Review The Good Wife: Blue Ribbon Panel

Si la semana pasada algunos dejábamos caer en pequeña medida una posible saturación del formato que está adoptando esta segunda temporada –a  caso por capítulo que profundiza en los personajes, generalmente mediante algún dilema moral- esta semana nos tenemos que callar. No es que haya habido un gran avance en las tramas principales de la serie, pero es que el caso y el invitado de la semana sí que han estado a la altura. Así sí.

Y eso que este capítulo ha pasado relativamente inadvertido en la blogosfera seriéfila –en gran medida, por la vuelta de Mad Men– pero no se lo merece. La tensión acumulada a lo largo del capítulo –especialmente palpable en el personaje de Alicia, marcada en este episodio por un Matthew Perry que pasará, según se comenta, a ser recurrente- se combina con las ambiciones de los personajes –Julius y Eli- dando lugar a un muy buen capítulo preparativo de lo que está por llegar.

Quiero hacer dos apuntes sin relación entre sí antes de nada: El primero, una obviedad, y que seguro que todo el mundo secunda: Se me ha hecho raro ver a Matthew Perry en un papel dramático. Bueno, se me ha hecho raro verlo lejos de Friends (aún no he visto ni Studio 60 NI Mr. Sunshine) y lejos de aquel irónico y apuntillador Chandler Bing. Lo segundo, que echo mucho de menos a Cary. No sé si es que está rodando algún otro proyecto y por eso se están limitando sus apariciones, pero tiene que volver a aparecer YA

Nos alejamos de los juzgados una semana para acudir a un blue ribbon panel -según la Wikipedia, “una comisión de personas dedicada a investigar cierto asunto”-. Ante la imposibilidad de acudir de Diane, Alicia acude en su lugar; topándose con algo con lo que no contaba: su intención de buscar la verdad no es del todo bienvenida. Resulta que lo que en apariencia es un caso sencillo, dar el visto bueno a la actuación de dos policías –que afirmaron, pues no vestían como tales sino de paisano, que advirtieron a un ciudadano (de raza negra) que se acercó a ellos apúntandolos con un arma de fuego y contra el que no tuvieron otra opción que disparar (sé que suena muy raro así escrito, pero una vez lo ves te queda todo muy claro), que sí se habían identificado gritando pero que no fueron escuchados-. Sin embargo, una vez haga Alicia las veces de Kalinda descubrirá que las cosas no son tan fáciles, y que hay algo que no cuadra. Consiguiendo poco a poco el beneplácito del resto de jueces –empezando, lógicamente, por el negro- menos el de Matthew Perry irá prosiguiendo en su investigación para, al final, tras el testimonio de un Cary al que se echa de menos en la serie, descubrir que su marido está metido en ello. Por momentos he pensado que el hecho de que Alicia estuviera injustamente enfadada con Peter –por la compra de la casa- iba a hacer que intentase volver a jugársela, pero se ha contenido y ha sabido aceptar su derrota ante Matthew Perry –solemne, por cierto, la forma de regodearse que tiene este-

Por su lado, en el bufete están las cosas más revueltas que nunca. Con la suspensión temporal de Will, todo el mundo quiere el trozo de pastel que queda libre; por lo que no tardan en formarse alianzas un tanto sorprendentes –Julius y Eli, quién lo iba a decir-. La idea que tenían Gardner y Lockhart (brillante la charla que tienen entre sí estos dos discutiendo si la rubia hace lo correcto al defender a Will) de lanzarles un cebo y que lo cogiesen no surte el efecto deseado; así que optan por un plan distinto: hacer socio mayoritario a un señor al que nunca habíamos visto, que resulta que no trabaja mucho porque la gente pasa de él y se “hace amigo” de Will. Huele demasiado a deus ex machina, pero es lo que hay.

También hemos indagado en el pasado de Alicia: aquellos tiempos en los que incluso sonreía, siendo feliz con sus hijos y estando felizmente casada con su marido. Estos recuerdos la invaden  en su intento de compra de su casa, que acabará en manos de la h*** d* p*** de Jackie, su suegra, marcándose así un cliffhanger bastante decente para la semana de parón que se nos avecina (parece que hay más semanas de parón que de serie).

No descubrimos mucho acerca de la situación de Kalinda, más allá de que tiene problemas con el gobierno por unos trabajos que hizo off the record. La mejor escena de esta subtrama es, sin duda, esa en la que Alicia saca a relucir toda su mala leche para pedir a quien esté investigando que no se oculte tras un ordenador. Y es que quien lleva la investigación a cabo no es sino Lana Delaney, otrora colaboradora de Kalinda. Así las cosas, esto nos lleva a una escena en la que se juega muy bien con las ambiciones y los placeres personales marcados por la bisexualidad de las dos, dejando entrever que el pasado no queda olvidado.

La temporada sigue, estamos ya a menos de un mes de la season finale -29 de abril– y la cosa parece que arranca. A estas alturas más o menos el año pasado descubrimos aquel secreto tan bien guardado por Kalinda que desembocó en los intensísimos últimos capítulos del año pasado. Veremos cómo sigue esto

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