Review The Newsroom: Boston

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La actualidad nunca para y si no estás en el ojo del huracán corres el riesgo de caer en el olvido. Siendo como es una serie periodística, The Newsroom debería tenerlo en cuenta, pero se ha tomado su tiempo para regresar. Hace un año, a estas alturas, regalaba a sus seguidores -o la amas o la odias- un capítulo que perfectamente valdría de final de serie. Eso sí, ninguna espera es larga si la recompensa merece la pena. Dedos cruzados para que este 3×01 cumpla expectativas. ¿Vamos con Boston?

Seguramente los pesos pesados de la redacción de AMC censurarían hasta la última coma de esta review de Boston, el ágil arranque de la tercera (y última) temporada de The Newsroom. Los hechos, las dobles confirmaciones de información y todo aquello que guía a un periodista objetivo no tienen hueco en lo que sigue, opinión subjetiva y partidista donde las haya, así que si eres un escéptico de la serie lo que leas a continuación no te va a gustar.
Partiendo de la base de que nunca he entendido a aquellos que leen un libro o ven una película o serie por el mero hecho de criticarla, con ánimo destructivo, amargándose y amargando a los demás; con The Newsroom hasta los más benévolos se han rasgado las vestiduras en alguna ocasión y han pasado a engrosar esa larga lista de personas que no soportan-qué sé yo-un discurso más de McAvoy, por poner un ejemplo.

Pero a Sorkin eso le da igual y de nuevo lo ha demostrado. Sus personajes siguen hablando a lo Sorkin, en una redacción de noticias exclusiva del universo Sorkin y con un ritmo también marca de la casa. No hay duda de quien es el padre de la criatura y ya no le importa ocultarlo. Y particularmente creo que le ha sentado bien sacudirse los complejos. A estas alturas sabes lo que te vas a encontrar al asomarte a esta serie- para bien o para mal, ese extremo nadie puede negárselo- y es absurdo disimular.

Como viene siendo habitual, a nivel estructural, el capítulo gira en torno a una noticia central, mientras desarrolla líneas paralelas. Vías para el lucimiento de alguno de los miembros de la plantilla. No se nos olvide que The Newsroom podría calificarse también como “serie coral” (escalofrío, de nuevo. Estas clasificaciones suelen ser más perjudiciales que informativas) y seis capítulos pasan rápido.

Neal es el protagonista de una de esas historias accesorias. ¿Cómo era aquello de que agua pasada no mueve molino? Aquí parece que no se aplica el refrán porque recobramos la línea argumental de la temporada anterior.¿Otra vez la idea de usar documentos de Defensa clasificados? A ver como resulta. No la criticaré, de momento. ¿Podría ser la redención por el error cometido con la Operación Génova? Desde luego eso sí sería llevar la paradoja al límite. Del modo más rocambolesco posible-como Don no deja de subrayar-Sampat se hace con esta bomba informativa, con la inestimable colaboración de –un incoherente, si nos ponemos quisquillosos-Will. Por cierto, alguien debería velar por el sueldo del chico, que se le nota ajustado de dinero, mientras otros hacen reformas en el apartamento del centro y todo pese a que los números en la redacción no cuadren.

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Si alguien sabe de números es Sloan y más con su nuevo “juguete”. Su forma de entender la vida es…diferente-genial el momento “no sale en esa pantalla, Sloan” cuando Don le habla de lo ocurrido en Boston-así como su manera de entender las relaciones. No se puede rebatir que Will y Mac son la pareja estrella pero los capítulos ganan enteros cuando estos ceden terreno a ciertos secundarios. Entre esos lugartenientes, Don y Sloan son alumnos más que aventajados. Personajes caramelo, con grandes frases y personalidad-el momento jurado, arquetípico pero no por ello criticable, mostrando esa idea de que Don “es el nuevo sheriff en la ciudad”- y personajes para muchos menos cargantes que los protagonistas. No me imagino a la asocial Sloan y al gruñón Don hablando de filósofos griegos, y sin embargo, funcionan como pareja. El productor, pese a esa supuesta falta de brillantez-¿Don tonto? ¿En serio? a veces hasta los más listos tienen opiniones equivocadas- ha sabido guiar a Sloan en su intrahistoria. Una pista encubierta en un desayuno la lleva a descubrir, contacto con antiguos alumnos mediante-¡qué grande es esta chica! ¿de dónde saca las horas del día? de mayor quiero ser como ella- que el futuro de su noticiario está difícil. Reese y su madre van a tener que contraatacar. ¿Seguirá llorando las penas en el sofá de Sloan? Irónico que el jefazo busque comprensión en la que, a priori, es la menos empática del equipo y más contradictorio aún que la encuentre.

Si al final el declive continúa –si Will no podía soportar ser el segundo, la cuarta opción lo ha dejado en shock-y llega la hora de los despidos, Maggie podrá añadir a su currículo que además de productora, hace excelentes directos. Centrada, esperemos que en estos pocos capítulos que quedan abandone el anodino rol de la temporada pasada. Eso sí, no voy a pasar de puntillas, por el hecho de que no hace falta llevar gafas de pasta delante de cámara para demostrar mayor profesionalidad.

De cualquier modo, bien por ella, por Elliotque la apoyó en medio de su propio “caso nueces”-fan de David Harbour y más después de su presencia en la recomendable Manhattan-y por Jim que apostó por enviarla a Boston a pesar de que a más de uno le faltó poner los ojos en blanco y preguntar si estaba loco. Poca presencia de Harper en este estreno y aún menos de su novia. Están ocupados. La vida de redacción es dura y parace que Hallie sigue compaginando trabajos. (Nota cotilleo: el apellido paterno Gummer, no puede ocultar lo mucho que se parece a su madre Meryl. Si además del físico ha heredado el arte escénico de la Streep, ganaremos una buena actriz).

Mientras y durante todo lo anterior ocurre, la siempre bulliciosa Nueva York, comparte protagonismo con Boston y los atentados en su maratón. Entre discusiones de damas de honor –NUEVE!!!!!! ese sería motivo más que suficiente para cancelar una boda…paciencia, Will, al menos tiene un acento adorable- Mac no puede apagar ni por un segundo su vena periodística y huele la noticia. Compaginar cautela y exclusivas es más que difícil. Más después de Génova. Eso sí, le puede pasar a cualquiera y uno no se ríe de los errores ajenos. Pocas veces tan unidos Charlie y McAvoy como censurando ese aplauso. También ensalzando a las fuerzas del orden, oponiéndose al amarillismo, al injusto “juicio” público y lidiando con la inevitable tarea de compaginar el periodismo clásico con la era de Internet y twitter, blogs o muros fbs. Los ideales tan blancos y la integridad por encima de todas las cosas en los personajes Sorkin. El clasicismo frente a la sociedad acelerada sociedad moderna. ¿Por qué The newsroom ha fallado? Porque a veces es demasiado irreal.

Solo que a algunos nos gusta pensar durante esos casi sesenta minutos que esos ideales tan oníricos pueden ganar. Y pese a que todo confluye finalmente en una azotea en la que Will dimite ante Reese-“hagamos deportes, siempre nos han gustado”– en la que Neal y Sloan confiesan los resultados bomba –y delictivos, ¡vuelve Rebecca! -de sus investigaciones y el presentador “arenga” a sus particulares tropas -mucho mejor este segundo discurso que el primero- y pese a que la herida es mortal, no olvidemos que estamos aún al final del primer acto. Que diría Eurípides.

Seguiremos informando.

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3.5
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9 comentarios

  1. Me ha gustado el capitulo, no es para tirar cohetes, pero siempre he tenido una debilidad por esta serie… que pena que esta sea la ultima temporada

  2. kmj

    Solo comento para decir una cosa: Que jodido serion, me encanta, todos sus personajes y en especial esa Olivia Munn.

  3. Carlos Argentina

    Como periodista debo decir que esta serie es un faro, podrán ser irreales algunas cuestiones como bien lo planteas acá, pero hay otras series que lo son también y se las toman como un sacerdocio, así que yo prefiero profesar la religión de The Newsroom jeje, saludos!

    • Desde luego, es una de las mejores “religiones” televisivas a día de hoy. Muchas gracias por el comentario (y por el punto de vista periodístico).

  4. […] tercera temporada de The Newsroom empezó a la carrera (Boston), centrándose en el ataque bomba que tuvo lugar durante la Maratón de Boston de 2013, y parece […]

  5. sofi

    Buena serie, una lástima que sea la última temporada. Me gusta mucho Mc Coy, por ser muy inteligente, al igual que Sloan. De grande yo también quiero ser como ella.

    • Personajes caramelos. Curioso lo de Sloan cuando a Sorkin se le acusa de mujeres débiles y se me ocurren pocas protagonistas más en forma. Muchas gracias por comentar.

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