Review The Newsroom: News Night with Will McAvoy

Review The Newsroom: News Night with Will McAvoy

Apunta a buen capítulo esta quinta entrega de la temporada. Más si se leen algunos comentarios que llegan de los críticos estadounidenses. Una vez los pequeños misterios han quedado resueltos, todos los indicios apuntan a que está próximo el evento central de la temporada. Las señales también indican que el presentador tomará las riendas de la trama… pero es especular y la mejor opción, antes de opinar y dar crédito a voces ajenas, será sentarse y disfrutarlo.

Ha sido este un capítulo centrado en Will, pero no solo en él… Las parejas y cómo interactúan entre ellas las tres principales relaciones de la redacción también han tenido su momento. Igualmente ha sido un capítulo de padres. Otra clase de relación casi tan conflictiva como la primera. Los amigos se escogen, tu familia no. Además, siempre será un tema mucho más delicado a la hora de opinar por mucha confianza que tengas. Quien más quien menos ha escuchado a un amigo decir. “Mi padre siempre machacando”/ “Mi madre pasa de mí” etc, etc. Cualquiera se sentirá mucho más libre en criticar al novio/a de turno que a inmiscuirse en temas paterno-filiales. O fraternales. O familiares varios. Ya lo decía Tolstoi… “Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera

Carga el presentador con un pesado equipaje lleno de problemas paternales. Pero de los serios. No del tipo pseudoadolescente, que algunos entrados en años siguen defendiendo de “Mis padres no me entienden”. Para bien o para mal, plantar cara ya de niño a un padre maltratador imprime carácter. Y seguro que Freud o cualquier psicólogo que se precie ha elaborado una sesuda teoría analizando pautas de comportamiento futuras del sujeto en cuestión: “ Cuando finalmente el sujeto pasivo decide actuar su verdadera personalidad queda escondida tras un muro que impedirá ver a la mayoría de la gente su profunda inseguridad…” o algún análisis semejante. Como no domino la psicología, más allá de las típicas consultas que a todos nos hacen-la técnica del “yo te entiendo” y la empatía- no me arriesgo a seguir escribiendo frases. Seguro que se encuentra en alguna estantería especializada porque a estas alturas de la vida está ya todo inventado.

Si simplemente hablo de lo que veo, siempre he dicho que The Newsroom tiene unos personajes complejos pero consecuentes. Y lo ha vuelto a demostrar. También, queda una vez mas claro que en esta temporada las líneas a seguir están claras. Nos hemos desviado algo de Génova-más allá de esa interesante visita a Charlie que seguro que trae consecuencias-pero la idea de que Will tiene un problema y está enfadado con el mundo-y con Mac, y con su padre, y consigo mismo en general-no ha dejado de colear.
A falta de visita al psicólogo que profundice en traumas infantiles, una inoportuna llamada desata la caja de Pandora de Will McAvoy. Justo cuando va a comenzar el informativo…ese DAD en la pantalla del móvil no depara nada bueno. Menos aún si las relaciones entre ambos son –por decirlo eufemísticamente y quedar seria y formal-“tirantes”.

Nunca los anuncios en los informativos fueron tan interesantes, pero es uno de los puntos fuertes de la serie: la otra perspectiva que para los aficionados al periodismo y alejados profesionalmente de este campo, no deja de ser un plus a la hora de su visionado.

Aprovechándolos, Mac brinda un consejo no pedido y que se resume, básicamente, en un “Deberías llamarlo”. Lo hace partiendo de la confianza que ambos tienen y de esa capacidad para saber que el otro está mal. O cuando miente. Sería curioso ver a estos dos en sus primeros tiempos juntos: comprobar cómo evolucionó su relación. Descubrir como la mandona Mac-lo es, y mucho-encontró, al fin, a alguien que no se amoldaba a sus deseos. Will tampoco lo hace en esta ocasión: aplaza la necesaria llamada hasta el límite. Y lo rebasa…Llama demasiado tarde.

Mac-comforts-Will

La verdad es que fríamente observados estos últimos capítulos vienen marcados por las pérdidas. John McAvoy ha sido el último en engrosar esa lista. Seguro que con él se han ido las posibilidades de curar algunas de las debilidades de Will. Su preocupación por la audiencia casi excesiva, por ejemplo. Ese twit que tanto le ha dolido-que le ha llegado vía Neal, inoportuno “camello”- de “Has perdido una espectadora” y que no es nuevo. Donde a Reese Lansing le preocupan los números. a Will le preocupan las personas y lo que opinan de él. Lo peor es que su fuerte personalidad –y su ya, clásica, voluntad de civilizar- le impide amoldarse a los cánones sociales e implicarán que siempre haya un lugar en a blogosfera para una página llamada: “Odiamos a Will McAvoy”.
Mientras no aprenda a sobrellevarlo y no asuma que no puede caer bien a todo el mundo siendo fiel a sus principios, seguirá en esa especie de frustración.
Evidentemente, no es este el único factor determinante para que Will sea como es, pero en esta ocasión es el que ha tocado. Mención aparte esa última escena, en que, momentáneamente lo creímos perdido.
Las otras dos parejas tienen también sus propios problemas.

Así como Don-Sloan hasta ahora habían servido de contrapunto cómico a los males de todos los demás, la economista ha “calculado” mal en esta ocasión. La chica es un desastre en el campo de las relaciones sociales y se ha fiado de quien no debía: demasiado. Ha dejado a ese chico “que parecía tan bueno” hacerle fotos de esas comprometidas… a las que no aparentaba ser aficionada. Colgadas donde no debían, y siendo famosa como es las imágenes han llegado a todos lados (hasta sus jefes)y la han convertido en Trending Topic. La Scarlet Johansson de los noticiarios. Tan fría y segura frente a todos, Sloan es una ingenua. Tras reconocer su culpa se ha ido a refugiar al despacho de Don y allí se ha derrumbado. Fragilidad en estado puro, pensando en el qué dirán…Sus padres, ante todo. Seguro que era la niña todo dieces que no había roto un plato en la vida. El dichoso error y su “me quiero morir” no duran mucho. Sloan se venga y lo hace bien. Nada de demandar y formalidades varias de actrices hollywoodienses. Ley del Talión de toda la vida que hay que amortizar el gimnasio…y olé. Seguro que Rebecca opina distinto.

Y ¿qué vamos a hacer con Maggie? Eso se pregunta Jim y seguro que toda la redacción. Vale que tal y como ella defiende sus nuevas dinámicas de vida no afecten a su trabajo-aunque lo ha dicho y lo ha gafado-pero la chica no es ni la sombra de lo que era. Y está bastante amargada. También algo celosa de Hallie. Tal y como dice Gary Cooper, era ella la que tenía al niño en brazos en África pero en algún momento debe avanzar…y desde luego un NO rotundo a seguir viviendo con Lisa…Ha tenido tiempo de sobra para buscar alternativas y sigue igual. Cuando algo no funciona, cámbialo.

Lo que parece no necesario cambiar es el rumbo que están tomando las investigaciones sobre Genova. Al menos han llamado la atención de los jefazos. Pero es que un crimen de guerra son palabras mayores…Se perfila poco a poco, pero aun no ha llegado la explosión de la noticia. Se está haciendo de rogar…Seguiremos informando.

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review The Newsroom: News Night with Will McAvoy
4.3 (85%) 4 votes

Categorías: Reviews The Newsroom Etiquetas: , , ,

5 comentarios

  1. Gustavo de Dios

    De los que más me ha gustado de las dos temporadas. Esta vez si que se ha reflejado, creo, momentos periodísticos de verdad. La influencia de Internet en la prensa. Las cosas que ocurren en una redacción. Este lo marco como uno de mis favoritos.

  2. Caulfield

    ¿Soy yo o este episodio ha sido un poco raro? Me refiero a nivel de realización y estructura del guión. No parece seguir donde lo dejó el episodio anterior.

    Lo de Maggie me parece un poco extraño. ¿Por cuántas fases distintas va a pasar el personaje debido a su trauma? Parecía afectada pero de otra manera.

    Curioso que toquen el tema de las filtraciones en Internet de fotos eróticas después de lo que le pasó a Alison Pill y a la propia Olivia Munn en la vida real.

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »