Review The Killing: Ogi Jun

Vale, lo admito: tengo un problema con The Killing. He llegado a ese punto en el que empiezo a dejar de pensar que la serie juega conmigo de manera inteligente para convencerme de que en realidad camina como un pollo sin cabeza. A estas alturas, la mitad de la población adulta de Seattle ha sido, en un momento u otro, sospechosa del asesinato de Rosie Larsen. Los pobres seattleños no tienen suficiente con verse obligados a soportar días y días de cansina lluvia, sino que encima apechugan con la incompetencia de sus cuerpos policiales. Ahora tenemos al dueño de un brazo tatuado en el punto de mira: veremos cómo gira la cosa. No, desde luego Ogi Jun no ha sido mi episodio favorito

He llegado al punto en que creo que la trama que aparentemente sobra, la de Richmond, es casi la menos soporífera. Porque los Larsen son cada vez más innecesariamente dramáticos, y porque la pareja policial pierde credibilidad por momentos; la mirada fija de Linden me resulta caricaturesca, y solo Holder, aún bordeando algún que otro estereotipo, mantiene el nivel. En fin, vayamos por partes…

Dos cosas objetivas que no me han gustado del capítulo, y que creo que son consecuencia de una primera temporada mal planificada. Ya sabéis, quién siembra vientos recoge tempestades… 16 episodios después (y días, por tanto) de encontrar el cuerpo de Rosie la pareja investigadora descubre en qué consiste el pasado mafioso de Stan: mató a un chico y lo metió en el maletero de un coche. Veamos… yo no soy policía, desde luego, pero si la hija de un excriminal es asesinada de manera bastante brutal, ¿no es lógico pensar en un ajuste de cuentas? Parece que no. Parece que no es una opción, y que solo ahora, de rebote, la similitud entre ambos modus operandi nos orienta hacia allí.

Segundo patinazo: Sterling. ¿La recordáis? Sí, la mejor amiga de Rosie, a la que apenas habíamos vuelto a ver. Desde luego que vivir tan de cerca el asesinato de una amiga debe de convulsionarte de manera espectacular… ¿pero tanto como para obviar al tío que estaba “merodeando” y “observando” la casa de Rosie, y que además habló con ella y la “acojonó”? Una de las preguntas de manual, y la hemos oído en decenas de películas y series del género, es aquella de cuéntanos todo lo que recuerdes, incluso el más mínimo detalle puede sernos útil, blablá. Quizá Linden y Holder no tiraron de manual y obviaron esta parte… pero en cualquier caso clama al cielo.

Lo peor de todo es que aún estamos lejos, me juego lo que queráis, de saber toda la verdad. No compro la idea de que el tal Alexi Gifford sea el cerebro detrás de toooooda la trama Rosie Larsen. Hablamos de un chico que busca venganza (lo vemos en la burda hoja de papel tachada -con el nombre de la víctima, por favor, no vaya a ser que se nos pierda alguien- del final) por la muerte de su padre; un chico que difícilmente hubiera pensado en usar al potencial alcalde de Seattle como cebo y distracción. Si él hubiese querido matar a Rosie lo habría hecho diferente. No, evidentemente hay algo más, y Giffs seguramente no sea sino otro Jasper (el ¿novio? de Rosie al que vemos de refilón tras la charla con Sterling), otro Bennet Ahmed (¿recordáis al profe?), etc. Lo único que se me ocurre es que realmente Giffs la matase y alguien aprovechase el cadáver para disparar contra Richmond… pero es muy rebuscado.

Por lo demás, me siento afortunado de haber podido recuperar la dinámica entre Linden y Holder, ese rollo raro que se traen entre ellos pero que siempre deriva en conversaciones de lo más interesantes. Pobre Stephen, siempre acaba pringando… esta vez le ha tocado bajarse del coche antes de tiempo. Respecto a Sarah, me escama esa llamada del abogado de su ex. ¿El padre de Jack ahora? ¿Pidiendo custodia? ¿Qué pinta? Desde luego que tiene todo el sentido lógico del mundo, Linden es una madre muy por debajo de la media… de hecho, compite con Mitch por el puesto de Worst Mother Ever; pero no le veo la gracia dentro de la serie. ¿Acaso nos queremos quitar a Jack de encima? ¿O será que ahora que Linden parece que se acerca al final del camino en el caso de Rosie va a desmarcarse de él para atender a disputas familiares? No lo compro, al menos en lo que nosotros hemos visto Sarah siempre ha preferido darle prioridad a su faceta de poli que a la de madre.

En fin… hablaba al principio de la creciente sensación de drama cósmico en el hogar Larsen, y es que cada vez tenemos más bombas de relojería. Ahora es Tommy (¿se acepta como doble del hijo de Ned Flanders?) quien no solo se enfrenta a la tía Terry (en una escena bastante floja en cuanto a interpretación) sino que además se atreve a encerrar a su hermano pequeño en el maletero del coche, con todo el simbolismo que eso acarrea. Estamos en las mismas: no le acabo de ver el sentido a la trama. ¿Es solamente para hacernos ver que Janek vigila a los pequeños Larsen y por eso sabe que Tommy es acosado en el colegio? Pues menudo mafioso, que pone a sus hombres a vigilar colegios… ¿no hay en Seattle mafias rivales a las que apalear, modestos tenderos a los que extorsionar o mujeres que fuman a las que tutelar?

En general, la sensación que me llevo es la que decía en la entradilla: pollos sin cabeza. The Killing está pagando una mala planificación, y seguramente no es que Ogi Jun sea un capítulo específicamente malo, sino que ahora está siendo el momento en que las vergüenzas saltan a la vista.

Casi podría decir que la de Richmond es la trama que mejor me sabe. Quizá tal y como vemos ahora la situación peque de innecesaria, porque el excandidato a la alcaldía está oficialmente fuera de toda sospecha, y además acaba de renunciar a la reelección. Pero por lo demás me resulta interesante ver hacia dónde va su trama, y sobre todo su relación con Jaime. Me ha gustado el momento en que el asesor intenta poner a Darren en la silla, ese abrazo encubierto entre dos tíos que se conocen desde hace siglos pero seguramente jamás han roto la barrera de la profesionalidad. Lo contrario que Gwen, que ha tenido más de una situación íntima con Richmond pero que a la hora de la verdad se ha mudado a Washington en menos de lo que canta un gallo

En resumen: capítulo flojo, que desluce (como ya me pasó con el anterior) un aceptable arranque de temporada y que coloca a la serie en el paredón de la credibilidad. The Killing mantiene unas interpretaciones correctas y una ambientación que ya querrían muchas otras, pero anda huérfana de historia. Esperemos que levante cabeza…


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