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Decía Sir Arthur C. Clarke que la magia es solo ciencia que no entendemos aún. El escritor de 2001: Una odisea en el espacio y otros relatos de ciencia ficción dura, esa que intenta ceñirse lo más posible a lo factible, se habría sentido como en casa en el episodio de esta semana de The Expanse. Y es que sus protagonistas se han visto representados con una de sus más famosas leyes: La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible. Como increíble es el rumbo de ascensión al que nos está sometiendo esta temporada, con la que cualquier imagen relevante del capítulo en esta cabecera podría ser un completo spoiler. Puede que necesitemos otro chute de ese vasodilatador que nos aumente la presión arterial para seguir soportando la alta gravedad del trayecto. Aunque, si os parece, mejor frenamos un poco y echamos antes la vista atrás…

Esta semana hemos sido testigos de los acontecimientos más increíbles. Pero antes de entrar en ellos, mejor que pongamos primero los pies en la Tierra. En la sede de las Naciones Unidas intentan comprender lo que está ocurriendo en ese cielo que creen suyo. Eros ha comenzado a moverse fuera de su órbita justo cuando Johnson parecía estar haciendo una prueba de motores con su enorme Nauvoo… en rumbo de colisión hacia el asteroide. Para los mormones sin duda era una prueba de estrés. Pero si los religiosos no entienden como les echaron a patadas de su nave, lo que parece realmente inexplicable es la súbita fuerza que permite a Eros moverse, generando gran cantidad de calor y manteniendo la gravedad pese a haber perdido su giro. Y a pesar de todo, parece que lo que sea que esté ocurriendo con él aún se rige por las leyes de la termodinámica (Homer estaría complacido).

¿Acaso se trata de un arma?, pregunta uno de los militares (“Un martillo cree que todo es un clavo”). Lo cierto es que Eros toma cada vez más velocidad y ahora apunta a un objetivo claro: el asteroide va directo hacia la Tierra. Ni siquiera Errinwright ve claro que puedan salir de esta ante el silencio de Mao, ya que Eros es el triple de grande que el meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios. El impacto acabaría con billones de manera directa y con el resto debido a sus consecuencias. Por lo que mientras Avasarala busca minimizar el daño, evacuando parte de la población, el subsecretario propone usar los misiles nucleares de la Tierra para acabar con el problema de una vez por todas, sin tiempo para considerar las consecuencias una vez golpeado. A fin de cuentas, no puede ser peor que la alternativa.

Pero, aunque la mejor defensa puede ser un buen ataque, Avasarala no quiere que desde Marte se entienda que esta ofensiva es hacia ellos. Buscando siempre minimizar los daños y pensando en su marido a quien le da el que podría ser su último adiós, y quizás con el recuerdo de su amigo embajador muerto aun en la memoria. Lo que sin duda aún recuerda es el servicio prestado por el jefe de la Tycho. Tras enviar los misiles la protomolécula saca a relucir otro de sus trucos, volviéndose invisible al radar. Eso les impedirá a las cabezas nucleares dar con su objetivo, pero Johnson sabe que la Roci aún tiene contacto visual y podría guiarles. Solo han de darle al jefe de la organización terrorista que atenta regulamente contra los intereses de la Tierra el control sobre esas bombas. Sin embargo, la subsecretaria adjunta que ya sabe del pasado de Holden, cree que se puede confiar en él y respalda la decisión.

Durante todo este tiempo en la Rocinante han estado también intentando lidiar con los nuevos eventos, pero desde un punto de vista menos político y más práctico. Saben que la protomolécula es la causante de todo, y la semilla por la que empezó todo su proceso podría estar en el gran foco de calor que perciben y pone a Eros en movimiento. Naomi propone que Miller vaya para allá con su bomba defectuosa y haga estallar la amenaza desde su propio núcleo. Ya sabemos que el hecho de que se trate de un plan suicida no es ninguna traba para Josephus, que parece querer detonarla incluso antes de llegar con sus torpes movimientos (“Voy a sacar a pasear a mi misil-mascota”). Aunque Nagata no está dispuesta a que este sea el final de Miller, y su intención es rescatarle tras la misión, ya sea arriesgando con ello sus propias vidas.

En su camino, Miller, no se verá atacado por la protomolécula como el pobre doctor de la Marasmus. Las partículas le rodearan como luciérnagas, intentando contactarle con voces, al no poder acceder al interior de su traje, con imágenes como la de aquel pájaro. Pero el que vuela cada vez a mayor velocidad es Eros, y desde la Roci apenas pueden seguirle el paso para mantenerlo en la visual. La gravedad de la situación empieza a superarles cuando el exdetective empieza a comprender que el núcleo de la protomolécula está en el Blue Falcon, donde yacía el cadáver de Julie Mao. Y la voz también es la suya. Ella fue la primera infectada, la semilla, pero ¿y si no solo la entidad le hubiera infectado a ella, sino que Julie de alguna forma hubiera afectado a la propia protomolécula y su desarrollo? En la mente analítica de Miller las piezas comienzan a tomar forma. La conciencia de Julie Mao controla Eros, creyendo que pilota su Razorback de vuelta a casa.

Teniendo en cuenta las capacidades de la protomolécula, de nada van a servir las bombas. No sería mejor… pedirle simplemente que se vaya (“¿Quieres negociar con la chica que cree ser una estación espacial?”). A pesar de ese escepticismo inicial, Holden se da por vencido y accede a que la Roci cese su frenética persecución. Este movimiento ha dejado a Johnson en una posición delicada. Manda los misiles al espacio, pero en las NU pueden pensar que simplemente les ha desarmado. Sin defensas, como nos ha dejado el final de este episodio, rendidos a la belleza de la nueva Julie y su primer encuentro con Miller.

Es difícil resumir con palabras esa secuencia mágica. La confusión de esa recién formada entidad, el discurso de Josephus y su decisión de no dejar que la bomba estalle y acabar con todo. Josephus ha encontrado su lugar, su fin, y es junto a protoJulie. Y si el destino del misterioso ente no puede ser la Tierra, ¿por qué no Venus?, y… ¿por qué no ir juntos? Se deshace de su casco y sus guantes. (“Pase lo que pase. Vayas donde vayas. No estarás sola”). Miller sabe que para (de)tener a Julie, tiene que aceptar a la protomolécula. No parece un mal trato… que mejor manera que sellarlo con un beso. Y así nos despedimos de Josephus A. Miller, de protoJulie y de Eros; con una gran explosión sobre Venus. La antigua diosa del amor, la belleza y… la fertilidad. ¿Pensáis como yo que esto no es solo un adiós, sino más bien un hasta la vista baby?

La escalada de acontecimientos parece haber llegado a su cenit en el ecuador de la temporada, pero bien esto solo puede ser el principio y que la proxima mitad nos depare aún mas giros vertiginosos. Esperemos que no se estrelle… porque el final del episodio nos deja un sabor agridulce, diciendole adios al personaje más carismático de la serie y favorito del público sin duda: Josephus Miller. Ahora cabe preguntarse si The Expanse ha hecho un Ned Stark, o se trate en su lugar de un Jon Nieve… es imposible que este sea el final de la protomolecula, pero si podría serlo del personaje. Aunque yo me incline a pensar que veremos pronto un “protoMiller”. ¿Y soy el único con más ganas de Marte? Por esa parte de la trama aún tienen mucho que desarrollar y con lo que sorprender. ¿Aprovechará la MCR el desarme de la Tierra para efectuar el primer ataque?, ¿se levantaran las armas que les quedan en contra de Johsnon?, ¿cuantos cafés deben llevar Holden y los demás para soportar esta presión?


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9 comentarios

  1. Josephus Esnifaluciérnagas

    Deja, deja. Mejor nos esnifamos un protoorganismo flotativo luminiscente te lo digo yo que lo he probado. El final del capítulo es digno de estudiarse por la Universidad de Medicina de Navarra, por el ala de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal y por Proyecto Hombre todos a una. Josephus -o sea yo- en plan torero intergaláctico se marca un “dejarme zolo” a su cuadrilla de la Rocinante, se santigua y entra a matar a volapié. Y hala, Eros penetra a Venus potentemente. Algo o más bien alguien saldrá de todo esto, so say we all. Lo llamaremos Josephulie si es chico o Gorgófone si es chica.

    (Lo de los misiles y sus consecuencias ya debería ser un protocolo estudiado en el presente. No digamos en el futuro de expansiano).

    • Yo de momento me quedo en la Roci, que no sabemos que efectos secundarios puede tener esnifar esa meta azul tan rara XD Eso si, mirando muy de cerca que pasará en Venus mientras brindo con un Gintonic de Ganímedes por la vuelta de Miller. Josephus, siempre en nuestros corazones. Gracias por comentar!

      • Josephus Stillhigh

        Bueno, este Josephus es un Teseo/Perseo. Primero avanza como Teseo por el laberinto en busca del Minotauro (que se merendaba siete chicos y chicas vírgenes) para recuperar a su novia. Este Teseo/Perseo lleva a rastras la cabeza (nuclear) de la Gorgona. Al final del laberinto no encuentra al Minotauro sino a Julie Mao cuyo segundo nomnbre es -gran pista esta- Andrómeda. De Andrómeda sabemos que su padre la encadenó a una piedra -Julie también está encadenada por la protocosa- para sacrificarla a manos -o tentáculos- del Kraken liberado por Poseidón. Y se van Perseo y Andrómeda sobre las alas de Eros -dios del amor- hasta acabar sobre Venus -diosa del amor-. Cuánto amor. No hay que hacer un croquis para saber qué va a pasar en Expanse próximamente.

        • ¡Genial analogía!, no se me había ocurrido pensar en las similitudes con el mito clásico, pero sin duda hay més que una inspiración por ahi. En cualquier caso, y aunque blanco y en tubito, habrá croquis. Espero que no me obliguen a pintar guareridas espaciales.

  2. Josephus Pater Familias

    Yo espero que sí. Queremos vídeo explicativo con moza turgente. Una cosa: si el Kraken es la protomiasma ¿quién es Poseidón?

    • El libro en que se basa se llama “el despertar del Leviatán”… Ha quedado claro que la mitología clasica no es lo mío, pero, o se refiere a la protomolécula o a lo que vaya a surgir de esa ardiente unión. Poseidón y Leviatán alguna relación tendrán, si no son la misma cosa 🙂 Pero puede que esto solo sea la inspiración y lo que pase nos sorprenda (aún más).

      • Josephus Corazón Julie

        El Leviatán/Kraken es la protomolécula más que posiblemente. Mola que la serie que en todas partes es tildada de heredera de Battlestar Galáctica tenga como esta un trasfondo clásico griego.

  3. Lo mismo yo también he esnifado algo de esa meta azul galáctica, pero hace años que no disfrutaba tanto de una historia de ciencia ficción. Apuesto por que Miller va a ser más Jon Nieve que Ned Stark, brindo por su vuelta y me muero de impaciencia por saber lo que va a pasar en la segunda mitad de la temporada. Si es con marines marcianos, mejor.

    • Este ecuador de temporada tenía un intenso sabor a finale, ¿verdad? A mi también me tiene entusiasmado. Mi mayor pesar es que seamos tan pocos los que la disfrutemos. Con la difusión en Estados Unidos únicamente a través de Syfy (creo que se pueden adquirir tambien por Amazon) y que esta segunda venga con retraso al resto del mundo, me temo que de renovarse habremos de esperar seguramente más de un año (a esperar a los datos mundiales). Lo bueno es que si Syfy se baja de la nave, puede que aproveche Netflix para reflotarla, como ha hecho con tantas otras…

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