Review The Killing: Seventeen

Review The Killing: Seventeen

Difícil explicar mejor que el maestro Martínez lo que fue The Killing en sus dos primeras temporadas: una buena idea vitaminada por una aún mejor ambientación y unos protagonistas por encima de la media, pero lastrada irremediablemente por el famoso efecto chicle. Sí, aquello que nosotros hacíamos con Lost es lo que hacía el equipo de la showrunner Veena Sud. Se tiraron dos años para contarnos lo que cabía perfectamente en una única temporada, apañadita, de 10 capítulos. En cualquier caso, como la AMC demostró ser misericordiosa, nosotros no íbamos a ser menos e indultamos a Linden y Holder; el doble estreno nos demostró que quizá era una buena decisión, que algunos errores eran cosa del pasado y que, en definitiva, a la tercera va la vencida. Pero ay, entonces llega Seventeen, un muy buen capítulo… con un final que a mí me ha dejado un poco temblando. ¿Lo repasamos?

That You Fear the Most, el 3×02, nos dejaba a una Linden en estado de shock ante lo que parecía un vertedero de cadáveres. Motivo más que suficiente para que a la pelirroja le entrasen unas ganas tremendas de plantar a su noviete y recuperar su placa y su pistola; estaba claro que la etapa de ver pasar el ferry arriba y abajo todo el día era poco más que eso, una etapa. Dicho y hecho, Linden ya es una agente de pleno derecho, a cargo de la investigación de los 17 (de ahí el título del episodio, qué observador estoy hecho…) cadáveres del estanque. En realidad hay alguno más, porque Ashley Kwon (la chica cuyos restos Holder encuentra en la apertura del 3×01) también entraría en los patrones del serial killer de turno. No así Trisha Seward. Recordemos: Trisha era la mujer de Ray Seward, el condenador a muerte. Sus heridas concuerdan con las de las 17 chicas, así como la sustracción de trofeos (anillos, etc.) y la mutilación o destrozo de los dedos. Sin embargo, Trisha no encaja en el patrón bajo el que parece actuar el asesino ahora, ya que todas sus nuevas víctimas son chicas de la calle, menores, con un entramado familiar tan débil que apenas alguien las echará de menos. Por tanto, la gran pregunta que tenemos sobre la mesa es la siguiente: Ray Seward, ¿culpable o inocente? A buen seguro que será un dato con el que jugaremos a lo largo de la temporada…

Linden está convencida de la conexión y se anima a visitar a Adrian, el hijo de los Seward que presenció la matanza. Me parece un paso muy atrevido e inesperado, dada la sensibilidad que tiene Linden para con los niños de pasado traumático (ella misma lo fue). Abordar al pequeño Adrian así por las buenas es un paso grande, posiblemente nada fácil para ella, del que sabe que puede arrepentirse en breve por el hecho de que el niño reviva lo sucedido. De aquí solo podemos deducir que Linden tiene mucha, mucha prisa por resolver este caso

Paralelamente, Holder está con la mosca detrás de la oreja a raíz de la desaparición de Kallie: sabe que da el perfil y que por tanto tiene todos los números de convertirse en la 19ª víctima confirmada. Y digo paralelamente porque Holder va por su lado y Linden por el suyo, ambos con la intención de interrogar a la maltrecha Bullet. ¿Cuánto falta para que el desencantado y funcionarial Reddick desaparezca de la ecuación y tengamos de nuevo a la pareja de las dos primeras temporadas funcionando de nuevo? Pues es difícil de decir… quiero pensar que el triángulo tiene su función, y que Reddick está para algo más que para ser el filón cómico durante este arranque. En cualquier caso, nada nos impide ver escenas compartidas entre Linden y Holder, así que con esto de momento nos basta.

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En la última de ellas, la que cierra el capítulo, descubren en uno de los vídeos incautados a Goldie que Kallie ha pasado por la repugnante cámara pedófila del proxeneta. Goldie está, por tanto, bajo los focos, por mucho que el cuchillo que menciona Bullet no concuerde con el arma homicida. Y aquí es donde volvemos de nuevo a lo que me hace echarme las manos a la cabeza. ¿Vamos a culpar a Goldie? ¿Vamos a nombrarle presunto culpable solo para descubrir, dos semanas más tardes, que todo era un malentendido y que en realidad el culpable es aquel otro de allá, repitiendo la operación hasta el 3×12? O sea, ¿vamos a hacer lo de todos los años? Espero que no. Espero que la fórmula red herring no resucite…

A falta de la pareja (laboral) Linden-Holder, el episodio nos brinda la confirmación de la pareja (extra laboral) Linden-Skinner. Efectivamente, la pelirroja y el ahora jefe de homicidios compartieron intimidades, y entre eso y que la entrada de ella en el nuevo caso es un poco extraña, Skinner no tiene más remedio que salirse por la tangente cuando le preguntan cómo se descubrieron los cadáveres. “Un soplo anónimo”, dice. Y se queda tan ancho. De paso, recadito a Hannibal Lecter: “No vamos a encontrar abrigos de pieles humanas, ni nos van a mandar la cabeza de nadie en una caja”. Desde luego, al contrario que en la saga de Lecter aquí al psicópata encarcelado no lo va a visitar nadie. Skinner no quiere que el caso Seward se remueva y le dice a Linden que se olvide de eso. El que no se olvida es el propio Seward, que sigue comportándose de manera kamikaze. Esta semana más que nunca: consigue una cuchilla (que alguien me explique cómo…) y se arranca con ella la A tatuada en honor a su hijo del pecho. Si es para dejar de oír al pesado de la celda de al lado, lo entiendo perfectamente; si forma parte de un plan de escape, qué dolor

Desde mi punto de vista, el problema al que se enfrenta ahora mismo la serie es que el presunto gran enigma (quién es el asesino, se entiende) queda tapado por otras cosas que nos interesan más. Como saber cuándo Linden y Holder volverán a patrullar juntos o compartir escena. O como saber qué narices pasa por la cabeza de Ray Seward. Como malo de pacotilla que es, el paso de Goldie por la galería de sospechosos no me ha podido interesar menos. Veremos si se trata únicamente de un paso en falso o si por contra estamos ante una nueva ensalada de pistas falsas… ¿alguien se atreve a apostar?

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8 comentarios

  1. […] una de las mejores cosas que le está pasando a esta tercera temporada, que después del discreto Seventeen vuelve a caer en los errores del año pasado: caminar en círculos y detenerse en personajes que […]

  2. sofi

    Yo tampoco creo que Goldie sea el asesino en serie, y ya estoy empezando a dudar de que Seward haya matado a su esposa. Ese personaje si que es extraño y al parecer tiene aliados afuera o tal vez en la misma policia que le consiguen cosas como la guillete. Ya veremos como avanza esta temporada. Hasta la fecha me està gustando. Eso si, me da mucha pena la pobre Bullet, que se hace la fuerte y no le cuenta a nadie lo que le pasò. De seguro Holder, a quien le asienta muy bien sus nuevos trajes, lo averiguarà.

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