga, es a mí.
Seguro que el guión ha tenido en esta ocasión menos páginas- las Chicas Gilmore, con la frenética Lorelai Gilmore, habladora compulsiva, tenía unas 75-80, el doble de una serie habitual, pero The Newsroom, más larga y con más conversaciones, probablemente la supera- pero la escasez de letras no desmerece el resultado final. Al contrario. Silencioso también Don ante su corcho. Ante la foto de Maggie y ante su mural relacionado con Troy Davis, que ha sido la noticia que más minutos ha acaparado en The Genoa Tip.
Pero ha habido varias, y muy importantes. Los últimos meses de 2011 estuvieron cargados de hechos relevantes y en la redacción cada “loco” tiene su tema. Y todos intentan convencer a los demás de que el suyo es el relevante, el que más se ha ganado un hueco en el bloque A del esquema de Mac, que, al fin y al cabo, es la que decide.

TheGenoaTip

Así, nuestro protagonista, sigue a vueltas con el aniversario del 11 de septiembre y su no participación en el mismo. Intentando cubrir a Charlie, y haciéndolo en vano pues nadie se cree que haya sido su decisión optar por la gripe. Tarde o temprano estallará la burbuja de indiferencia, pues para bien o para mal, McAvoy no es hipócrita. Le afecta no haber dirigido el especial, pero sus motivos van más allá del simple patriotismo: el 11S marcó un antes y un después en su carrera periodística. De analista jurídico a presentador estrella. Unas palabras apropiadas, en el momento justo, mantener la compostura cuando otros no pudieron y su figura estaba creada. “Voy a estar con ustedes toda la noche. No me iré a ningún lado.” Y no se fue. El café de Charlie Skinner –apoyándolo ya en aquella ocasión- debe de estar buenísimo.
Pero no debemos perder perspectiva y este segundo episodio nos recuerda que Will también fue fiscal. Lo saben bien en cierta comisaría de Nueva York: llegar allí y empezar a citar artículos, explotando al fin –genial su cara tras el inoportuno “¿Está bien señor?”-fue una liberación.

De su pasado jurídico, también sabe su ex productor Don. Y Don está ganando muchos puntos. Empezó a hacerlo desde la segunda mitad de temporada pasada y sigue progresando. ¿Quién iba a imaginar que el indiferente Don llevaba un justiciero en su interior? Terco hasta el extremo de querer forzar que salga la verdad, vulnerando varias normas de paso, y que solo la sabia mano-una vez más-de Charlie pudo evitar. Pero la impotencia es lo que tiene e intuir la ejecución –no siempre hay finales felices en la vida-de un posible inocente encendió todas las alarmas y fue el perfecto campo abonado para la indignación. La pena de muerte es uno de esos grandes temas que siempre surgen cuando hablas de Estados Unidos, junto al derecho a usar armas. Pocos debates tan acalorados como este y pocas realidades tan extendidas como que los corredores de la muerte están llenos de presos que no gozaron de una defensa apropiada entonces ni ahora. Negros, latinos…pocos blancos. Reflejo de una sociedad, la del país de las oportunidades, en la que las diferencias siguen ampliándose. Ni el Papa, ni los movimientos provida, ni la retractación de siete de los nueve jurados en un proceso lleno de irregularidades-como le insinúa un cauteloso McAvoy, al que Keefer, desesperado, recurre- lograron la salvación. La fuente se equivocaba, no existía absolución.

Siempre podrá animarlo Sloan. Si a la chica le gusta Don, por algo será, que a nivel de madurez le da mil vueltas a Maggie, que ha sido su “obra social” de la semana. Poco menos la obra social ha llamado a la puerta de la economista al encontrarla durmiendo en la redacción. Creo que va siendo hora de quitarle la etiqueta de antisocial a Sloan: sus consejos son útiles y aunque puedan ser motivados por un sentimiento de culpa que no tiene sentido-esa confesión que le hizo a Don puso los puntos sobre las íes pero dejó la relación en stand by- desde luego entre la declaración de que le gusta Charlotte en Sexo en Nueva York y el RT tan “anti-ella” que le hizo a la loca esa de Queen -hay que reorientar la manera de twittear, que nunca se sabe lo que puede deparar ser una estrella- sigue en el proceso de convertirse en la ilustre propietaria de una sección llamada: “Pregunte a…”.
La intención es lo que cuenta aunque el objetivo no se lograse y el maldito vídeo de youtube de Margaret siga dando sus coletazos. Lo de la privacidad y las redes sociales, así como la posibilidad de eliminar tu presencia de ellas daría para un par de capítulos de The Newsroom. O una película…Creo que Sorkin de algo de esto también sabe (La red social). El caso es que Lisa-recapitulemos, la gran amiga Lisa, la sustituta para Jim impuesta por Keefer-ve el vídeo. Su reacción, como era de esperar, no es buena. Tampoco ayuda el hecho de que Maggie, intentando arreglarlo y con toda su buena intención lo estropee aún más. A todos nos ha pasado y tal vez, en ese grado de identificación la chica me ha dado algo de pena. Le va a venir bien África, y sin ironía lo digo esta vez. Además, siguiendo el consejo de Mac, de focalizarse en un tema concreto, he hecho los deberes y su marcha es mucho más planificada que la de Jim.

¿Y qué es de Jim? Sigue en su mundo de precampaña. Haciendo “amigas”. Descubriendo que la competencia es dura y que aunque se le eche de menos-las llamadas lo prueban-un móvil con todas sus apps nunca sustituye a la presencia física y a que la mayoría de las cosas que están pasando en la ciudad que nunca duerme se le escapen. Está claro que el trabajo de campo es duro, aunque seamos sinceros, la periodista de la competencia pronto hará una buena acción. Se la ve venir. A la legua.

jimharper

No quiero dejar pasar por alto, antes de mencionar el elefante rosa en la habitación, mi sincero deseo de que parte de la fachada de “líder de las conspiraciones” atribuida a Neal, desaparezca. El movimiento en Wall Street es una realidad, finalmente. Lo ha presenciado en sus propias carnes y en sus propios derechos (civiles). Una hora en la cárcel da para presumir en el bar. Una hora, siempre y cuando se disponga de un “Will McAvoy al rescate”.

Y el elefante rosa en la habitación vuelve a ser Genova. Subtítulo: Esa historia capaz de crear carreras y destruir presidencias. Fin de subtítulo. Pero Génova es como un trozo de queso gigante para un ratón. Esa llamada telefónica en un despacho medio a oscuras, cuando parece que todo el mundo mira hacia otro lado y en realidad tienen la HISTORIA bajo sus narices. Relatada por un partícipe directo. Gas nervioso empleado en civiles. ¿Quién diría que no a contar eso? Seguiremos informando.


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