Review The Killing: Sayonara, Hiawatha

Lo peor que le puede pasar a una serie, aparte de la cancelación, es que sus seguidores se sientan estafados. Sucede cuando la historia toma un rumbo ilógico, excesivamente desviado de la premisa inicial por la que muchos se subieron al carro. Si tiene lugar en el último episodio de la serie, como pasó -dicen- con Lost, las consecuencias apenas se notan porque “el viaje ha merecido la pena”. Sin embargo, si ese cambio de juego tiene lugar en medio de la temporada corres el riesgo de quedarte solo. The Killing no ha llegado a ese extremo, en mi opinión, pero ha dado un paso en falso en el final de Sayonara, Hiawatha, posiblemente el mejor episodio de lo que llevamos de temporada. Me explico…

  • Fecha de emisión: 20 de mayo
  • Episodio 2×09: Sayonara, Hiawatha

The Killing ha sufrido un proceso de mutación más o menos lógico que nos ha llevado de intentar dar con el asesino de Rosie Larsen de una forma pausada e inteligente, excavando en los secretos de los implicados y abriendo las puertas más adecuadas en la investigación (primera temporada); a un escenario en el que nos recreamos en las consecuencias de ese asesinato mientras los que guían la investigación van abriendo puertas sin demasiado sentido (segunda temporada). Puertas que casi siempre conducen a ningún sitio.

Aceptando esa premisa como un desarrollo lógico de los acontecimientos (crimen, investigación, asimilación), The Killing no puede ni debe perder de vista que su razón de ser, por la que nos captaron para la causa, y el motivo por el que sentimos algo (aunque sea no sentir nada) por los personajes es la muerte de Rosie Larsen, que tiene un culpable. Por eso, la escena final de Sayonara, Hiawatha, en la que nos vienen a contar que Rosie murió porque se quería largar de esa ciudad para vivir una aventura, tal y como hizo su madre, suena a resolución de película de adolescentes. Eso, sin contar que es muy poco creíble que Rosie quisiera despedirse de Seattle desde lo alto de un Casino en obras, fumándose un cigarrillo posiblemente en el balcón con las vistas más feas de la ciudad, en vez de estar de cervezas con su amiga, con su profesor o con su novio. Entendemos que se quisiera ir (lo de la lluvia es deprimente), pero después de visitar a la mafia, de pegarle una paliza a un profesor y de desconfiar hasta de Holder, me parece demasiado facilón que todo se reduzca a que estaba en el lugar equivocado y que lo importante ya no es quién la mató, sino por qué. Al final, Who killed Rosie Larsen? acabará dando igual. Y ahí es donde yo, personalmente, me siento en parte estafado.

Lo peor de todo es que este giro, que ya intuíamos en episodios anteriores, se ha producido en uno de los mejores días de investigación de la temporada y sucediendo a una de las secuencias mejor hiladas de la serie, con esa uberangustiosa entrada de Linden en el casino, metida en ese ascensor que parecía no querer llegar jamás a la décima planta. Lamentablemente, los guionistas han creído necesario que Linden se pasara la última escena hablando, caminando sobre los pasos de Rosie, que no fueron precisamente lógicos, e hilando cabos sueltos hasta llegar a la gran conclusión que ha motivado toooooda la serie: “she came here to say good bye”. Y todo esto, punto positivo para la serie, con Holder al otro lado del teléfono instando a su compañera a que apagara la linterna, consciente de la que se le venía encima. Bien Holder, bien Linden, fantástico el montaje… mal la historia. Mirando al futuro, suponemos que la tarjeta que encuentra Sarah antes de recibir el palazo en la cabeza tendrá conexión directa con la campaña del alcalde o con el propio alcalde Adams.

Disculpad que haya empezado la casa por el tejado, por cierto. Al casino hemos llegado después de que Linden y Holder, suspendida de empleo una y apartado del caso el otro, hayan tenido por fin libertad de acción. Así se han colado en casa de Gil Sloane, han robado el GPS de su coche y han conseguido dar con la famosa llave de la décima planta. De todo ese proceso de búsqueda me quedo con el acercamiento de Holder a Linden, consciente ya de que hubo un caso en la vida de su compañera que acabó por volverla loca. La evolución de esa relación, unida al magnífico trabajo de ambos, es uno de los motivos por los que mucha gente no se queda dormida… ni ha salido ya corriendo. Otro detalle importante: la visita de Holder y Linden a Richmond. A estas alturas de la película nadie duda ya de que la investigación de los detectives alejará a Richmond de las palabras “Rosie Larsen” y “asesinato”, limpiará su nombre y motivará su victoria en las elecciones. Sigo sin entender por qué un tipo que era favorito en la carrera por la alcaldía, al que disparan y dejan paralítico, no tiene el favor del pueblo, pero supongo que hay que relacionar trama política y trama policial de alguna forma. De lo que descubran Linden y Holder dependerá el desenlace de esos comicios.

Darren ha hecho la transición definitiva a buen político y se ha convertido en el hombre que toda madre desea para sus hijas. Lejos queda aquella escena, al final de la temporada pasada, en la que se le aparece entre las sombras a Linden, que husmea en su despacho, con pinta de villano de cómic. Darren es un buen tipo. Y eso, por su condición de político, sí es noticia. El aspirante al trono de Seattle, para sorpresa y desesperación de sus ayudantes, ha plantado cara a Nicole Jackson, la jefa de la reserva india, que se había subido a la parra con las exigencias a cambio del favor de los suyos en las elecciones. Richmond no ha tragado, en parte por ese ataque de buen político, en parte porque sospecha de que la india esconde algo feo. Este pésimo movimiento político de Richmond ha motivado que Gwen sacara el único “as en la manga” que le quedaba. Un as que no has dejado a cuadros, ya que, corregidme si me equivoco, ha chantajeado al alcalde con sacar a la luz que tuvo una relación con ella ¡cuando tenía 14 años! Y lo peor de todo, que provocará serios quebraderos de cabeza a Gwen (¿lo cuento o no lo cuento?), es que el padre de la chica estaba al corriente y no se opuso. ¿Qué escenarios se nos presentan? Si lo cuenta y presenta pruebas, puede que cambie el destino de las elecciones, pero lo que seguro que cambiará para siempre es la relación con su padre. Si lo cuenta y no tiene pruebas, sonará a pataleta para cambiar el rumbo de las elecciones (recordemos que sólo quedan tres días) y nadie la creerá. Y si no lo cuenta, que es lo más probable, su secretito no servirá para nada más que para celebrar con más ganas la victoria de Richmond. Lo que es evidente es que al alcalde le van jovencitas, otro motivo para creer que tuvo mucho que ver en el asesinato de Rosie.

Cambio de tercio radical para mirar a los Larsen. Tan radical que se disipan las mínimas opciones de que la historia de Mitch tuviera algo que ver, aunque fuera de triple rebote, con el asesinato de Rosie. Mitch protagoniza una serie particular en esta segunda temporada que podríamos titular “Worst Mother’s Journey” (en inglés mola más). En Sayonara, Hiawatha por fin se decide a coger el toro por los cuernos y visita al padre de Rosie Larsen. ¿Y cómo es David? Yo me imaginaba un bala perdida, uno de esos tipos oscuros que sólo generan problemas… como Stan, pero resulta que es mucho más parecido a Richmond. Además, vive en una casa con jardín en una ciudad donde hace sol. Entonces, ¿por qué Mitch escogió a Stan dieciséis años atrás? Supongo que tiene mucho que ver con esa obsesión patológica de algunas mujeres por cambiar a los “chicos malos” que les gustan. Mitch y David comparten recuerdos y mamá Larsen descubre los planes de Rosie, esa idea tan adolescente de dejarlo todo y marcharse. Lo más sorprendente de esta historia no es que David no conociera el fallecimiento de Rosie (vale, compramos que no ve la tele), si no que se pregunte a esas alturas si realmente Rosie era su hija. A ver, viene a visitarte a menudo una niña de 17 años que es la hija de una señora con la que tuviste un rollo hace 18… ¿y no sospechas nada? ¿No preguntas ni llamas a su madre? Entiendo por qué Mitch escogió a Stan.

Sayonara, Hiawatha es el primer episodio de la temporada en que no deseamos pegarle un tortazo a Mitch. Después de visitar a David ha tenido el bonito detalle de llamar a Stan para preguntarle qué hicieron mal con Rosie. Hombre, como “llamada de perdón” es bastante pésima, pero es el primer paso para la reconciliación. Mucho más lógica es la reacción del pobre Stan, que ha explotado en este 2×09 con su hijo Tommy (gran escena) y que ha mostrado en esa llamada la frialdad que se merecía su todavía mujer. Personalmente, habría cogido el teléfono y a gritos le habría dicho a Mitch que dejara de comportarse como una maldita egoísta y recordara que tiene dos hijos más, después de darle las gracias por haber hecho trizas lo que quedaba de la familia tras la muerte de Rosie. O le habría pasado este vídeo. Stan opta por mantener las distancias y demostrarle así su disconformidad con la actitud que ha tenido, una reacción madura y que le honra. Mucho más valor tienen esas palabras si analizamos los últimos días de su vida, con esos acercamientos de falsos testigos y videntes y la durísima pelea, insisto, que ha tenido con uno de sus hijos. Para mi, la mejor escena del episodio la protagonizan esos pobres niños preguntándose si su padre también los va a abandonar, después de que se marcharan Rosie, Mitch y Terry. Brutal.

The Killing cierra con este 2×09 el nudo de su segunda temporada y nos encara hacia el desenlace de la misma, que viene acompañado de la resolución del asesinato. Para mi, es un patinazo que la serie haya perdido de vista el quién para centrarse en el por qué, y más cuando ese por qué posiblemente sólo responda a la mala suerte, pero a la vez me sabe mal que ese paso haya llegado en uno de los capítulos más serios y entretenidos de la temporada.

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Review The Killing: Sayonara, Hiawatha
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23 comentarios

  1. jessica

    a mi no me parece tan mala creo que tiene sus fallas, como cuando rosie larsen supuestamente se despide en el decimo piso del casino eso no es muy creíble y mas si estaba en construcción es estúpido. En lo personal me gusto mas la segunda temporada avanzan mas en la investigación.

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