Review The Good Wife: Whiskey Tango Foxtrot

Primera semana y ya voy con retraso. En fin, qué se le va a hacer, que la vida del estudiante es muy dura. Bastante me ha costado encontrar tiempo suficiente para ver el capítulo y hacer la review; pero prometo que la semana que viene la review estará disponible antes. Entra y comentamos juntos este capitulazo de The Good Wife (y van…)

Si uno se fija bien -a modo de curiosidad- el nombre del título se corresponde con las palabras resultantes del alfabeto radiofónico (usado en la aviación militar) de WTF(que traducido al castellano viene a ser algo tan castizo como: ¿pero qué cojones? o ¿pero qué coño?). ¿Curioso al menos, no?

Voy a empezar la Review por donde se dice que no hay que empezarla: por la conclusión. Ha sido un ESPECTÁCULO. Así, con mayúsculas. Por enésima vez, un capítulo disfrazado de procedimental ha servido para hacer avanzar las tramas mucho más de lo que parece a simple vista. Pero, sobre todo, seguimos indagando en los personajes. Porque si hay una serie que, en su tercera temporada, puede hacer que haya cosas importantes sobre sus personajes que aún no se hayan contado, esa es The Good Wife.

El de hoy ha sido un capitulo normal en cuanto a su forma.  El caso que ha envuelto al dúo formado por Will y Alicia (¿Willicia? ¿Alill? ¿Willia? No suenan para nada bien, así que nos quedamos como estábamos) les vuelve a llevar a la corte militar, puesto que su defensora sabe que tienen experiencia en este tipo de juicios (temporada 2 episodio 2, Double Jeopardy). El caso en sí, pues ha estado bastante bien. El planteamiento, bastante original, nos transporta a la defensa de Gina, una militar americana que activa una bomba que asesina a doce civiles de Afganistán. Total, que, lógicamente, es acusada de asesinato. No soy un experto en leyes americanas; pero soy lo bastante inteligente como para saber que no se trataba de un caso fácil de defender. Al ver que no iban las cosas muy bien (hay que decir que la acusación en este caso contaba con el “apoyo” de la jueza –y tampoco han ayudado mucho las cosas que Will ha dicho sobre ella, la verdad-); han intentado una estrategia desesperada: intentarlo con el machismo puesto que había seis mujeres en el jurado. Pero, como la vida no es perfecta, pues no ha salido bien; y la acusada habrá de ir a prisión.

Por otro lado, en una trama más surrealista y que daremos por concluida (por fin) Eli y Diane (vaya pareja que forman) siguen con el negocio de los quesos. En esta ocasión intentarán que los productos lácteos salgan mejor parados en la distribución en uno de esos gráficos tan chulos que vemos por la calle sobre cuidar la alimentación. Si os soy sincero, esta trama no me ha gustado del todo (no sólo en este episodio; sino en lo que llevamos de temporada). Aún así, es cierto que esta trama nos ha servido para descubrir a una némesis de Eli que seguro (espero) que volverá a aparecer. Tras sentirse traicionado por alguien en quien confiaba decide intentar darle la vuelta a la situación con adhiriéndose primero al negocio del maíz y luego al del pan. Demasiado surrealista para una serie de la talla de The Good Wife, ¿no creéis?

Pero lo más importante del capítulo ha ocurrido lejos de los tribunales. Cada personaje ha ido buscando el beneficio personal y sentirse bien consigo mismo; formando alianzas con quien le convenía.

En primer lugar,  Alicia ya había dejado claro que quería dejar atrás todo lo relacionado con su exmarido; Peter –el cual no ha aparecido en el capítulo, por cierto-. Y la que lo ha sufrido en sus carnes ha sido su suegra, Jackie. Alicia ha montado en cólera al descubrir que la madre de su futuro exmarido husmeaba en su casa y ha decidido dar un vuelco a todo: cambiar la cerradura para impedirle la entrada y comprar un coche a Zack para que no dependa de su abuela. Pero lo mejor ha sido la escena en la que Alicia, brillante actuación de Julianna Margoulies mediante,  ha dejado claro a Jackie quién manda aquí.

Por su lado, Kalinda se ha visto involucrada en ese juego de mentiras que tiene con la Dana Lodge y con Cary en el que parecen ser entre sí mejores amigos para siempre. Brutal el contraste entre la escena en la que se deja ver una posible relación carnal  entre la investigadora y Dana y la siguiente; en la que vemos acostándose a esta y Cary. Y llegados a este punto me gustaría reseñar la química existente entre Mr. Agos y Mrs. Sharma (el final del episodio anterior, simplemente, demoledor para Kalinda, y reforzador para Cary)

Por último, la investigación contra Lemond Bishop a través de Will ya no es tal, sino que, tal y como nos cuenta Wendy Scott-Carr (un placer volver a ver a la rival en las elecciones a fiscal del distrito de Peter), es una investigación contra Will a través de Will. Y dudo que esta se pare ante nada. Diane también se ve envuelta en ello: Su bufete está en juego; así que pide a Will que deje de beneficiarse a Alicia. Lo que nos espera, madre mía.


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