Review The Expanse: Static

Puntos brillantes y oscuros que aleatoriamente llenan la pantalla del televisor cuando no hay sintonizado ningún canal. El ruido que escuchamos en la radio mientras modulamos el dial, entre emisora y emisora. La estática es como ese espacio entre la Tierra y Marte, el cinturón de asteroides, que puede parecer vacío. Pero, si nos acercamos, lo conforman innumerables puntitos como en la televisión. La estática es también como ese relleno que queda en las series entre dos acontecimientos importantes. Pero en The Expanse un simple punto es un mundo entero. Aunque es agradable escuchar ese ruido blanco y disfrutarlo como es, si nos acercamos y modulamos bien la señal podemos descubrir sus secretos. Y nosotros somos de los que nos gusta saber más. Os presto mi transductor para que juntos le encontremos sentido. Dangsin-eun junbiga?

“Nombramos a nuestros planetas con el nombre de dioses, pero Fobos no es un dios. Es la representación de los horrores que vienen con la guerra”. La conversación entre los subsecretarios Avasarala y Sadavir nos resume perfectamente todas las implicaciones de una destrucción anunciada. La respuesta de las Naciones Unidas al bombardeo de Febe ha sido convertir la segunda luna de Marte, Deimos, en polvo estelar. A pesar de haber sufrido únicamente diecisiete bajas (el mal menor necesario según Avasarala), los marcianos han perdido una luna, y aunque los pequeños satélites del planeta vecino sean tan solo unos pequeños puntos en su bóveda celeste, las implicaciones para un pueblo tan orgulloso son inmensas. Se avecina una sesión de emergencia en la MCR, y ya hay declaraciones oficiales en la república que prometen respuesta. La escalada de represalias parece que tan solo puede acabar de una manera… Aunque de momento Draper y los demás tienen órdenes de ir a Ganímedes en misión rutinaria. La guerra tendrá que esperar.

En la Tierra, Avasarala no tiene tiempo para disfrutar de los lujos que conllevan ser Subsecretaria adjunta de las Naciones Unidas, como que el agua les caiga del cielo, el sueño de todo marciano o habitante del cinturón (belter). Teme por su marido y nietos, por la Luna, por su planeta, y por la humanidad. Quiere evitar esa guerra que muchos parecen ansiar. Ya que tiene la batalla perdida en su bando, va a intentar lo posible para trabajar con otra fracción y poder evitarla. Coytar, su nuevo espía, ha establecido la conexión con Johnson, y también comienza a establecer una complicidad con su nueva jefa. No parece que sea un simple mercenario. Tras las crudas palabras de Avasarala, hay compasión y verdad. Y eso es lo que le transada en un revelador mensaje el líder de la OPA, que ante todo busca evitar una destrucción que conoce bien. Johnson está dispuesto a colaborar. Y aunque no solo tiene una carta escondida, sino toda una baraja, le ofrece algo de por sí muy valioso: información sobre una nave de camuflaje.

En The Expanse se huye intencionadamente de dar explicaciones explícitas. Es el futuro, el contexto histórico y unos avances tecnológicos están ahí, y tan sólo podemos intentar comprenderlos con las pequeñas pistas que nos dejan (y ayudándonos de internet). Para los no lectores (entre los que me encuentro) esto puede ser un pequeño desafío. Por lo que he podido llegar a entender, durante los siglos que están por venir, la Tierra se poblará muy por encima de su capacidad. La población sufrirá hambrunas, epidemias y la escasez de recursos básicos, especialmente del agua dulce. El trabajo ahora es un privilegio, y más de la mitad de la población vive en una especie de estatus de desempleado vitalicio: el Basic. Será entonces cuando mirará al cielo buscando soluciones.

En el presente de la serie (allá por el 2350), Marte ha pasado de ser una colonia donde las mejores mentes desarrollaran tecnologías que permitieran medrar a la humanidad, a un gobierno independiente que busca convertir su roca en un jardín. Cuentan con la mejor tecnología (incluso fueron quienes descubrieron el Epstein drive, que permite viajes en alta gravedad y colonizar los cuerpos exteriores), pero aún son pocos. La independencia no se alcanzó en buenos términos, la tensión diplomática nunca cesó, los soldados marcianos entrenan siempre a la gravedad terrestre, y Sadavir no tendrá reparos en eliminar Marte como ya hicieron con Deimos llegado el caso. En la eventualidad de un conflicto, ¿qué primará?, ¿La calidad o la cantidad? Todo esto se destila de ese maravilloso ruido blanco que llena el capítulo, pero hay mucho más.

Lo ocurrido en la estación Thoth ha hecho mella en la Rocinante y su tripulación. La antigua Tachi está muy cambiada desde que abandonó la Donnager, pero le harán falta más reformas para que pueda volver a ser funcional. Al menos queda algo que parchear. Si algo tienen en la Roci es suerte, y volvieron a escapar donde otros no hubieran vivido para contarlo. Especialmente Naomi, que casi es atravesada por el fuego directo, tiene razones para celebrar el vivir un día más. Descarga la adrenalina en la pista de “pelota vasca” (no se me ocurre mejor deporte que practicar en una nave) y en la de baile. Sin embargo, Kamal, fiel al espíritu marciano, no se perdona la pérdida del contenedor donde, recordemos, estaban alguno de los pocos belters que salvaron de Eros. Su manera de lidiar con la culpa (y quizás también con la perdida en su tierra natal) es entrenando obsesivamente y repitiendo la batalla de Thoth una y otra vez (“A la próxima los salvaré a todos”).

Pero de la Thoth no solo trajeron magulladuras y malos recuerdos. Ha llegado el momento de intentar conseguir toda la información posible de los prisioneros que capturaron e intentar encontrarle el sentido al incidente de Eros. Al parecer muchos eran empleados de Protogen, una empresa de biotecnologia con sede en la Tierra que también era dueña de la malograda estación en Febe. Holden, Johnson y Amos empiezan a atar cabos al interrogar a Paolo Cortazar, un nanoinformático que como los demás parece haber sufrido una modificación irreversible en su lóbulo temporal para anular su empatía. Esto explica sus reacciones y las del mismo Dresden, y también el interés de Amos, que quizás vea un poco de sí mismo allí (¿puede que antes de la Cant fuera sometido a algo similar?). No sirve de nada que Holden apele a los sentimientos de alguien así, pero gracias al enfoque de Amos (“trátale como un pedófilo”) descubren como estas máquinas lógicas tenían balas de pintura para evitar matarse entre ellos, y que por lo tanto nunca van a ansiar una vacuna, sino el conocer el desarrollo de esta enigmática forma de vida. Sin importar cuántas vidas cueste.

Y siguiendo el recuento de la tripulacion de la Roci, llegamos a Miller. Josephus ya no es bien recibido ni en la nave, ni en la estación Tycho, tras su arrebato (“Sigues eligiendo mal con quien pelearte”). Sólo pueden comprenderle Amos, Nagata y Diogo, los que son Belters como él (“Ahora eres uno de los nuestros”). El muchacho acoge al desterrado en su casa, y tiene lugar una conversación en que Miller parece tener también consigo mismo. Ha aceptado su condición, ha entendido al fin que un belter no se hace, se nace. Y con ese cambio de mentalidad, viene un cambio de look. A esa revelación interior le acompaña una nueva visión de Julie Mao y el descubrir que una transmisión, una estática, proviene de Eros. ¿Vendrán esas visiones de la propia chica o de lo que se haya convertido ahora? La señal es algo más que un ritmo techno que pueda bailar Naomi, o una simbólica llamada a las armas para los belters. Hay un mensaje. Una cuenta atrás. La barra de progreso de una amenaza aún inimaginable. La evolución de la protomolécula combinada con más de un millón de personas.

Miller no mató al asesino de su chica, ni al loco perpetrador de masacres. Miller silenció a Dresden porque sabía que lo que decía tenía sentido. Era un arma por la que los “interiores” (terrestres y marcianos) harían lo que fuera. Hasta acabar con el último belter. Era de esos tipos que, si les arrestas, acabarían saliendose con la suya. Por eso sus instintos de justiciero aprendidos en Star Helix no le hicieron dudar. Pero el científico solo era la punta del asteroide… Eros, la protomolécula, se han convertido en los nuevos molinos del expolicía. Su nueva cruzada. Y es que la religión tiene algo que ver en todo esto. “¿Perdido? Nosotros sabemos a dónde vamos”. Los mormones le han mostrado también el camino a Josephus, aunque no como desearían. El edén de la iglesia de los últimos días, la inmensa Nauvoo, podría pasar de ser la salvación de los creyentes a la de todo el sistema solar. Usar la estación más grande construida por la humanidad para acabar con la mayor amenaza que se está construyendo en Eros es su nuevo plan.

Esta segunda temporada está siguiendo de manera impecable la estela que dejó su predecesora. La trama política cobra mucha fuerza, la evolución de la protomolécula no puede estar más interesante, y la historia entre Jim y Naomi queda relegada a un segundo plano. Miller no ha necesitado más que un capitulo para reconducir su camino y Draper ya está dejando clara su fuerza a pesar de su escasa aparición en pantalla. Cada diálogo incluye detalles que profundizan en los personajes y su contexto, vislumbramos un poco más de ese creíble futuro en cada escena de transición. Y si en Juego de Tronos no paran de morir personajes, en The Expanse la cuenta de cuerpos planetarios y naves caídas aumenta capítulo a capítulo. Sobra decir que estoy disfrutando muchísimo de esta space opera, ¿A vosotros que os está pareciendo?

Antes de encender los motores os dejo un pequeño mapa resumen del capítulo, que espero poder hacer semana a semana, y como aperitivo de algo más que estoy preparando:

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2 comentarios

  1. DavidC

    Gran review, igual que la de los dos capítulos anteriores. Lástima que tan poca gente siga esta gran serie. A ver si cuando se estrena en Netflix hay más interes…

    • Gracias DavidC! Es verdad que para su llegada a Netflix España quedan aún unos meses (yo calculo que antes de verano la tendremos). Para los que no podemos esperar, nos veremos por aqui al ritmo de Syfy USA, ya asumiendo que hasta su “estreno oficial” habrá pocos seguidores. Para mi, como has podido leer, merece mucha más atención. A ver si puedo poner mi pequeño grano de regolito marciano para difundirla.

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