Review The Killing: A soundless echo

Review The Killing: A soundless echo

Tercera semana de The Killing y seguimos viendo cómo la serie continua retorciéndose, girando cada semana en una nueva dirección y convirtiendo las quinielas entorno al asesino en una pura lotería. Si después de El Diablo los índices apuntaban a Kris y Jasper, tras A soundless echo el viento sopla en una dirección completamente distinta. O quizá no, quizá haya quien prefiera no sacar a los dos amiguitos todavía de la ecuación. El caso es que podemos estar casi seguros de que esto es un poco como el fútbol: hay que ir partido a partido y no lanzar las campanas al vuelo. Doctrina Guardiola. Y a final de temporada, veremos cómo queda la cosa

Semana a semana, The Killing nos introduce nuevos personajes. En esta ocasión hemos conocido a Tom Drexler, un rico empresario cuyos fondos pueden dar un vuelco electoral en favor de Darren, maltratado por las encuestas a raíz de su presunta relación con el caso Larsen; al senador Eaton, padre de Gwen, y que más de uno habrá reconocido como el odioso Widmore de Lost (es decir, Alan Dale); y un tal Janek Kovarsky, algo similar a un mafioso que nos conecta con el pasado más chungo de Stan Larsen. Tres nuevos nombres para engordar la lista de posibles candidatos, ¿no creéis?

El capítulo abre con el cerco de Linden y Holder sobre Kris y Jasper, los dos sospechosos número uno una vez visto el vídeo del teléfono móvil. Decíamos que acusarles a ellos era demasiado evidente, y más en el tercer capítulo. Así ha quedado demostrado: el vídeo no era un ritual satánico de violación y muerte, sino una grabación teóricamente consentida en la que Sterling, la mejor amiga de Rosie, hace el papel de ella, disfraz de bruja incluida. Sterling es, pues, la chica del vídeo, la que sufre las vejaciones de Kris y Jasper. Y la sangre no es de Rosie, sino de Sterling, aquejada como ya habíamos visto, de frecuentes y abundantes hemorragias nasales.

Lo más interesante de este arranque de episodio ha sido sin duda el discurso de Rosie ante la cámara, durante la fiesta de Halloween. Un speech que nos da pistas sobre lo diferente que era la primogénita de los Larsen en realidad, o al menos respecto a la imagen que nos han vendido de ella. Bueno, que en realidad no nos han vendido nada, pero creemos que era una chica aplicada, estudiosa, discreta… y vemos que no, que es una chica llena de inquietudes y con ganas de conocer y de aprender. Un culo de mal asiento.

No hay una descripción disponibleEl profe está en el ajo… o al menos lo parece

Una chica avanzada para su edad, con muchas ganas de adentrarse en el mundo de los adultos. Qué mejor mano para acompañarla en el paso que la de su profesor, con el que aparentemente comparte pasión por la literatura. Hablo de Bennet Ahmed, que ya tuvo un pequeño pero tenso intercambio de palabras con Holder en el piloto y que ahora se nos aparece como alguien con una relación muy especial con Rosie. Por un lado, ella iba a visitarle a su barrio (no es precisamente la flor y la nata de Seattle), con la suficiente frecuencia como para que el conductor del autobús y la gente del ¿gimnasio? la reconozcan casi al instante en la foto. Por el otro, tenemos una serie de cartas que Bennet le escribía, y que Rosie tenía bien escondidas en su habitación. Es evidente, sí, que la relación entre Bennet y su alumna iba más allá de lo puramente académico; ahora bien, ni creo que él esté implicado en el asesinato, ni creo que llegaran a tener una relación seria. Más bien apuesto por un Bennet encandilado por la chica, pero incapaz de hacerle daño, y que calla todo por temor a verse implicado. En cualquier caso, las cartas merecen una lectura detenida

No hay una descripción disponibleInteresante, muy interesante…

Lo dicho: parece que seguimos con el esquema de un sospechoso por capítulo, así que posiblemente exoneremos a Bennet en los primeros minutos del 1×05 para cargarle las culpas a otro/a. Veremos. Lo que sigue igual es la penitencia de los Larsen. Mitch y Stan siguen su duro camino, empezando por escoger ataúd. Lo más tremendo, sin embargo, es el paso por comisaría, donde la mala suerte se pone en su contra y una puerta abierta provoca que los padres de Rosie se enfrenten, sin comerlo ni beberlo, a unas escalofriantes fotos del cadáver de su hija. Terrible. Sarah se disculpa, pero el daño ya está hecho. Stan bulle por dentro y, aunque de momento ha dicho que no, me da la sensación de que esto acabará en su . Me refiero a las palabras de Belko, que insinúa algo relacionado con un ajuste de cuentas. ¿Irá Stan a por Darren?

Darren sufre una sangría de votos por culpa del caso Larsen que a buen seguro hará que se meta de lleno en el caso Larsen. De momento, sin embargo, se limita a buscar apoyos en las altas esferas y a demostrarnos que no tiene un pelo de tonto: su doble juego con Jamie ha sido genial. La verdad es que era bastante sospechoso eso de que Jamie y el alcalde se vieran tan pronto. Ahora la pregunta es si el falso topo es en realidad un espía para Darren o actúa como agente doble. Pase lo que pase, de momento la trama política sigue bastante al margen de la policial.

No hay una descripción disponibleAsí se las gasta Drexler

The Killing encaja perfectamente con la descripción, tan manida, de serie de personajes. Sí, esa frase tan vacía… Y lo hace porque realmente parece que vaya a seguir un esquema muy centrado en la culpabilidad-exculpación de muchos de ellos. Una cosa que me encanta es que todo se desarrolla a tiempo real, huyendo de los tan de moda últimamente flashbacks y forwards. La linealidad nos evitará algunos que otros juegos de manos de los guionistas. A mí, me gusta.


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