Review The Killing: El Diablo

Review The Killing: El Diablo

Primer capítulo normal de The Killling, tras el arranque doble de la semana pasada, y primer acelerón en las tramas. Si bien por un lado tenemos una, la de los Larsen, enfangada en las arenas movedizas que son la pérdida de un ser querido (y hay que decir que llevan el peso del drama de manera magistral), en las otras dos (policías y políticos) hemos dado un salto considerable. Quizá hacia ninguna parte, vale, pero al menos no podemos decir que la serie esté siendo lenta. Para nada. La dupla Linden-Holder avanza firme y en el equipo de Richmond saltan chispas y el equilibrio de apoyos en la sombra cambia constantemente. ¿Qué os ha parecido este 1×03 de The Killing?

En cierto modo, The Killing casi podría haber acabado con el capítulo de esta semana. Sí, pensadlo bien: Linden y Holden han dado con los asesinos de Rosie, dos jóvenes con el diablo dentro; el concejal Richmond logra quitarse de encima al topo, a Jamie, y consigue realizar la pirueta necesaria para granjearse, con todas las triquiñuelas posibles, el apoyo clave de la tal Yitanes; aparentemente, caso cerrado, ¿no? No, no va a ser tan fácil. Probablemente la culpabilidad de Jasper y Kris sea solo la explicación fácil, y los que hemos leído Asesinato en el Orient Express sabemos que la solución fácil no suele ser la cierta. Probablemente también haya más complicaciones en la campaña de Darren, es más que factible que Jamie no sea tan fiero como lo pintan… En definitiva, nada será lo que parecía después de este El Diablo. Pero como eso de momento no lo sabemos, vamos a conformarnos con comentar lo visto.

Y empezamos con los políticos. Su trama es de un interés moderado, la verdad, y cada vez que se centran en ella me siento casi más en Damages (en una Damages para principiantes, todo sea dicho) que en The Killing. Pero tiempo al tiempo, que al final las cosas estarán más trenzadas de lo que parece. Al principio del capítulo vemos que el concejal ya está metido hasta las cejas con el asunto del asesinato. La prensa va detrás de él, cuestionando cómo es posible que un coche de su campaña esté relacionado con el crimen. Por cierto: cómo le gusta al cine y a las series mostrarnos a los periodistas como animales de presa… A Darren no le tiembla el pulso para sentirse seguro y zanjar cualquier acusación, pero de puertas adentro, sin el apoyo de Ruth Yitanes (enfadada como una mona porque su protegido no le informó debidamente del asunto Rosie Larsen) y con la fuente de filtraciones identificada, se derrumba. Tocará levantarse, y no será fácil. Lo primero que hace es informar a Gwen, su asesora-amante, de que Jamie es el topo. Bienvenidos al juego de las filtraciones… a mí, la verdad, es que ni Jamie ni Gwen me parecen de fiar. Quizá es porque ella tiene cara de mala (por cierto, me recuerda a la enfermera mítica de Hospital Central… ¿cómo se llamaba, Elisa?), quizá es porque se está acostando con Darren, el caso es que no me parece trigo limpio. Aunque a decir verdad Jamie tampoco tiene cara de corderito. En la última escena, y mientras vemos que Richmond ha logrado enderezar el apoyo de la decisiva Yitanes a base de sobornos, Jamie abandona la sede de la campaña con una caja en la mano. Hasta luego, tío. Te veremos pronto, ¿posiblemente en la candidatura rival?

No hay una descripción disponibleEl dolor de una madre

Los que más progresan en este capítulo son los agentes encargados del caso. Holder, coqueteo con menores mediante, ha logrado dar con el lugar donde Rosie empezó a meterse en líos serios: The Cage. La jaula. Una especie de sótano del que casi nadie en el colegio parece tener recuerdos y que al parecer algunos estudiantes usan como centro de operaciones para menesteres tan poco adecuados como violaciones y drogas. Todo ello con la bendición del conserje, el tal Lyndon Johnson Rosales. Me ha sorprendido que al inmigrante semi-implicado en el caso le pongan el nombre de un expresidente… Lyndon B. Johnson. ¿No es raro? No sé si Rosales es mexicano, pero eso nos conectaría con Breaking Bad. Sí, la echo mucho de menos…

Rosales estuvo espiando por un agujero la sesión de desenfreno del viernes, que presuntamente condujo a la muerte de Rosie. Linden y Holder dan con él, él se asusta pensando que vienen por otros temas (ya que desconoce el caso Larsen, qué detención más oportuna, ¿no?) y acaba en el hospital. Gracias a los trucos de Holder, Linden puede sonsacarle la información necesaria. Tenemos a un sospechoso. Tenemos a Kris Echols. Sí, el mismo con el que Sterling (a la que hoy apenas hemos visto) hablaba en el piloto. Un pintas de cuidado al que los agentes intimidan y que se delata poco después al ir a calentarle la cara a Jasper, su compinche. Y por si alguien tenía dudas, contamos con un fabuloso vídeo llenos de primeros planos que nos sirve para poner la cruz encima de los dos jóvenes. Sí, efectivamente: demasiado fácil.

Los nervios que demuestran ambos, Kris y Jasper, son indicativos de que algo malo han hecho. ¿Pero qué? ¿Han matado realmente ellos a Rosie? ¿O solo (y todos mis perdones por este solo) fueron responsable de violarla? ¿Tiene sentido que salgan a la luz tan rápidamente los culpables? No, claro que no. Pero… ¿tiene sentido que Kris y Jasper guarden silencio sobre su noche con Rosie si ellos no la mataron? ¿No hubiera sido más sencillo colaborar, confesar que la vieron, pero que no tuvieron nada que ver con la muerte?

No hay una descripción disponibleLos chicos Larsen haciendo la cena

Finalmente, tenemos a los Larsen. De ellos seguimos viendo lo mismo: el proceso de asimilación. Michelle Forbes sigue impresionante en su papel de madre rota, tanto en la escena del contestador automático como luego en la bañera. Ahí ha logrado ponerme la piel de gallina por lo sombrío de la situación: ella intentando comprender (si es que se puede decir así) los últimos momentos de su hija mientras el resto de la familia espera paciente (e ignorante) en la mesa. Me dan escalofríos. El papel del padre también está bordado. Veremos cuánto tiempo puede aguantar el bueno de Stan tanto peso encima… The Killing es una serie decididamente oscura, pero tiene algún claro, y aún así esos instantes de luz son duros. Por ejemplo, cuando Danny le pregunta al su padre cómo ha muerto Rosie. Ojito porque el pequeño de los Larsen saltará por algún lado, y será en breve.

El drama de la familia Larsen está perfectamente retratado. También el compromiso de Sarah Linden, cuyo pasado me llama mucho la atención. Hay algo en su forma de mirar (qué gran manera de mirar tiene Mireille Enos) que la implica directamente con el caso; fija sus ojos en las pruebas como si las estuviera interrogando, como si de ellas fuera a sacar una verdad. Y aunque en el fondo quiera volar a California con su futuro marido (que por cierto empieza a cargarse de muy mala leche… y a mí me da muy mal rollo), el cadáver de Rosie Larsen la detiene.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »