Review The Killing: Orpheus descending

The Killing

A estas alturas de la semana es imposible plantearse una review de The Killing y no tener en mente la polémica entorno a su season finale. “Sentimientos encontrados” es quizá lo más suave que se ha oído de ella, pero hay voces que la tachan de tramposa, de efectista y de producir un severo mosqueo. Pero para que haya polémica tiene que haber dos bandos, y efectivamente hay quien defiende el desenlace de la primera temporada de lo más nuevo de AMC. ¿Quién tiene razón? Nadie, para gustos los colores. Pensándolo fríamente, es un poco molesto (toma eufemismo…) que nos toquen al personaje con quien probablemente los fans más habíamos conectado: Holder. Pero también es cierto que con las cosas como están, no hay nada cerrado. Todo está abierto. Todo es posible en la segunda. Veamos con más detalle este Orpheus descending

Todo está abierto porque, como si de una aprendiz de Lost se tratase, The Killing no solo no ha cerrado nada antes del doloroso cliffhanger sino que además nos ha dejado con más cuestiones sobre la mesa. La primera, quién es Holder. Queda claro que no se trata de un mero policía; esconde un doble juego cuyos motivos intuimos pero no sabemos. La última, who killed Rosie Larsen? Entremedio, una densa ensalada.

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Precisamente esa última pregunta es la que en muchos casos nos ha hecho torcer el gesto ante el desenlace de la temporada. Visto ahora en perspectiva, lo de Rosie parece casi un McGuffin que justifica una trama más sólida y real: ¿quién le ha echado un mal de ojo a Darren Richmond? O reformulando: ¿quién le desea el mal? La respuesta evidente: su rival político y actual alcalde, que lo tenía bastante chungo en las encuestas para revalidad su trono. La alternativa razonable: alguna de las mujeres que han pasado por su vida, que por lo visto no son pocas. La respuesta real: vaya usted a saber. En última instancia, la serie me recuerda a veces a esa historia en la que un detective va descartando a todos los sospechosos de un asesinato hasta que finalmente se queda solo y no le queda más remedio que autoinculparse. Por suerte para nuestra salud mental, Linden ni siquiera aparece en el Suspect Tracker de la AMC, lo que debería bastar para ponerle la equis. Lo contrario sería colmo de la trampa… Y disculpad mi desconfianza pero creo que he acabado la temporada de la misma forma en que Linden comenzará la segunda: dudando de todos. No descarto que Sarah antes de bajar del avión (porque, claro, bajará del avión) le exija a Jack una coartada…

Antes de zambullirnos en el apasionante juego de encuentra al asesino (luego volveremos al Suspect Tracker), repasemos un poco el capítulo. Habíamos dejado a Linden en la boca del lobo, con Darren en la penumbra, transformándose en ese Orfeo que disfruta ahogando mujeres. La agente logra salir indemne y arranca la maquinaria para agarrar a Richmond lo suficientemente fuerte como para no tener excusa para no inculparlo. No olvidemos que se trata del virtual nuevo alcalde de Seattle… De frenar, se encarga el jefe de policía. La investigación se enmaraña en kilometrajes, peajes, mapas y cámaras de seguridad, y el destino final es inequívoco: Richmond conduciendo el coche la noche de autos. Por si faltaba algo, el testimonio de su novia, Gwen, que afirma que volvió mojado a casa. Claro… ¿y ahora lo dices, bonita? Precisamente si algo me ha fallado de este último capítulo han sido estas cosas. ¿Lo de intentar trazar el recorrido del coche no tocaba hacerlo al principio? Linden se ha dado cuenta muy rápidamente del detalle del depósito, no veo por qué no lo hizo en su momento. Rastrear en busca de gasolineras con cámaras de seguridad no es algo precisamente complejo. Pesado sí, complejo no. De la misma manera, parece que Gwen ha atado cabos ahora, cuando lo tenía delante de sus narices. Sospechoso… Fíjate lo que he tardado en regresar al Suspect Tracker, medio párrafo. La herramienta de despiste de la web de la AMC dice que Gwen es la culpable (23%), seguida de Jamie, Holder, el alcalde y Tom. Lo de Gwen no lo compro ni loco, porque su única motivación sería el despecho y la verdad es que me parece ir demasiado lejos. Además, no la veo conspirando hasta el punto de meter a Holder en el ajo. Ná, tiene que ser alguien de más arriba, o con motivos más fríos. Dinero y/o poder. Eso nos orienta precisamente hacia el resto: Jamie, el alcalde y Tom. Cualquiera de los tres me vale. Cualquiera de los tres podría estar al volante del coche que recoge a Holder. Cualquiera de los tres podría ser el interlocutor en esa escueta conversación: “Photo worked. He’s going down” (La foto ha funcionado. Está hundiéndose.)

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Y llegamos a Holder, al epicentro de la finale. Si todo tiene un poco de sentido, el poli no es el culpable, sino que solamente está implicado. A cambio de algo (¿a cambio de su familia?), Holder está desviando la investigación hacia donde le interesa a alguien. Aquí entra en juego una escena que, vista ahora, puede tener otro sentido:

Puede parecer que hablan de quién mató a Rosie, pero también de quién podría pasar como el asesino. De la misma manera, en los comentarios aludís a una conversación telefónica de Holder que no he sido capaz de encontrar, pero que también fue sospechosa y que en su día descartamos porque la atribuimos a su turbio pasado. Lo cierto es que Holder, corregidme si me equivoco, llega un poco de rebote al caso, como si todo fuera una orquestación suprema planeada desde cero. Raro. Habrá que esperar a la segunda para ver quién maneja al nuestro encapuchado favorito, porque evidentemente él no mató a Rosie. No tiene sentido.

Mientras los policías y los políticos se revuelvan en el barro, los Larsen siguen con miserias. Ahora no es solo la muerte de su hija, sino toda una serie de daños colaterales que parecen imposibles de parar. El dinero (¿por qué no cuentas lo de la casa, Stan?), el error con Bennet (un poco forzada la escena del hospital entre verdugo y víctima), el hundimiento de Mitch… Mira que empecé con sensaciones positivísimas hacia este personaje, pero ahora no puedo hacer otra cosa que negar con la cabeza. ¿Qué le pasa a la madre de Rosie? ¿Qué sentido ha tenido en la segunda mitad de la temporada? ¿Realmente se ha largado en esta finale? ¿Para siempre? Porque si es así, me creo que la veterana Michelle Forbes ha hecho mutis voluntario y ha saltado del barco antes de que suene la alarma… Realmente ha sido un mal cierre de año para la trama familiar. Quizá no había demasiado jugo que exprimir de ellos más allá de la pena y el dolor. En cuyo caso no debería haberles prestado más atención que esa…

Sin duda, este Orpheus descending ha tenido sus contras. ¿Me puede alguien explicar de dónde salen las amantes de Richmond, así como quien no quiere la cosa, en la portada de los periódicos y con unas fotos en alta resolución? ¿Por qué motivo se pasa el capítulo tan tranquilo, yendo a jugar a baloncesto y haciendo mítines cuando la poli con más mala leche de la ciudad te anda detrás? ¿Es que Richmond no ve el alcance de las cosas, no intuye que están a punto de cargarle un muerto? ¿O quizá es que acepta deliberadamente ser un cabeza de turco? No lo entiendo… lo cierto es que él se va esposado pero tranquilo, como sabiendo más de la cuenta. El punto brutal de esta trama es la intervención de Belko. Por un momento, al verlo armado, pensé que él era el culpable. Que empezaría a hablar bien, al más puro estilo Keyser Söze. Luego me dije que no, que sencillamente se iba a volar la tapa de los sesos, o a volársela a su madre. Luego, claro, la lógica: iba a despachar a Richmond. Que no morirá, supongo.

Esta escena de Belko y el recordatorio de Bennet en el hospital nos refrescan una de las máximas de la serie: las decisiones mal medidas. The Killing, en definitiva, es una serie de errores, donde por cada paso bueno se han dado quince malos. Los máximos exponentes de esto son los propios Linden y Holder, que empezaron cazando a un pobre conserje, siguieron acosando a unos adolescentes y han terminado (aunque con muchos matices) poniéndole al futuro alcalde una bala cerca. Hay quejas acerca de tanto error, de cómo es posible construir una serie policial con dos investigadores tan ciegos. Bueno, yo creo que no está tan mal: acertar a la primera se llama película, no temporada, y además si miramos atrás casi podríamos decir que los sospechosos han venido a Sarah y Stephen, y no al revés. En todo caso, lo repito: me parece muy patillera la investigación, a última hora, del recorrido del coche de campaña. Eso era carne de piloto, por el amor de Jacob… Y ya que estamos: ¿de verdad un gasolinero que está más cerca de la jubilación que de la primera comunión es capaz de identificar, casi dos semanas después, un sedán negro (así, “sedán negro”, ¿para qué dar modelos?) que paró unos pocos minutos en su puerta? ¡Claro! ¡Es que había una chica gritando! Pues llame a la policía, buen hombre…

Releo esto y parece que estoy más decepcionado con la serie de lo que en realidad siento. Creo que The Killing ha sido un tramposa en su última etapa, vale, porque además la salida que han tomado ha sido de mojarse poco o nada. Pero no me parece en absoluto mala idea lo de Holder si al final se explica bien y con buenos argumentos. De hecho, tengo que confesaros no sin orgullo que me olí la tostada justo aquí:

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Un plano muy llamativo que repetí tres veces, pensando cada vez más convencido Ay, que nos enmarronan a Holder… Y sí. Todo un avance para mí, que no soy capaz de pillar al asesino ni cuando me está sacando el cuchillo.

Lo bueno para el final. Me ha gustado mucho el mito de Orfeo para dibujarnos a un Richmond roto por su viudedad hasta el punto de buscar refugios donde no los hay, pero donde lo parece: mujeres y chicas de fisionomía similar a Lily. Me ha gustado que Linden se quede, claro, aunque reconozco que ha estado un pelín excesiva en este capítulo. Menos moderada que de costumbre. Me ha gustado Belko, pero no por el cliffhanger de saber si Richmond muere o no, sino por la enorme coherencia que demuestra su acción. Me ha gustado, no me preguntes, por qué, Stan. Y Terry. AyMe ha gustado el viaje, porque en definitiva The Killing sigue siendo de lo mejorcito de la temporada, y no creo que esto lo estropee del todo.

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3.5
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