Review The Newsroom: Contempt

newscapitulo3x4

En pleno desarrollo de la trama, con todas las piezas sobre el tablero, urge una solución satisfactoria a todos los problemas que actualmente ocupan las mentes de la plantilla de los informativos más famosos de la pequeña pantalla. ¿Se podrá hacer en estos tres últimos capítulos?

La nueva dimensión del concepto de informar frente al clasicismo periodístico. Lo moderno contra lo antiguo. Ese razonamiento base podría resumir perfectamente el contenido del capítulo. Dos posiciones enfrentadas que fundamentan la actuación de nuestros actores principales y que trascienden, en muchas ocasiones, a su modo de vida.

Charlie pocas veces ha estado tan beligerante como ante la llegada del nuevo jefe. Intuye que le va a poner las cosas difíciles y que, a diferencia de lo ocurrido con los Lansing, no encontrará un punto en común con alguien que no cesa de hablar de tuits, conectar supuestamente con el público joven-gracias de corazón, Charlie, por romper una lanza por la comprensión lectora de la generación menor de treinta-y al que le horrorizaría la lentitud de algo tan básico como “contrastar fuentes”. Ha movido ficha con la ayuda de Sloan y se ha buscado su propio comprador. En su apuesta lo ha perdido todo: los planes de la morena también fallan y allí donde ella ve números y viabilidad, los aspectos personales –absorber o ser absorbido- no caben en la ecuación. Los instintos, el ¿por qué nos ha llevado a un restaurante de sushi que no ha probado? también cuenta. Sutilezas (1).
Le tocará bailar con las más fea. ¿Aguantará?

Otro que practica los pilares del periodismo en todos los aspectos vitales es Jim. El respeto por lo clásico no entiende de edad y puede llegar a suponer un choque de trenes. Hace tiempo que con Hallie estaba tenso a raíz de su nuevo trabajo. Si ella lo simplifica creyendo que se debe a una acusación de traición encubierta-que existe, hipocresías al margen- envidia, o imaginando que no le desea prosperidad, la hora de marcharse le ha tardado en llegar. El amarillismo –y es amarillismo- al que está dedicada laboralmente choca con Harper en un sentido amplio. Lo que Hallie hace es una crítica a todo lo que guía y todo lo que es Jim. Aunque es cierto que por su condescendencia –esas dichosas ganas de tener siempre la última palabra-se merecía el insulto lo de ¿Tim? –a eso se lo llama estrujarse el cerebro- es pasarse. Inmadurez. Hay una diferencia entre contárselo a Maggie –aunque sea Maggie con todo su pasado en común-que en contárselo al mundo.
Pasó lo inevitable. Y mejor, porque siendo francos, el filtrado de noticias iba a ser una constante a la vista de la ambición de Hallie. Así que adiós pase, adiós –pseudoborracho-Jim. Menuda manera de romper más sutil. Sutilezas (2) que llegan tarde.

Todo esto ha allanado el camino a Jordan. Está tan claro y cristalino ese momento que hasta un profe metepatas para los chismes lo ve. Al menos él es más franco que Maggie en sus sentimientos y así da gusto. Ojalá haga lo mismo con sus alumnos y el tiempo se lo pague con muchos exuniversitarios que se lo devuelvan a modo de documentos clasificados. Aunque claro, Don también solo hay uno.
No sé qué pensará la mayoría de la audiencia de recuperar a esta pareja tan metida con calzador pero parece inexorable. Jim no está muy predispuesto a ese momento “declaraciónreconciliadoraqequedebonitaalestiloHollywood” que le propone Maggie y ella también terminará deduciendo que lo suyo es más que una simple discusión.
La evolución mejor llevada ha sido Sloan-Don y probablemente su unión cuenta con más apoyos, incluidos los de un divertido jefe de personal-declaración expresa mediante- y el tácito de la novia protagonista del capítulo que le ha entregado el ramo. Sutilezas (3).

Y es que Will y Mac al fin se han casado. En una semana en la que han pisado más salas que muchos abogados en su ejercicio profesional y en la que llevar hasta las últimas consecuencias el dilema moral ha desembocado en la condena del presentador. La ley, más o menos justa, está para ser cumplida y la interpretación de la misma solo admite la flexibilidad hasta cierto punto. Un exfiscal –usualmente parte acusadora-lo sabe mejor que nadie. Mac lo intuye y lo confirma.
Nunca imaginó que iba a ser tan alto pagar el precio de la verdad (enorme pregunta) pese a sus muchos esfuerzos ante una fuente rebelde. También le quedará la duda de cuánto de esto Will lo hace por ella-aunque lo niegue- y cuánto por sí mismo. O si con los Lansing habría tenido un poderoso apoyo que lo habría impedido, dado que a Lucas –fiel a su estilo-le resulta de lo más motivador-amarillismo-que su otrora presentador de medios estrella entre en prisión.
Así que para ella se acabó el tiempo de las sutilezas (4): adiós grosor del papel de las invitaciones de boda, de la paridad de padrinos y damas de honor. En una ceremonia en la que está quien tiene que estar-convocados vía tecnológica, no siempre los medios modernos son el mal-y bajo un Ave María bellísimo- “Quien canta, reza dos veces” otra ENORME frase en Julliard-en una ceremonia católica oficiada en un espacio civil-detallazo- y con tarta improvisada, Mac ha decidido entregar a los federales a su marido a todos los efectos.
Seguiremos informando.

Nota del autor
4
Vuestra nota
Review The Newsroom: Contempt
Valoración

Categorías: Reviews The Newsroom Etiquetas: , , ,

1 comentario

  1. Anónimo

    Viendo el final de este capítulo, se me hace difícil imaginar un final feliz en los dos últimos capítulos que quedan. Will encerrado por no decir el nombre de la periodista, Neal en Venezuela, la cadena vendida a Pruit (más repelente y odioso que en The Office), la filtración entregada a otra periodista perdiendo la gran noticia que les podría relanzar al primer puesto… Sin contar toda la parte de Jim, Maggie y Mac…

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »