Review The Good Wife: The Dream Team

Aleluya” cantaba Leonard Cohen en una de sus más famosas canciones. “Aleluya” también cantaba, esta vez en castellano, versionando la misma canción, el grupo Il Divo. “Aleluya” cantaba Rufus Wainwright en la BSO de Shrek. Y “Aleluya” cantan los lectores de Todo Series que siguen The Good Wife: Por fin tienen la review para leerla, con más de dos semanas de retraso. Los que me sigáis en Twitter sabréis que este se debe a –aparte de los malditos estudios, como siempre- una inoportuna lesión de muñeca que me impide escribir tan rápido como gustara. Lo único positivo que veo en esto es que ha habido más que suficiente para reflexionar sobre este capítulo, que cierra, de forma brillante, su más que notable tercera temporada.

Si algo hemos notado a lo largo de esta temporada 3 es que lo de The Good Wife no es una casualidad. No ha sido una coincidencia el brillante desarrollo de los personajes que hemos ido viendo a lo largo de estos 22 capítulos –centrándonos en la figura, durante la primera parte de la temporada, de Will Gardner; para luego repartir el protagonismo de una forma ligeramente más coral-, al igual que no han sido casualidad los diferentes capitulazos, cada uno en su estilo, que la serie lleva deparándonos toda la temporada. Esta finale, por supuesto, no iba a ser la excepción.

Centrémonos en lo que es el capítulo: sólo por ver la memorable dupla que han formado dos de los secundarios más adorablemente odiosos del universo de The Good Wife ha valido la pena. La química que se traen entre Michael J. Fox y Patti Nyholm, aparte de innegable y soberbia, se convierte en el que será el mayor punto cómico de todo el  capítulo: el cómo se ríen, desde la soberbia de Lockhart and Gardner con una complicidad asustantemente perfecta, mientras los de la abogados liderados por Diane caen en su tramposo juego. “Nuestra oferta es de cero dólares. Os dejamos un tiempo para pensarlo”

Juego en el que no han dejado títere con cabeza, bajo el pretexto de una supuesta demanda a razón de unos posibles favoritismos en juicios a favor de Lockhart and Gardner. Memorables diálogos mediante –soberbio el libreto de este capítulo, pocas veces se ha dialogado con tanto estilo y tanta ironía como lo hacen los ya mencionados secundarios-, tras unas idas y venidas en los que el mayor afectado no es sino un Peter Florrick que, a partir de ahora, habrá de llevar a cabo sus jugadas en el tablero político sin tener a Alicia Florrick a su lado púlicamente, pues, para sacarla del asunto se ha visto en la obligación de revelar la separación entre su mujer y él mismo que está teniendo lugar.

Avanzamos muchísimo en la relación de Alicia con Kalinda. Descubrimos, en la misma escena en la que lo dejamos el capítulo anterior, que la segunda, tras ser cuestionada por la que da nombre a la serie, Alicia, es, respecto a su orientación sexual, bisexual. “Flexible”, como lo dice ella. Así pues, el avance en la relación ya no sólo de Alicia, sino también del espectador, con Kalinda pega un acelerón que se confirma cuando descubrimos la identidad del hombre que tan misteriosas llamadas al móvil  de Alicia realizaba: su marido. Un marido que no tiene mucha pinta de que vaya a seguir vivo, salvo que a los guionistas les dé por una escena de diálogos Kalinda Style en vez de una ejecución a sangre fría, a juzgar por que Kalinda se haya armado –anda que no ha estado chula la canción mientras Kalinda se “preparaba” para lo suyo– y que lo esté esperando, armada, tras la puerta de su casa.

Más cosas: Los ascensores. Geniales los autohomenajes que se hace a sí misma The Good Wife cada vez que hay un ascensor cerca. Primero, reuniendo a todos los personajes en la que, palabras de Eli Gold, “es una fiesta sorpresa para Kalinda”. Creo que nunca habíamos reunido a todos los personajes de la serie en una misma escena. Pero la escena importante en este lugar tiene lugar de la mano de la pareja que cerró la temporada el año pasado: Alicia Florrick y Will Gardner. ¿He sido el único que, cuando ha visto que se metían los dos en el ascensor y con esa música de fondo ha pensado que se iban a liar, como hicieran justo la temporada anterior? Seguro que no. Otro autohomenaje. Pero la conversación que tienen entre ellos no tiene desperdicio. “¿Crees que fue un error” Pregunta Will. “Para Nada” Responde Alicia.

La escena final, repito, no tan imponente ni memorable como la de la finale anterior (pocas veces se va a superar aquello), nos deja con una conversación entre Zach –no tan odioso como su hermanita, Grace- en la que este le pide que se quede con ellos, sin compromisos. Alicia, aunque le gustaría, sabe que no puede hacerlo, despidiéndose con un hermoso abrazo de su hijo. Simbólico especialmente ese final, con ella mirando desde la ventana.

Y The Good Wife se despidió. Una temporada más, y ya van tres. El año que viene repetiremos horario -domingo para los  americanos, lunes para el resto- solo que es factible un aumento de audiencia, ya que desaparece de la parrilla la que hasta ahora era su rival, la potente Desesperate Housewives dando paso en su franja horaria a una Revenge que, a priori, no se muestra tan fuerte en los ratings. Pero, desde luego, con que el nivel de esta temporada se mantenga, yo estoy contento. Y ya, para acabar, quiero volver a pedir perdón por el retraso de la review, pero, como ya he dicho antes, escayolado no hay quién escriba. Hasta septiembre, TheGoodWifeianos (?)

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4.5
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