Review The Expanse: Paradigm shift

A lo largo de la historia ha habido inventores que han marcado un antes y un después con sus ideas revolucionarias. Galileo, Newton, Edison, los hermanos Wright, Oppenheimer… Epstein. Esta semana no solo viajamos por el espacio, sino también por el tiempo, y retrocedemos 137 años. Nos vamos al día en que el inventor del motor que lleva su nombre, Solomon Epstein, cambió las vidas de todos para siempre (especialmente la suya). Pero este flashback nos sirve para dale contexto a una nueva revolución que está a punto de producirse, un nuevo tipo de método de propulsión, una nueva arma. Un salto tecnológico que volverá a cambiarlo todo. El problema es que, esta vez, ese cambio de paradigma parece que se esté inventando a sí mismo. ¡Continúa la expansión! (o debería decir… invasión).

El renombrado marciano dio su vida, como tantos otros pioneros, en el desarrollo de una idea. Iba a ser un simple ajuste a una nave privada, pero fue el primer prototipo de motor Epstein. Y aunque no lo vieran sus ojos, Solomon ya sabía sus implicaciones. El invento le concedió a Marte su independencia (ya que lo intercambiaron con la Tierra por ella), y le permitió a la humanidad explotar los asteroides y colonizar el cinturón. Un salto tecnológico de los que dejan huella. Seguramente también cambió radicalmente la vida de su mujer, que quedó viuda tras el infarto que padeció el ingeniero por la inesperada exposición a la alta gravedad y se debió convertir en la mujer más rica de los mundos.

That’s the wonderful and terrible thing about technology. It changes everything.”
Solomon Epstein

En la sede de las Naciones Unidas, en la Tierra, el coronel Janus cree que Eros es la prueba de un nuevo tipo de motor marciano. Otro que podría decantar la balanza de esa guerra que parece inevitable del lado del planeta vecino. ¿Qué sino podria convertir un asteroide en una nave espacial? Avasarala no lo cree así, pero está de acuerdo en mandar un equipo a Venus, que les diga lo que el silencio por parte del resto de facciones no les va a contar. En esta reunión conocemos al Dr. Michael Iturbi, quien en otra reunión más íntima con Avasarala, nos aporta su versión sobre lo que pudo pasar en realidad en Eros. Una muy ajustada a la realidad. Como buen científico, quiere apoyar sus teorías con pruebas y le pide a la subsecretaria unirse a la expedición venusina para tomarlas él mismo, y de paso ser sus ojos y oídos. Todos sabemos a estas alturas que ha apretado el botón correcto, ya que a la subsecretaria le encanta tener gente infiltrada (sus pajaritos) así que puede que Iturbi se haya ganado un pasaje a la zona cEros.

Y no es de extrañar que el cientifico no hiciera saber a los demás de su teoría. Si una guerra con Marte y el cinturon es algo terrible, sería también algo conocido y estudiado, con cientos de planes escritos al respecto. En cambio, las guias sobre como proceder en un enfrentamiento con inteligencia extraterrestre los planes se reducen a uno: Rezar. (“Primer paso: Buscar a Dios”). Y parece ser que Avasarala ya está harta de todo lo que ha pasado por alto y de no tener el control de la situación. El gobierno de las NU está (o debería estarlo) por encima de cualquier corporación, de cualquier antigua colonia y de un grupo de terroristas. Por ello, explota y se enfrenta a Errinwright finalmente. Quiere que le diga a su “amiguito” Mao (o a su familia), que necesitan saberlo todo sobre su experimento o el estado caerá sobre ellos y su buen nombre. Pero es una explosión controlada, su lenguaje corporal nos muestra que, aunque lo defienda con pasión, sus palabras no vienen de la nada. Puede que sepa, o quizás solo sospeche, de la verdadera implicación de su colega. Ya aprendimos que tiene sus métodos para calar a la gente, como los tuvo con el capitán de la Roci al visitar a su madre.

Precisamente vemos a Holden enviando un mensaje a la madre (y sus otras madres y padres), poniéndola al día. Contándole cómo se siente orgulloso de lo que han conseguido (“Esta vez no estoy huyendo de la batalla”), de su tripulación y de un miembro en particular. Al no tener a sus padres cerca para presentarles a su novia en persona, deciden hacer lo propio con el resto de la tripulación. Amos y Alex no se chupan el dedo… bueno, Amos si, y precisamente para cobrarse la apuesta que habían hecho sobre CUANDO habían empezado. El que estaban juntos no era ningún secreto, si dos de los cuatro tripulantes desaparecen juntos no hay más que sumar dos más dos. Lo que nos sorprende a nosotros es lo bien que Amos se toma el anuncio, que asegura que para él Naomi no es más que una hermana (una Cersei, parece ser).

Holden: “That’s the thing with all of you. Earth, Mars, The Belt, The OPA. It’s all Bullshit. There shouldn’t be any teams.”
Jhonson: “That’s a beautiful dream, son and I am hope I’m around to see it come true. But in this world that we live in, in ordert to survive, we have to pick a side.”

Aunque hay otro tema irónicamente caliente que presenta más debate dentro de la nave. La muestra de protomolécula que dejaron congelada en aquel asteroide. Son los únicos que saben de su existencia y Holden cree que bien podría ser el último reducto de esa amenaza que ha vivido en sus propias carnes. La mejor vacuna contra una enfermedad es erradicarla. Alex, sin embargo, propone que podrían enviarla a Marte. Las mejores mentes de la humanidad son quienes deberían ser capaces de saber qué hacer con ella. Pero además de cerebros, en la MCR hay fuerza bruta, y nadie más parece convencido de que no vayan a utilizar una nueva arma en su favor. Para la mayoría la conclusión es clara: hay que acabar con ella. Pero Naomi no piensa lo mismo. Y el querer hacer lo que cree correcto se impone a su sentido del deber, desautorizando el consenso como una de las bombas para mantener la muestra en su lugar, mientras todos creen que se está friendo en el esterilizador central del sistema.

Del capítulo anterior quedó más de un cabo suelto. Al menos treinta. Pues parece que Johnson no mandó los misiles nucleares tan lejos como nos hizo creer. Tras evitar la orden de desactivación, los pescaron como la Cant hubiera hecho con un banco de asteroides de los anillos de Saturno. Y como el arrastrero se convirtió en un símbolo, ahora se honra la memoria de Miller como un héroe de guerra, al igual que al resto de la Roci. Pero con la fama vienen las admiradoras (ya lo sabe Diogo, “Miller lo querría así”); y con ellas los problemas. De una disputa de bar sacamos que Amos para mucho por un burdel y que su visión simplista de la vida molesta profundamente a su compañero. Que a Alex le defendiera sin haberlo pedido, le hirió más que a Marte perder una de esas lunas que muestra con orgullo su bandera. Estos roces tan distintos a los que tiene la otra mitad de la tripulación, nos recuerdan que la convivencia entre gente tan distinta y compleja, no es nunca fácil y menos en una situación de estrés

Eso es la soja de cada día en Ganimedes, el satélite de Júpiter que explota conjuntamente la MCR y las Naciones Unidas. En plena guerra fría, las zonas fronterizas como esta son un punto caliente a pesar de su distancia al Sol. Y más cuando se trata de la fuente de un recurso fundamental y estratégico. Esta luna es el granero del sistema solar, donde además se destila la famosa ginebra de Ganimedes. Era de esperar que no fuera el sitio favorito del sargento odia-terrestres Draper. La situación es bastante tensa en las instalaciones intermundiales, y cualquier actividad anormal puede ser tomada como el primer golpe que desate la guerra. En ese ambiente alienígena es difícil interpretar las señales, el saber diferenciar qué es una incitación y qué un grito de ayuda. Cuándo el contrario tiene intención de atacarnos y cuándo está siendo atacado. Y así, sin saber cómo, una batalla ha comenzado. La muerte del superior de Draper, que siempre apelaba a la cautela, parece un mal augurio. Como lo es el rostro que se presenta frente a su casco tras el caótico enfrentamiento.

¿Quiénes son esos seres azulados más allá del mur… del cinturón?, ¿hemos sido testigos del primer contacto con los protohumanos?, ¿y de ser así, porqué han atacado?, ¿se trata de un accidente o algo premeditado? Una semana más, The Expanse se mantiene en lo más alto en todas sus facetas. La inclusión de un repaso histórico dentro de la trama no solo nos aporta más contexto, sino que hace fluir mejor la historia. Las continuas autoreferencias y coherencia interna, de las que cuya falta adolecen otras muchas series, denota el cuidado en contarnos esta space opera de dimensiones sistemasolares y nos permite conectr los distinos puntos como constelaciones. Aunque a veces nos perdamos un poco. Pero eso no es impedimento para que estemos deseando saber qué ocurrirá a continuación. ¿Qué pasará con Draper?, ¿cuáles serán las consecuencias de la decisión de Naomi?, ¿qué encontrarán en Venus?, ¿conseguirá Diogo cumplir su promesa a Josephus y estrenarse en un paseo más interior que en el que se despidieron?

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3 comentarios

    • Pues Diogo ya esta extendiendo tu palabra, como si fueras el nuevo mesías que se sacrificó para salvarnos a todos XD ¿Has visto el mural bonito que te han hecho? (aunque no te han sacado demasiado parecido…)

      • Josephus Hawai Bombay

        Diogo va a flipar cuando me vea resucitado de entre los muertos. Y mucho más cuando me vea con novia. Esto último no se lo va a creer.

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