Review The Good Wife: I Fought the Law

Vuelve The Good Wife tras el período estival y lo hace a lo grande: presentando una temporada que se antoja muy interesante (hay un par de tramas que pueden dar mucho de sí, luego lo comentamos) a través, como siempre, de unos diálogos elaboradísimos (la segunda escena de todo el capítulo es soberbia en este aspecto) que resaltan la calidad de esta serie. Pero, bad things first, las audiencias no han acompañado en absoluto: TGW no llega a los 10 millones de espectadores ni a los 2 puntos en demográficos, siendo lo segundo menos visto de la noche de la CBS. Desde aquí, quiero mandar un saludo a todos aquellos americanos que prefieren ver el fútbol en vez de a Alicia y Cía. Gracias, gringos.

Estrena TGW los capítulos de cuatro palabras (hecho que se repetirá a lo largo de esta temporada, ya sabéis, por aquello de que los títulos de cada capítulo habrán de contar con tantas palabras como temporadas lleve la serie) con este I fought the law en el que queda remarcadamente claro que estamos en la season premiere. Así pues, la serie va a optar por usar un capítulo de personajes, lento, tranquilo, para poner todas las piezas en el tablero poco a poco. Intuimos ya que esta va a ser la temporada de la política (luego no lo será, ya veréis, con el gafe que tengo yo a la hora de predecir cosas) por pequeños (o no tanto) brochazos que ha habido durante el capítulo. Lo que me gusta de esto es que Matthew Perry volvería a hacer acto de aparición en ese caso, y eso me gusta, me atrae y lo espero con ganas.

La primera en aparecer, problemas sentimentales-amorosos junto a ella, es una Kalinda que anda un tanto fuera de su hábitat natural. Una deuda no pagada y unos problemas amorosos, desencadenantes de su trama.  El personaje de Archie Panjabi, así pues, no va a tardar en descubrir quién se halla tras aquella puerta que dejamos en la season finale de la temporada pasada. Antiguo amante suyo, al rechazar sus propuestas de “acercamiento”, no tendrá otra que pasar por la oficina de abogados en la búsqueda de un colaborador nuevo a fin de encontrarse, casualmente, a Kalinda. Si os soy sincero, esta ha sido la parte del capítulo que menos me ha convencido, por el simple hecho de que, ni encaja con el tono de la serie todo eso de que se pongan a darse mamporrazos por ahí ni que Kalinda, quien había sido siempre lo más tranquilo del mundo, haya cambiado tanto en tan poco tiempo. Cuestión de gustos.

El caso procedimental del capítulo no lo es tal, pues, aunque acabar acaba, todo deja entrever que va a tener continuidad. Me explico. Más allá de la demostración de poder que ofrece Peter, uso de influencias mediante, tengo la sensación de que el caso no está, ni mucho menos, cerrado. Quién sabe, puede que los rivales en la carrera política de Peter acaben descubriéndolo. O la propia Alicia. Bien llevado todo, eso sí. Un policía se inventa falsos positivos en drogas encontrados en un coche a único fin de recaudar dinero, tal y como había sido ordenado. Mala suerte va a tener, pues le hace el control a quien no debía: a la familia Florrick. O mejor dicho, la familia de Peter Florrick. Todo esto no es más que una forma de hacernos ver que para Peter, corrupción incluida, lo primero es la familia. Siempre. Alicia no lo tiene tan claro.

Kristin Chenoweth también está por ahí. Ya sabéis que ha tenido problemas durante la grabación pero parece, afortunadamente para nosotros, que seguirá en el universo  The Good Wifeiano,  pues su aportación ha sido más que digna. Periodista, en apariencia, tocacojones, se me perdone por la expresión, no dudará en ir a lo incómodo al hablar con una Alicia que cada vez está más lejos de Peter, por más que intenten permanecer juntos a fin de apoyar la campaña electoral de este, dado que, en apariencia, el detalle desequilibrante de este va a ser la familia. Ventaja para Kresteva, señores.

Más cosas. Zach. Sé que es meterme en donde no me llaman, pero, mi querida Alicia, ¿crees en serio que esa es forma de educar a tu hijo? Se va a meter en más de un lío así. Vale, que lo del policía incriminador era injusto, mas muy lejos no llegará el pequeño de los Florrick poniéndose chulo así como así.  Puede que sea un nimio detalle, pero no me ha gustado en absoluto.

Will y Diane están, por su lado, en problemas. El bufete, del cual ellos dos son los socios mayoritarios, tiene una grave crisis a nivel económico, ante lo que el juez se ve en la tesitura de tener que nombrar a un fideicomisario. Este, interpretado por Nathan Lane, lo primero que va a proponer a Will es que este se deshaga de Diane, y a esta, lo mismo. La fidelidad que se tienen estos dos, grande no, lo siguiente, hace que no les quede otra opción que reducir personal. Un 30%, concretamente. ¿Abandonará el barco un Cary recién llegado? ¿Quizá Alicia? ¿No sería el momento perfecto para que una Kalinda con muchos problemas más allá de su trabajo se fuera? ¿Encontrarán los jefazos solución alguna? ¿Habrá nuevas reuniones de socios chillones?  The Good Wife acaba de arrancar y ya está interesante. Esta serie es oro, señores. Disfrútenla mientras puedan.

Detalle, por cierto, el hecho de que no quieran presentarnos a este fideicomisario  como un personaje malvadísimo que no se preocupa por nada más que los números y que quiere fastidiar a toda costa a Will y a Diane; esforzándose por retratarlo como el hombre de negocios que es pero sin ese grado de arrogancia que puede llegar a tener. Sírveme aquí el ejemplo de cómo consigue que David Lee no prosiga con sus intenciones de abandonar el barco. Impasible, sin ceder un paso en la negociación. Bien.

Capítulo más que correcto, notable incluso, que supera el inicio de la T3 y que nos deja con ganas de más. Os leo la semana que viene.

PD: ¡Qué bien le queda el verde a Alicia Florrick, madre mía!

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