Review The Newsroom: The 112th Congress

Tengo un amigo al que le apasiona la política. Podríamos decir que es un friki del tema, pero a nosotros nos parece más cariñoso llamarlo animal político, que queda más apañado y menos irreverente. Yo, por mi parte, soy un auténtico ignorante de la vida en asuntos de partidos, escaños y demás, básicamente porque me interesan poco o nada, pero suele haber momentos puntuales en que me entra una extraña sed de conocimiento… y suelen coincidir con las elecciones americanas. Que si los caucus de Iowa, que si el primer martes después del primer lunes de noviembre, que si el Tea Party, etc. Mi amigo el animal político, en su vorágine, no paraba de hablar maravillas de The West Wing, y ahí vi la luz: series + política yanqui. Me hice con ella y ahí la tengo, en la estantería. ¿Por qué no la he empezado a ver? Porque justo a la vuelta de la esquina asomaba la cabeza The Newsroom, y dos sorkins a la vez es un poco duro. Por suerte, con capítulos como The 112th Congress, uno aprende un poco de todo…

Aunque no hace mucho que la conocemos, sabemos que The Newsroom es una serie con cierto nivel de exigencia para el espectador, especialmente si uno no es estadounidense. Cierto que el vertido de BP o la ley de inmigración de Arizona nos suenan (el primero más que la segunda), pero la gran mayoría carecemos de los detalles necesarios para entender todos los rincones de las tramas que plantea la serie. Bien, para eso está internet en general, y la Wikipedia en particular, ¿no? Con The 112th Congress a mí ya me quedaba claro desde el primer momento que iba a poner el pause y abrir el Chrome más de lo habitual, y para cuando terminé el visionado había realizado más consultas a la Wikipedia que la noche antes del examen de… de la entrega del trabajo de… oh, mierda, no os voy a engañar: cuando yo estudiaba no había Wikipedia. Pero lo que tenía que ser una hora de capítulo se convirtió en casi el doble. Así que si alguien os dice que estáis perdiendo el tiempo cuando veis series… ¡ponedle este episodio!

Tras el bajón que me suposo News Night 2.0, esta semana he recuperado las (buenas) sensaciones del piloto, e incluso creo que las he mejorado. Las dos horas de relación con los personajes que ya llevamos hacen que las tramas personales de The 112th Congress funcionan mejor; si a eso le sumamos que la trama profesional ha sido interesantísima (tanto por el lado periodístico-industrial, encarnado en la sala de reuniones que va hilando el argumento, como por el tema de turno en sí -Tea Party y alrededores-), ¿qué sale? Pues un muy buen episodio, seguramente el mejor de los tres que llevamos vistos.

News Night sigue enfilado en su línea de periodismo comprometido, dispuesto a informar e formar a la población. El movimiento está encabezado por Mackenzie, pero quien de verdad queda retratado es Will. Will, el hasta no hace tanto Lord de las Audiencias, está haciendo que su informativo pierda todos los puntos de share ganados tras el famoso incidente de la Northwestern (el opening del piloto). Tal es la situación que en la planta cuarenta y algo del edifico de Atlantis World Media se fragua una reunión en la que Leona Lansing, CEO de la compañía, y su hijo Reese repasan junto a Charlie Skinner los últimos acontecimientos y acaban lanzando un órdago: o se vuelve a recuperar el tono de antaño, más populista y desenfadado, o Will McAvoy acabará de patitas en la calle, con el agravante de que su contrato contiene una cláusula según la cual no puede trabajar en televisión hasta tres años después de salir de ACN.

Es un giro que se veía venir. Es decir, estaba claro que uno de los conflictos iba a llegar desde las altas esferas, y más sabiendo que la veterana Jane Fonda estaba a bordo en el papel de CEO de la compañía. No por esperada ha sido una trama que me haya gustado menos, al contrario: creo que el montaje ha sido muy bueno, dándole cohesión al episodio y mostrando una evolución de meses en apenas una hora. Sí me parece que la serie peca un poco de bipartidista, de simplista: los que se fijan en las audiencias son los malos, los que miran el contenido los buenos… ¿y dónde están los tonos de gris, que siempre los hay? Por cierto: me cae muy bien Charlie. Lástima de la pajarita. También ha sido muy interesante la apertura del capítulo, con ese potente speech de Will pidiendo perdón y poniendo en contexto a los telespectadores… un pelín demasiado idealista para mi gusto, con alguna frase de esas en las que ya empiezo a oler al Sorkin más excesivo (“¿Quiénes somos para tomar estas decisiones? Somos la élite de los medios de comunicación”, dice McAvoy), pero muy interesante.

Quizá el personaje que más me esté decepcionando sea Mackenzie; en la conversación con Danielle, la primera novieta que Will pasea por la redacción, Mac se comporta como una muy mala versión de Woody Allen. Adoro, eso sí, la reacción del propio Will: “Es mi secretaria”, dice al presentar… genius! Bravo también por el trío Jim-Maggie-Don: el primero sigue siendo el perrito inteligente y fiel, pero abandonado, que debe ser; ella sigue versionando, aunque cada vez con más personalidad propia y gracia, a Bridget Jones; y Don progresa adecuadamente en su carrera por convertirse en el Capullo Oficial de la Redacción. Vaticino un par de magreos entre Jim y Maggie en el próximo capítulo, o el 1×05 a más tardar, y luego un paso atrás en el que ella volverá con Don. Nunca he fallado un pronóstico (¿?)…

En general, muy buen capítulo. Denso, veloz, sin pausa e inteligente, justo lo que se supone que tiene que ser esta serie por ser de quien es. Si la intención de News Night es formar e informar, con episodios así The Newsroom consigue formarme, informarme y entretenerme; no se le puede pedir más.


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