Review The Killing: What you have left

Review The Killing: What you have left

Como si de un Desmond cualquiera se tratase, tengo que llegar puntual cada 108 minutos (léase semana) a la cita con la review de The Killing. En esta ocasión podríamos decir que estoy tecleando el código adecuado sobre la bocina, casi más con los jeroglíficos que con la cuenta atrás. Mis disculpas, prometo copiar 100 veces No volveré a entregar una review tarde. Pero antes, casi mejor que me pongo a escribir la propia review, ¿no?

Pequeño acelerón. ¿Podemos hablar de pequeño acelerón? Podemos, sí, podemos. Un poco más de gas a una serie que, mediada la temporada, estaba quizá ya algo falta de adrenalina, de salsa, y a fe que la hemos tenido. Es más: la hemos tenido en todos y cada uno de los frentes: familia, polis, políticos. La Santísima Trinidad de The Killing. En el plano policial hemos visto estrechado (y de qué manera) el cerco sobre Bennet Ahmed; en el político, Darren ha apostado fuerte por la honestidad y el resultado, a juzgar por el último plano, no podría ser más desalentador; en el familiar, Stan ha explotado (de momento, solo por dentro) tras el chivatazo de Belko, y Ahmed pagará el pato. El profesor es, pues, el canalizador ahora mismo de todas las historias. Es el personaje que mueve al resto, empezando por unos Linden y Holder que, digámoslo de una santa vez, forman un fantabuloso equipo, y terminando por el susodicho Stan. ¿A dónde demonios irá ese coche? Ahmed también mueve a Darren, a su cuñada y por supuesto a su hiperembarazada mujer, agazapada en un rincón de casa martillo en mano. Tremendo

Quizás por eso, por el subidón en las tramas, es por lo que esta entrega de The Killing me ha gustado más de lo habitual. En definitiva, venimos a lo que venimos: a ver una serie policial, el clásico formato de cazar al asesino. Sí, los márgenes, las orillas, están muy bien, y en ese sentido los Larsen siguen siendo unas auténticas joyas. No solo los padres, Mitch y Stan (algo menos esta vez), sino los pequeños (brutal la reacción de Denny de pisar al ciempiés, un movimiento de protección fraternal sin reproche) e incluso la tía. Tía Terry ha tenido una extraña reacción con el padre de Jasper. ¿Acaso hubo algún rollo entre estos dos antes? Eso parece. Y parece además que la madre de Jasper está al corriente. Tras el vacío, Terry ha hecho leña con Belko (“tú no eres de la familia”, le ha dicho) y después se ha refugiado, botella en mano, en la habitación de Rosie. Temazo nuevamente de fondo para acompañar el final, por cierto. Esta semana, Neko Case y su Hold on hold on.

Me ha gustado pese a que ha tenido detalles feos, que atacan directamente a la línea de flotación de la credibilidad de la serie. En primer lugar… ¿no es mucha, muchísima casualidad que uno de los vecinos de Ahmed guarde en su casa un telescopio que ya lo quisieran para sí en los Muchachos? No solo eso: lo tenía en marcha el día de autos, lo tenía enfocado en la dirección adecuada y además estaba mirando por él. Y vio a dos personas sacando a una tercera envuelta en una manta. Y no dijo nada a la policía. Hasta hoy. Vamos, un testigo muy oportuno y con una información muy suculenta. Al mismo nivel está el también adecuado descuido de Bennet, que se deja el móvil en el funeral de Rosie justo cuando la poli llama para cubrirle las espaldas ante el vendaval Stan que se avecina. Un Stan del que hemos descubierto su pasado de matón y de ludópata. Casi nada…

El gag de la semanaEl gag de la semana

Culpable al 100% o no, bien en solitario o en confabulación con su esposa o terceros, el caso es que Bennet Ahmed está metido hasta las cejas. Sin embargo, el instinto nos dice que estando a media partida como estamos, difícil será que esto no dé tres o cuatro vueltas de campana antes del final de temporada. De hecho, a mí esta semana me ha dado la sensación de que Ahmed está protegiendo a alguien. De que estirando de la cuerda van a salir a flote más cabezas de las que podamos pensar ahora. La más visible es la de Amber, sobre cuya culpabilidad teoriza Linden: Rosie llega a casa, Bennet no está, la señora Ahmed discute con ella, la cosa se le va de las manos, cuando él llega a casa se encarga de cancelar la cita con los del suelo y de que el cadáver desaparezca, desviando la atención hacia la candidatura de Richmond… Oiga, pues no es una mala teoría. Lástima que nuestra protagonista no sea tan buena apostando como elucubrando. Me temo que en breve le tendrá que abonar ¿50 millones de dólares? a su hijo. Porque no la veo en ningún avión en breve… Por cierto, hemos descubierto que Reggie es una especie de terapeuta, lo que nos da pie a suponer que probablemente Sarah no tuvo padres, o una historia chunga con ellos.

Posiblemente el capítulo también haya ganado puntos al no estar la trama electoral centrada en el cansino topo. A cambio, hemos recibido una pequeña clase de política práctica, en la que todo el mundo le dice al íntegro candidato que la moral y la victoria no van siempre de la mano.

Mal rollitooooo...Mal rollitooooo…

¿Cómo seguirá esto? Es posible que Stan la vaya a liar, y mucho. Que se quite de en medio a Bennet y entonces sí que el lío será gordo. Si Ahmed no es el asesino, tiene muchas claves, aunque solo sea porque conocía mucho a Rosie. Así que Stan, ojito con tomarte la justicia por tu mano. Me gusta porque la serie se está llenando de pequeñas bombas de relojería (Stan, Amber, Denny Larsen, Terry, y lo que no hemos visto hoy, como Rick) que pueden empezar a detonar ya mismo. También me gusta el papel de Widmore del senador Eaton, que espero cumpla sus amenazas. Al fin y al cabo, Darren también necesita explotar.

Por último, Holder y Linden. De Sarah hemos sabido que creció en un hogar de acogida o algo parecido, y que mantiene el contacto con su terapeuta, una especie de segunda (o primera) madre para ella; de él, que tiene un confesor/terapeuta, de momento sin nombre (le llamaremos Man in Suit, para entendernos), al que le habla sin tapujos sobre sus problemas de… ¿juego? Eso he entendido yo tras repasar la conversación. La verdad es que la frase da pie a confusión:

He had a gambling problem, too

Eso too puede referirse a Stan tenía problemas con el juego, como tú, o bien puede referirse a Stan, además de ser un matón, tenía problemas con el juego. Es plausible la primera opción, porque cuando Holder habla de su doble personalidad, dice que la primera de ellas, la que siempre sabe qué hacer en cada momento, siempre acaba en el mismo sitio. Además, financiar a esa especie de segunda familia que tiene no debe de ser barato…

En resumen: muy buen capítulo. El proceso de cerrar el círculo que estamos viendo, con Bennet claramente en el centro, sufrirá seguro un vuelco en la entrega de esta noche. Qué miedo me das, Stan…

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