Review The Good Wife: Alienation of Affection

Os voy a contar una cosa, señores lectores mortales muggles de TodoSeries: Tras acabar de hacer una review, llega un momento en el que tenemos que poner una nota numérica al capítulo (del 0 al 5, incluyendo los medios puntos). Casualmente esta puntuación que ponemos se ve reflejada en esas estrellitas amarillas tan bonitas que hay al final de la review. Pues yo pensaba que nunca iba a poder poner cinco estrellitas a esta serie. Cierto es que las ha rozado en alguna ocasión (y también es cierto que no llevo mucho tiempo por aquí) pero, hoy, por fin, he podido darle la máxima puntuación. Y porque no podía ponerle más.

Está claro que la vuelta de esta serie del parón de invierno ha sido brillante. Y eso que nos hemos alejado de lo que es la trama principal (tampoco mucho,  que lo poco que ha habido tiene miga, y mucha) para dar paso a un caso ejemplar, la demostración de como un caso sí puede servir para rellenar el capítulo entero. Dilemas morales presentados a Alicia, originalidad por los cuatro costados pero, sobre todo -y aquí reside toda la grandeza del capítulo-, personajes en su máximo esplendor. Y eso, en esta serie, es equivalente a “casi perfecto

Brillante es la forma de empezar el capítulo. Comenzamos en una galería de arte junto a nuestra querida Diane. Allí conocerá a un hombre que intenta conseguir una cita con ella antes de revelarle su profesión. ¿Y a qué se dedica? A citar gente para el juzgado. Da comienzo aquí una de las tramas recurrentes en todo el episodio, que humanizan a Diane y nos demuestran que, como todos, también tiene sentimientos. Espero que sigan con esta dinámica durante mucho tiempo, pues me ha encantado esa dinámica de “no sé si vienes a verme o por el contrario vienes a citarme para el juzgado”. También le hemos visto ir a una fiesta en la que estaba Will y al colegio de Zack y Grace para entregar la citación a Alicia.  Además, como acabará descubriéndose luego, resultará fundamental a la hora de resolver el caso de la semana.

Y a eso pasamos. El caso de la semana nos lleva al pasado, cuando nuestra querida, adorada, guapísima y demás calificativos que el lector considere oportuno Alicia Florrick (¿cuando se divorcie -si es que lo llega a hacer- recuperará su apellido? Supongo que sí…) aún era asociada de primer año -en inglés suena más cool: “First Year Associate”- y intervino junto a David Lee (el abogado encargado de los divorcios, separaciones y litigios por el estilo del bufete) en lo que no parecía más que otro simple divorcio. El problema es que ahora están siendo demandados por el marido de esta por “haber incitado a su mujer a divorciarse”. Enajenación afectiva, toma ya.

Brillante también es la forma en la que nos enteramos de que hay algo que se traen entre manos: han contratado a uno de los mejores abogados de Los Ángeles pero; sobre todo (Will corre para decírnoslo y evitar que Alicia y compañía metan la pata) marido y mujer se han reconciliado. 44 millones dólares que piden ahora porque resulta que, además, una empresa que ayudaron a la mujer a vender tiene ese valor, y así habría obtenido el bufete beneficios. De locos.

Luego llega una escena que se convertirá en recurrente a lo largo del capítulo, tan graciosa como efectiva, que consigue que la atención no caiga. Todos los socios de Lockhart & Gardner reunidos en una sala porque no ven justo pagar por los errores de otro. Pero como no llegan a entenderse del todo bien, usan el archiconocido método “Punto Pelota/Sálvame Deluxe”: El que grite más tiene la razón. Diane pone un poco de cordura pero, tras escucharla, a Eli Gold la cantidad por la que les demandan como que no le hace mucha gracia. Como he dicho en el segundo párrafo, todos los personajes hoy están excepcionalmente, y Mr. Gold no ha sido menos. Muy acorde a su forma de ser, ha ido a quejarse a su jefa. Y esta le ha dicho que se esté tranquilito y sin tocar nada, que está más guapo. Así que, mientras estaba quejándose a Kalinda, esta le ha soltado la frase de la semana (sección de mis reviews que inauguro hoy y que espero que tenga continuidad):

Si vas a por David Lee más vale que ganes, o no será para nada  bonito

El desarrollo del caso, para variar, brillante. Primero descubrimos que David Lee hizo tender una trampa al marido a través de Kalinda sin que la mujer lo supiese (lo cual, lógicamente, no es para nada bueno para los intereses de Diane & Cía.) contratando a una stripper. Sin embargo, y como no podría ser de otra forma, acaban saliendo impunes de esta acusación para entrar en otra: Fraude. Resulta que el bufete sacó más dinero que la propia Mrs Huntley de la venta de su empresa. No podía ser tan fácil todo.

Pero la empresa será inmune a esta acusación con la renuncia sobre el conflicto de intereses firmada en su día por la señora Huntley. Sin embargo, otra vez, no podía ser todo tan fácil. La hoja que tenía que estar, no está. Kalinda hace una pequeña investigación (la verdad es que hoy no ha salido mucho Archie Panjabi) y descubre que quien debía haber guardado la cláusula y no lo hizo/lo hizo mal es… ¡Alicia Florrick! Pero tranquilícese el personal, que la cláusula en cuestión acaba apareciendo… o no. Alicia dudará sobre si es la original que ha aparecido entre los antiguos de Cary o si, por el contrario, David Lee la ha engañado para que firmase entre todos los papeles que le había dado. Cuando esta pida consejo a Diane, la rubia, barriendo para casa, le dice que si no está segura, no diga nada. Así lo hará Alicia. Pero aún queda un escollo: Cary Agos. Será porque no le apetecía, o quizá porque el capítulo estaba acabando, pero esta vez no ejerce de malo malísimo con cara de bueno buenísimo. Pero el  caso concluye sólo cuando, gracias al citador-ligoteo de Diane (sé que voy contra la mayoría, pero prefiero a este antes que al perito) consiguen unas imágenes de Mr. Huntley con otra mujer.

Pero lo más interesante del capítulo-ya casi acabo la review, os lo prometo- es lo poco que ha salido Will. Empieza a tener problemas con Wendy Scott-Carr así que no le queda otra que buscar a un (otro) abogado. La señorita Tascioni, que no sé si os acordaréis (supongo que sí, gracias a, como ya he dicho otras veces, la brillante caracterización de los personajes secundarios de esta serie) salió en aquel capítulo en el que por poco no acaban acusando a Alicia de terrorismo (sí, sé que así sobre el papel suena muy WTF, pero el capítulo era muy bueno).  Total, que al ir esta a hablar con Wendy Scott-Carr tiene lugar una escena genial: las dos fingiendo sonrisas y ser amabilísimas del todo con la otra. En este momento, parafraseando cutremente al lema de otra serie, he pensado, textualmente “en el juego de gente falsa, o ganas o mueres”. Obviamente nadie va a morir, pero se están jugando mucho. . Mrs Tascioni, filtración mediante, consigue cabrear a la mujer de la eterna sonrisa, que, al final, afirma que van a tener que ir a por Will. Se ha puesto toda la carne en el asadorSimplemente maravilloso.

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