Review The Good Wife: Parenting Made Easy

Otra semana más, The Good Wife ha dado una vuelta de tuerca a la temporada. Tras el parón de una semana cortesía de la CBS, esta semana todo vuelve a su curso natural, con un final que bien podría haber sido el del último capítulo del año (la semana que viene, apuntad) y que deja el nivel muy alto; aunque, eso sí, no ha sido un capítulo redondo como la temporada nos venía acostumbrando. Esta es la pega que tiene esta serie, que en cuanto baja el nivel un poco, pues se nota.

Antes de nada me gustaría comentar que la revista Time, en su lista de las mejores series de 2011 ha decidido incluir en el puesto 9 a The Good Wife. Podéis leer la lista (bastante discutible) más o menos por aquí

Y si no me ha gustado el capítulo es sólo por lo endeble de su caso central. Una profesora, Jennifer Carpenter (sé que va a sonar a cliché, pero ¿no se os ha hecho raro el hecho de que Debra Morgan estuviese ahí tan calladita y tan educadita sin soltar ninguna palabrota?), ha sido despedida improcedentemente (in her opinion) y, mediante la mediación, Caitlin (en su primer caso) se va a enfrentar a la mujer a quien “robó” ella el trabajo, Martha. He de decir que esto sí que me ha gustado, esperaba una sorpresa de este estilo. Cuando Martha -la defensa- vea que no le va tan bien como esperaba (tener a Alicia de profe, pues como que ayuda), pedirá ayuda a su jefe, don Michael J. Fox. Otro punto a favor del capítulo.

Pero, por muy bonito que pudiera parecer todo, pues la cosa se va poniendo fea. Acusarán al centro de ir contra los derechos civiles por un e-mail que encontrará Kalinda en una web para rectores de universidad (¿?). ¿Véis a lo que me refiero? Esto no es digno de The Good Wife. Si Alicia casi no ha hablado en todo el juicio… Total, que Michael J. Fox se enfada y, por todo el rollo de Grace y su desaparición (que luego comento) y acaba sacando un mail del bolso de Alicia y ganando el juicio. Previsible. (Apunte: Justo cuando Wendy Scott-Carr va a investigar al bufete, pierden dos juicios seguidos)

A mitad de camino entre lo que me ha gustado y lo que no se queda también la trama de un Eli Gold que parece que no saben qué hacer con él. La primera parte ha sido una especie de “Sheldon Cooper quiere hacer amigos“; alejándose por completo del tono del capítulo y de la serie, aunque ha tenido su apogeo en la charla que tiene con Will acerca de lo que hace en la empresa. Brillante, sin duda

Por otro lado, y ya para acabar con lo que no me ha gustado del capítulo, dos cosas. La primera: Grace es subnormal. Si su madre ha demostrado que mola y que le deja hacer lo que quiera, ¿por qué tiene que irse a bautizar sin compañía? Cosas de adolescentes. La segunda: lo del móvil de Grace y las 13 llamadas sin querer me ha sonado muy, muy forzado (es cierto que ha servido como desencadenante para todo lo que ha sucedido luego, pero seguro que había algo más creíble); aunque ha sido útil para ver como Alicia se preocupa por sus hijos justo un capítulo después de que Jackie le dijese que los tenía desatendidos.

Aquí ha residido el punto fuerte del capítulo. Hemos visto a Alicia y Peter en tregua por un motivo de causa mayor (su hija había desaparecido tras haber realizado 13 llamadas perdidas a su padre) y a un Louis Canning, que, muy en su estilo, ha conseguido robar cierto e-mail que le ponía el juicio en bandeja al abogado defensor. Y aquí reconozco que como recurso ha estado bastante bien, aunque no creo ser el único que se haya sospechado que algo así iba a ocurrir tras haber estado Michael J. Fox acompañando a Alicia toda la noche.

Y llegamos al final del capítulo, en el que Kalinda (que se había centrado en la búsqueda de Grace, suponemos que intentando acercarse al perdón de Alicia) demuestra que aún no está preparada para enfrentarse a la que otrora fuese una de sus mejores amigas. Y por otro lado, y en el momentazo sin duda alguna del capítulo, Alicia le dice a Will que no puede seguir así, y que tienen que dejarlo. Me ha encantado la actuación de Julianna Margoulies, que en esta escena nos deja ver por qué se llevó el Globo de Oro a la mejor interpretación, que nos ha mostrado a una Alicia destrozada, por dentro y por fuera, pero que, por encima de lo que quiere ella, quiere a sus hijos. Esto supone (supongo) un cambio en la dinámica de la serie, pues se ha acabado el mundo bonito y de color arcoiris en el que vivían ambos; y se les ha devuelto a la realidad. Muy cruel, pero muy bueno. Queda un capítulo antes del parón. Si este nos ha dejado de esta forma, Dios sabe lo que nos deparará el próximo

 


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