Review The Mob Doctor: Game change

Grace, fichada

Como siempre, la Ley del Colaborador Gafe de Todoseries se ha cumplido: si la semana pasada, ante una mejora de las tramas y una ligera subida de las audiencias, decía en la review que parecía que la FOX estaba otorgando a The Mob Doctor un voto de confianza, ayer la cadena anunció que ésta se queda en 13 episodios, y además emitirá los últimos capítulos en extrañas fechas navideñas. Una lástima, pero al menos ahora he asumido que jamás ganaré la lotería y voy a dejar de echar la quiniela. Dejando este drama aparte, pasemos a comentar el octavo capítulo de la serie.

Franco y su contacto del FBI están decidiendo qué curso darle a su investigación. Mientras el agente especial opta porque Franco testifique contra Constantine, éste prefiere ir a por peces más gordos. Además, sigue en sus trece de no abandonar la cuidad, ya que sus contactos le anuncian que va a pasar algo. El agente no se deja convencer y le informa de que en una semana le espera una nueva identidad en Miami, lejos de Constantine y de Grace, cuya relación con la mafia Franco le ha estado ocutando.

Madame Celeste

Efectivamente, los contactos del topo son buenos, porque Constantine, una vez libre de Moretti y con sus máquinas de póker listas, decide dar un paso más en su reinstauración como gran jefe de la mafia de Chicago reuniendo a todos los jefes criminales de la ciudad para formar un sindicato del crimen más organizado. Y eficiente, con él de cabecilla. Para ello requiere el apoyo de Seamus, su mentor, que ahora es un hipocondriaco agorafóbico mucho menos innovador que él. Por suerte para Alexander, Seamus tienen por compañera a Celeste, una prostituta de lujo convertida en madame a la que Constantine parece conocer muy bien (guiño-guiño). A cambio de que pase lo que pase nunca dañe a Seamus (Desde luego, Celeste sabe cómo las gasta nuestro amigo Tino), ella se ofrece para convencerle. El día de la reunión ella se presenta como la representante de Seamus, que en teoría apoya totalmente la reunión pero no ha podido asistir, y ante el escepticismo de los mafiosos allí presentes saca su agenda negra y deja claro que tiene mucha información importante de gente realmente influyente.

Está claro que es una mujer muy capaz y hábil, y el tortazo que le suelta a Al Trapone (Y en serio ¿No se les ocurre otro nombre para un mafioso italiano en traje cruzado que Al Trapone?) demuestra que tiene carácter. De lo que no estoy muy segura es de que la lealtades de Celeste sean tan claras y no acabe dándole un disgusto a Constantine, que confía en ella.

Y es esa capacidad de Constantine para pensar lo mejor de las mujeres a las que tiene cariño, como a Grace, lo que preocupa a su inquietante segundo de a bordo, Stavos. Cuando Grace, instigada por Franco, le dice que quiere dejar su “acuerdo”, el capo reacciona de forma mucho más blanda de lo que cabría esperar, así que su lugarteniente se encarga de recordarle a Grace que todas sus actividades con la mafia están bien documentadas y él no dudará en ir a por ella si no satisface las peticiones de Constantine.

Los Vengadores, versión mafia

Y es que Grace estaba realmente dispuesta a dejar su doble vida, aunque no sin antes sacarle un poco de partido. La hija de una amiga de la infancia ha caído en la heroína gracias a su novio camello, y ante la incapacidad legal de ayudarla y los ánimos de Rose (Que ha asumido con una facilidad pasmosa el doble juego de la doctora), Grace decide llamar a su hermano y unos amigos para que le den un buen susto al chaval. Como le dijo Stavos:

Puedes negarlo todo lo que quieras, pero está en tu sangre, eres una de los nuestros

Y en realidad tiene cierta razón, aunque Grace no quiera verlo, el mundo de la mafia no se le da nada mal, Grace ha empezado a saltarse la ley casi por costumbre. Lo hace una vez más al final del capítulo, con el consentimiento de la paciente, y yo ya sería incapaz de contar cuántas veces la hemos visto hacer cosas por el estilo.

Al final, llevada por ese miedo y las amenazas de Stavos, Grace se cita con Franco y le cuenta su situación. Él, una vez más, le pide que se vaya, que huya a México como hablaban cuando eran adolescentes (Muy como Hanna McKay y su Argentina en Dexter), pero ella se niega a huir. Así que Franco, que al final se queda para poder descubrir más sobre los planes del sindicato del crimen, le dice que sólo tienen una opción: Trabajar juntos infiltrados en la mafia para ganar su libertad.

Grace y Franco, pareja conspiratoria

Otro capítulo mejor que los primeros, con una audiencia que esta vez creció hasta más allá de 4 millones y un 1.3 en las demos (Aprovechando el parón de Castle), pero que no ha servido para que la Fox la renueve. Así que ahora empieza la cuenta atrás para cerrar las tramas y acabar con la serie.


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