Review The Killing: Keylela

The Killing 2x07

Lo reconozco. No es del todo justo el trato que le estamos dando a The Killing esta temporada. No es la serie chapucera que se intuye en varias de nuestras reviews, que están claramente condicionadas por su fantástica primera temporada -al menos hasta el cliffhanger final- y por lo que apuntaba en aquellos primeros días de investigación. The Killing, no fastidiemos, no es The River, FlashForward o Terra Nova. Y dicho esto, creo que también es justo y necesario apuntar que la segunda temporada se está convirtiendo en un puzzle gigante en el que las piezas no sólo no encajan, sino que muchas de ellas son innecesarias. De ahí la sensación de frustración que una semana más ha vuelto para abofetearme como si estuviera entrando sin permiso en una reserva india. ¿Comentamos Keylela?

  • Episodio 2×07: Keylela
  • Fecha de emisión: 06 de mayo

Keylela hace un esfuerzo por unir esas piezas del puzzle y, es de agradecer, parece que rompe con el indigno juego de señalar a un sospechoso para descartarlo pocas horas después. Si hemos acabado con esa tendencia, estoy dispuesto a volver y cambiar la nota de esta review al final de la segunda temporada. También celebro que el hilo del que tiramos la semana pasada, el de Richard Ames, finalmente nos vaya a conducir a algo. El casino y sus bravos nativos tienen la clave -han de tenerla, sabiendo que nos quedan pocos episodios- para resolver el caso de Rosie Larsen, que a este paso va a acabar siendo un MacGuffin. Sí, entendemos que The Killing es mucho más que un whodunnit, pero Linden y Holder llevan muchas horas trabajando para señalar al culpable, así que sería un detalle por parte de la serie que nos lo enseñara antes de acabar la segunda temporada.

Keylela hace un esfuerzo por cohesionar la historia, decía, pero fracasa. Fracasa, y ahí nace parte de mi frustración, porque en la mente de los guionistas seguramente nunca ha habido voluntad de unir las piezas: Janek y su mafia, el chico tatuado de la semana pasada, el hijo de Ames o los nativos del casino. Por el amor de Dios, ¿cuántos sospechosos puede haber en una investigación de este estilo? Empiezo a pensar que Veena Sud ha querido replicar la muy recomendable película The Game en versión seriada y que, el último día, le contarán a Linden que todo forma parte de un juego. Si no, no me explico cómo es posible que haya tanta gente implicada en esa conspiración para eliminar a Rosie Larsen. Sí, conspiración, porque un asesinato es pegarle dos tiros a alguien en un callejón, no este laberinto de sospechosos, medios culpables, interesados e inocentes. Una cosa es que la investigación sea lenta y que encontrar al culpable sea muy complicado y otra, muy distinta, es que vayamos dando bandazos porque todos parecen tener algo que ver con Rosie. La mayor de los Larsen era una estudiante modélica, salía con el hijo del hombre al que mató su padre -que no es su padre-, flirteaba con políticos, posiblemente se prostituía y tenía conexiones con la mafia local. ¿En serio? En serio.

A todo esto, si hoy estamos un poco más cerca de encontrar al asesino, no es gracias a la obsesión de Linden por su trabajo ni a las informaciones conseguidas en los días anteriores, sino a un libro de mariposas que estaba en una estantería de Holder. Sarah ha llegado a la conclusión de que se había movido demasiado poco por la zona del casino y ha tejido un plan infalible para encontrar pistas: pasear por un bosque cuya entrada estaba prohibida. Al parecer, Rosie vio algo en aquel bosque que no debía ver, de ahí que acabara en el maletero de un coche aparacado en el fondo de un lago. Viendo la reacción de los nativos con Linden, a la que han echado a patadas, estamos en disposición de afirmar que Nicole Jackson y sus compañeros de la reserva india tuvieron algo que ver en el asesinato, que a la vez estará conectado de alguna manera con la trama de Richard Ames y del alcalde. Eso, conspiración. Y si este hilo no es el bueno, os doy permiso para que os deis por vencidos con la serie.

El final del capítulo, mucho más efectista que efectivo, nos deja a Holder cosido a palos por los nativos, que finalmente se han quitado la careta. Si lo que querían era que los investigadores de Seattle los dejaran tranquilos, me da a mi que no es una buena idea pegarle una paliza a uno de ellos. En cualquier caso, Holder ya tiene lo que buscaba: una reunión con una trabajadora del casino/prostíbulo dispuesta a hablarle de las reformas, de las señoritas de compañía, de Rosie y de la última noche que pasó allí. Los precedentes no invitan a hacer afirmaciones de este estilo, pero yo creo que hemos abierto la última puerta para poner punto y final a la investigación.

En paralelo a los avances de Linden y Holder, Richmond también ha dado un paso para ganarse el favor del pueblo en la carrera electoral. O eso creo. Por cierto, ¿en qué momento lo ha perdido? Es decir, liberado de los cargos de asesinato, ¿en qué país un hombre elegante, atractivo y humano que se acaba de quedar paralítico no ablandaría el corazón de los votantes? En cualquier caso, Richmond le pide a Stan Larsen que aparezca públicamente para limpiar su nombre y Stan aparece ante las cámaras para ofrecer doce mil dólares por la cabeza del hombre que asesinó a su hija. Me gusta Stan. Y creo que Brent Sexton se luce más que nunca en Keylela, en especial en esa desgarradora escena junto a su cuñada Terry, culpable de los cargos de haber escondido información vital sobre Rosie. Junto a la interpretación que Joel Kinnaman hace de Holder, más alguna que otra escena entre el propio Holder y Linden, son lo más destacable de la serie a estas alturas. A todo esto, ¿alguien me explica a qué venía la escena del beso entre Stan y Terry de hace un par de capítulos? En fin, que Richmond ha captado la atención de los medios y que vuelve a estar en la senda correcta para arrebatarle la alcaldía al Mayor Adams.

¿Qué otras cosas nos han gustado de Keylela? La relación entre Holder y Jack, la visita de Sterling a Stan y que los servicios sociales hayan entrado en la vida de Sarah Linden. En serio, si Mitch no tiene todavía el título de peor madre del año es porque Linden está dando pasos de gigante para hacerse con él. No sólo tiene a Jack totalmente desatendido, es que ahora ha decidido darse a la fuga de los servicios sociales en un movimiento que sólo puede acabar con la pérdida de la custodia del chico. Igual es una buena noticia para la historia, pero me temo que no lo será para la estabilidad de Sarah. ¿Qué llegará antes, la locura total de Linden o el asesino de Rosie?

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2.5
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