Review The Good Wife: After the Fall

Sí, sé que llega con más de una semana de retraso, pero, os tengo que dar un notición (para mí, a vosotros no os influye tanto) y es que ¡YA HE ACABADO LOS EXÁMENES! Bueno, por este trimestre. Aunque la verdad es que si os influye: las dos próximas reviews estarán listas mucho antes de que pase una semana desde la emisión del episodio. Y ahora sí, tras este offtopic, vamos con el capítulo…

Capítulo muy bueno el que nos ofrece esta semana una The Good Wife que se encuentra en estado de gracia –esta temporada lleva varios capítulos calificables de “imprescindibles”- y que están dejando un gran sabor de boca (y, por si eso fuera poco, los tres episodios siguientes se emiten sin parones entre ellos).

Muchos frentes abiertos en este capítulo –todos, tramas y subtramas, bien elegidos y sin que me pueda quejar de ellos- y todos con desarrollos importantes en la trama general. Empiezo, para quitármelo del medio, con el caso de la semana. Comenzamos in media res, como viene siendo habitual en esta serie, con Will preparando un juicio en el que se le quiere echar las culpas a un director –no me he quedado con su nombre, así que, en honor a Dexter (la serie en la que muchos lo conocimos) lo llamaré Rudy– por no haber actuado correctamente cuando, en medio de una grabación acerca de un lugar propicio para los saltos al vacío, una mujer decide quitarse la vida.  Entra Kalinda en ese momento y, entre toda la charla que tienen sobre lo bien que está llevando Will su suspensión, este revela algo que será parte importante del resto del caso: el juez prefiere a las mujeres, hecho del que se aprovechará la acusación –seamos justos, Margulies es muy guapa pero no hay color con Nancy-. Por las vueltas que da el caso, acabará teniendo la “culpa” del suicidio el padre por haber dejado de pagar la universidad a su hija. Digo yo que suicidarse por eso es un pelín bestia, pero es lo que hay. Me vale

Lo verdaderamente interesante del caso ha tenido lugar entre las filas de Lockhart & Associates: al ver Alicia que el juez se interesaba por el escultural cuerpo de Nancy la buena esposa decide que, dado que a ese juego ella también sabe jugar todos, lo mejor es llamar a filas a Caitlin. Si alguien tiene un buen físico (o buenísimo, como es el caso), que lo use. Consigue la rubia –sé que por todo lo que paso en Marthas and Caitlins tendría que caerme mal, pero es que es muy adorable– haciendo uso de toda esa ingenuidad fingida neutralizar a la abogada rival, con el añadido de que Diane pasaba por ahí y quedan a discutir una promotion, cosa que no le hará mucha gracia a Alicia –recordemos que ya en el capítulo anterior a Alicia no le gustó en exceso cierto comentario que Caitlin, eso sí, inducida por Will, soltó-.

En la trama de Will, tan entretenida como prescindible, tenemos a sus dos hermanas plantándose en su casa a fin de animarlo tras su temporal abandono forzado de sus labores  como abogado. Se agradece tener un alivio cómico de vez en cuando en la serie que no sea Eli Gold, y en este aspecto la familia Gardner ha cumplido. Muy divertido, especialmente, el momento interrogatorio a Kalinda al pensar sus hermanas que era su novia. Sin embargo, de aquí quiero quedarme con el apunte que hace su hermana cuando Will habla con Alicia, y es que este ha puesto su voz dulce para hablar con ella. Está claro que la relación entre estos dos no está, ni mucho menos, terminada.

El hecho de tener a sus dos hermanas en casa adelantan algo que se antojaba inevitable: Will vuelve a la oficina -dos semanas ha aguantado lejos de Alicia y compañía- y, aunque no pueda ejercer la abogacía, sí que servirá para reforzar el control que parecía haber perdido dentro de su propio bufete a juzgar por la lucha entre machos alfa que tenía lugar mientras tanto principalmente entre Eli Gold, David Lee y Julius. Impagable la cara que se les ha quedado a estos tres al ver a Will pasearse por sus fueros.

Y si he dicho que no estaba Eli de alivio cómico es porque, además, está liderando la campaña de Peter. Esto hará que Alicia descubra que el archienemigo de Gold, Lee, va contando la intención que esta tiene de divorciarse del candidato a fiscal del distrito. Y Alicia, que ya es una mujer mayor opta por, lógicamente, prescindir de los servicios como abogado de David. Un Eli que, además, conseguirá entrevistar a Peter con cierta mujer muy influyente que les puede dar cierto discurso de apertura. Y aparece aquí lo más interesante del capítulo: Eli, partidario de que el fin justifica los medios, aboga (curioso esto de usar esta palabra en una serie de abogados) por conceder puestos en la oficina del fiscal a quienes hablen bien de un Peter que, fiel a sus principios, se negaba. Sin embargo, la política es la política, y la necesidad por el discurso le obligará a devolver favores. Cambio radical en la política de Peter, hasta ahora de perfil bajo y legal. Veremos cómo le acaba influyendo todo esto, aunque no creo que haga mucha gracia a Cary.

Gran capítulo, gran temporada en general y a ver si puedo traeros mucho antes la próxima review…


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