Review The Killing: Openings

Hace unas semanas me compré la Gold Box de Twin Peaks, una edición muy chula que me está permitiendo saldar una de mis múltiples deudas pendientes: ver Twin Peaks. Para mucha gente la serie del peculiar Lynch es la de quién mató a Laura Palmer, aunque en realidad ese pequeño pueblo del estado de Washington escondía tantas cosas que a veces a uno se le olvidaba la bella cara medio tapada por una bolsa de plástico. Cuando The Killing empezó a asomar la patita bajo el paraguas del eslogan Who killed Rosie Larsen? muchos pensaron en la posible influencia de Twin Peaks: chica joven asesinada, etc. Y, aunque no nos movemos de estado, sí cambiamos el microcosmos de un pequeño pueblo de montaña por el de una lluviosa gran ciudad. Y cambiamos también la preciosa galería de secundarios, secundarios que aparecen porque son parte del pueblo, por una interminable lista de sospechosos que llegan, son exculpados y se van. Esta semana no iba a ser una excepción: descartado Alexi, ahora toca volver a la familia Ames (qué majo es Jasper, ¿verdad?), y a mí me sigue pareciendo que The Killing continúa embarullándose masivamente sin demasiado sentido…

Tal y como nos reveló Giffs la semana anterior, Rosie es hija de Mitch y de alguien que aún no conocemos. Stan, pues, no es su padre biológico. Un dato que los Larsen mantenían en secreto, pero que la joven descubrió. ¿Cómo? Bueno, su madre lo dejó por escrito en una de esas cartas que, si no envías, debes quemar. Carta destinada a un tal David Rainer, cuyas iniciales coinciden con las de Darren Richmond. Ojalá no suceda, pero… ¿os imagináis que la tortilla se vuelve a girar y resulta que Richmond es el padre y de alguna rocambolesca manera se mete de nuevo en la trama del asesinato? ¿Tendría sentido que él fuese el padre de Rosie? No lo quiero ni pensar. Los más memoriosos me diréis que imposible, que Richmond y Mitch se cruzan en el supermercado en la primera temporada y la sensación es que no se conocen; correcto, eso es lo que parece… pero ya estamos muy acostumbrados en esta serie a que las cosas no sean lo que parecen.

Un Richmond que gracias al abuelo de Jamie ha reingresado con energía en la carrera electoral. Queda una semana para las elecciones (es decir, coincidirán con la finale) y Darren debe remontar, cosa curiosa si tenemos en cuenta que antes de que le disparasen iba por delante en las encuestas. Además, el alcalde actual sigue emperrado en mezclar a su rival con el caso Rosie, lo que unido a la escena que vemos al final del episodio (Adams, la jefa del casino, la mujer de Ames…) desprende un tufillo más que intenso. Conspiranoia

Mitch sigue jugando a Peor Madre del Año en su motelucho de carretera. Decidida a exprimir hasta lo casi sospechoso su relación con la chica fugada (Tina), lo que incluye un discreto pase de ballet y el inevitable llama a tu madre, la señora Larsen recibe finalmente lo que todos veíamos venir: robo con discreción y si te he visto no me acuerdo. Es de suponer que la bofetada anímica provoque que Mitch aterrice mentalmente y vuelva a casa… aunque en realidad no pondría la mano en el fuego por ello. Es una pena que Michelle Forbes esté instalada en esta trama tan insípida. Ni nos ayuda a dar pasos en dirección a la resolución del caso, ni nos aporta nada crucial en la construcción del personaje. Sí, vale, Mitch está completamente derrumbada y desfondada psicológicamente… ¿algo más? Porque eso era evidente desde el minuto uno.

Pasemos a Michael Ames, uno de los epicentros del capítulo. En la primera escena vemos cómo corta con Terry, aparentemente porque no quiere poner en juego su matrimonio. Sin embargo, luego descubrimos que su matrimonio no solo le da bastante igual, sino que además su mujer es consciente de ello. ¿Quiere alejarse Ames de Terry por razones más oscuras? Es posible: en ningún momento él la da a entender a ella que hay algo más que su esposa, es decir, que ya le conviene que piense que son solamente cuernos. Si Ames está mezclado en el asesinato, desde luego que verse con Terry no le conviene demasiado. Por otro lado, la tía de Rosie no es la única que ha amenazado a Ames con chivarse. La propia Rosie le envió un SMS al ricachón con el siguiente texto: “5000 dólares. Quiero el dinero, o se lo diré a tu mujer.” Vaya con Rosie… Luego vemos que Jasper confiesa haber sido él el responsable del mensaje, en plan broma, pero yo me lo creo muy poco. ¿Quiso chantajear Rosie a Ames y por eso acabó como acabó? En ese caso, ¿qué sabía? Desde luego nada relacionado con los cuernos permanentes de la señora Ames. ¿Que era su padre? Psé… eso quizá hubiese preocupado algo más a Michael, pero tampoco, porque estaba en Indonesia. Luego está el tema de la cantidad: si se tratase de algo gordo, Ames pagaría 5000 dólares encantado para cerrarle la boca a Rosie; pero si no le dio el dinero y la cosa terminó como terminó, desde luego que no era algo gordo sino algo gordísimo. ¿Algo relacionado con la famosa obra del puerto que tan de cabeza traía, al menos en la primera temporada, al alcalde Adams? ¿Algo que también implica al Wapi Eagle Casino? ¿Apuestas?


¡Nos van a pillar!

Como decía más arriba, Richmond se ha puesto las pilas y va a retomar la carrera electoral con Gwen a bordo. ¿Perdón? O sea, te pegan tres tiros, te culpan de asesinato, estás en tus horas más bajas, no te viene a ver ni Pepe al hospital, tu mano derecha te deja tiradísimo… ¿y la readmites así, de buenas a primeras? Muy loser, Richmond, lo siento. A ver qué dice Jamie cuando se entere. No auguro una reacción excesivamente positiva. Eso sí, supongo que la vuelta de Gwen tendrá un peso específico en el papel que juegue Darren de aquí al final.

Holder, por su parte, sigue siendo para mí el principal gancho de la serie. Me encanta su cara al final del capítulo, cuando Sarah y Jack invaden sin demasiadas explicaciones su casa. ¿Qué narices está pasando en ese motel? Si no recuerdo mal, el dibujo que aparece en la nevera pertenece a un caso anterior de Linden. ¿Quién lo ha puesto ahí? Tiene sentido que sea el mismo que se entretuvo en apagar las luces y fundir una bombilla en el episodio anterior, por lo que está claro que su intención es alterar a Sarah en la medida de lo posible. Si es el mismo que está en el coche haciendo fotos podría ser un juego sucio del padre de Jack: te fuerzo a salir del motel, sabiendo que acudirás a Holder, y ahora me saco unas fotos de la manga que te comprometan, porque eso de dormir en casa de tu compañero de trabajo no está muy bien visto. ¿O se me está yendo la cosa de las manos y el fotógrafo será, sencillamente, alguien relacionado con el caso Rosie?

Desde luego que Openings no ha sido el peor episodio de la temporada, diría incluso que ha sido de los mejores. La trama de Mitch es soporífera hasta decir basta, pero la vuelta a la rutina en la química Linden-Holder y la reaparición del odioso Jasper me han gustado. Veremos qué pasa con Ames, y cuál es el papel de la jefa del casino en todo esto. Y ojito con Terry porque huele a bomba de relojería a punto de explotar…


Menudo acople…

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3.5
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