Review The Killing: Super 8

Review The Killing: Super 8

Como si del de arriba se tratase, The Killing es (sigue siendo) una y trina. Una serie con tres series dentro. La policial, la dramático-familiar, la política. Relacionadas entre sí, pero que por momentos parecen cobrar vida y alejarse las unas de las otras, para finalmente enlazarse de nuevo en esos ya familiares momentos finales de cada capítulo que nos dejan con un palmo de narices al ritmo de una BSO gloriosa. No sé vosotros, pero tal y como anda el panorama de series este año, con estrenos catastróficos (y sus consiguientes cancelaciones) por doquier, me da a mí que la serie de AMC está ganándose a pulso un puesto entre lo mejor de la temporada. De momento llevamos cinco capítulos y la cosa pinta genial…

Capítulo cinco, día cinco. Alejándose de los flashbacks o los montajes extraños (ya dijo Veena Sud, la executive producer de la serie, que nada de saltos temporales), The Killing sigue apostando por una narración progresiva en la que cada capítulo es un día, una especie de 24 expandida. Y sigue mostrándonos a los Larsen casi más como reflejo social que como elemento de peso en la serie. De momento, ni los padres ni los hermanos de Rosie han tenido peso argumental en la serie, más bien se han comportado como meros espectadores, y los guionistas los han utilizado como espejo para mostrar el daño psicológico que supone un suceso como este. Aún el principio de este 1×05 ha ido en esta línea: el hijo pequeño, Danny, se da cuenta de la ausencia total de sus padres, cuasi catatónicos, y comprende que le toca ir a buscar la leche él mismo; el mayor, Tommy, somatiza la pérdida de su hermana descuidando el autocontrol nocturno. Mitch intenta reaccionar, prueba a tomar las riendas yendo al supermercado. Pero zasca, primera bofetada: una conocida le gira la cara al verla. Es más o menos lo mismo que sufre Stan en el trabajo, el rechazo ajena. Sus clientes cancelan mudanzas, prefieren no acercarse a una tragedia tan grande.

Al final del capítulo, sin embargo, hay reacción. Stan (estaba cantado) decide dar un paso adelante y buscar. Quiere conocer al responsable de la muerte de Rosie, quiere mover hilos. Él, que estaba aguantando con relativo estoicismo, se derrumba totalmente en los lavabos de una gasolinera, justo después de pasar por el trance de vestir a su niña. Dolor, dolor, dolor… y, claro, venganza. Es inevitable.

Stan, completamente rotoStan, completamente roto

No es lo que parece, dice Bennet, y pretende irse a casa sin ninguna represalia policial. Casa donde le espera, guapísima y embarazadísima, una de sus antiguas alumnas. Uf… La Lógica de las Series dicta que en el quinto capítulo, con la temporada al 40%, no puedes apuntar a un sospechoso tan claramente; pero lo cierto es que Bennet Ahmed está hasta las cejas. Lo tiene todo: una relación especial con la víctima, y por tanto su confianza; un bote de productos químicos en casa que coincide con una muestra extraída del cadáver; una mentira bien gorda en su coartada; y, como vemos en la escena final, un relativamente fácil acceso a los coches de la campaña de Darren Richmond. Sí, Mr. Ahmed, es usted el sospechoso número uno. Cosa que, por otra parte, rompe con aquello que decía hace unas semanas de que podríamos ir viendo un desfile de sospechosos, más o menos uno por capítulo.

Pero lo dicho, no sería muy normal que cazasen ya al culpable, a menos que ese culpable fuera finalmente inocente. ¿Alguien dejando pruebas falsa contra el profe? Bueno, si realmente la relación que tenía con Rosie era inocente, y llegó a oídos de alguien, ese alguien pudo aprovecharlo para cargarle las culpas. Claro que no cuadra demasiado bien con la falsa coartada, ¿no? Nunca se me dieron bien las novelas de intriga… Una cuestión: ¿irán ya Linden y Holder a por Bennet, o esperarán lo suficiente para detectar la relación entre este y Richmond? Porque ojito con la escena final, que relaciona a ambos y que puede hundir al político en la mayor de las miserias

La ¿extraña? parejaLa ¿extraña? pareja

Richmond, tengo que decirlo, es el único que mola de la trama política. Vale, Jamie tampoco está mal, pero es el alcaldable el único que salva dicho hilo argumental del más grande de los sopores. Oiga, ¿la serie no se llama The Killing? Pues será porque buscamos a un asesino, no a un topo. Igual soy solo yo (miento: me consta que al Sr. Martínez le pasa lo mismo), pero cada vez que empiezan a hablar sobre filtraciones, grabar anuncios para captar votos, más filtraciones, contraespionaje, muelles y demás… uf. Bostecen. Para eso ya está Damages, o si no me lío la manta a la cabeza y me pongo con The West Wing. Pero aquí, en The Killing, tanto politiqueo me patina. Ni siquiera me he molestado en entender demasiado toda la reunión entre el alcalde y Jamie. Pereza suprema. Me quedo con que Yitanes, y un tal Nathan (el que viene a buscar los guardias de seguridad) son los topos y punto… Lo mejor de Richmond en este capítulo es, de hecho, su encuentro con Mitch en el supermercado. Me ha fastidiado saber a posteriori que era premeditado, maniobra de la viperina Gwen. Lo siento, pero me hueles a traidora… o algo peor. De Widmore solo podría salir, como máximo, una hija buena, y Penny se te adelantó

Volviendo al asesinato, tenemos una prueba posiblemente muy de peso que se nos ha revelado en este capítulo: una cinta de vídeo. Una grabación que seguro es clave para descubrir al culpable, ni que sea porque el episodio en cuestión se llama así, como el formato de la cinta. Las imágenes capturadas le van a permitir a Linden fabricarse un estupendo mural fotográfico al más puro estilo Benford… y aquí espero que finalicen las similitudes entre esto que hace la AMC y aquello que perpetró la ABC. Sarah verá el vídeo (que por momentos me trajo a la memoria la estética The Ring -qué mal rollo-, aunque con imágenes menos sórdidas) una y otra vez, hasta la saciedad, en la línea de lo que vaticina Rick (luego iremos a Rick). Mientras tanto, el amigo Holder pasará de él. Una suerte de Mulder y Scully… Holder que, por cierto, parece que tiene una familia. No se relaciona mucho con ellos, más bien se limita a pasarles una pensión a través del buzón. Tomad nota: pasado oscuro. ¿De dónde saca esa pasta? Nada limpio… Tomad nota: presente oscuro.

Turno de Rick. Su papel es poco menos que desconcertante… me mosquea que el actor, Callum Keith Rennie, siga apareciendo como guest star cuando en realidad es uno más del reparto. ¿Querrá decir algo? A mí me cuadra mucho como potencial culpable, lo que dicho sea de paso lo deja prácticamente descartado. ¿Qué pensáis de él? ¿Qué pinta realmente en la serie? ¿Nos servirá solamente para explorar el pasado atormentado de Linden, que según parece se implica excesivamente en los casos? ¿Por qué esos billetes de avión no retornables que la agente reserva por teléfono tienen toda la pinta de no llegar a ser usados jamás? ¿Cómo es posible que lleve casi un párrafo escribiendo preguntas si esto es una review y de lo que se supone que trata es de resolverlas?

Cerramos. Aunque solo sea por el tramo final musical de cada capítulo, esta serie ya merece la pena. Este próximo domingo es de esperar que las fichas se muevan más, se revolucionen. La policía debe cercar a Bennet Ahmed, y se supone que habrá una investigación paralela en el momento en que Stan, con sus propios métodos, entre en la ecuación. Veremos qué pasa…

Beber es maloBeber es malo


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »