Review The Event: To Keep Us Safe

Review The Event: To Keep Us Safe

Existe en las series nuevas cierta urgencia por aclarar que sus misterios encontrarán una respuesta inmediata. Lo vivimos con FlashForward (mejor intención que puesta en escena) y lo hemos vuelto a comprobar con The Event, dos series que no intento comparar. Esta actitud podría denominarse “el efecto Lost”, que es la tendencia a creer que el público, por definición, es impaciente. Bajo esa premisa, me temo, se han creado las tramas de The Event, que se abren y se cierran en apenas dos episodios. El resultado es que tiene un ritmo vibrante, aunque todavía no sé si contará con un tronco sólido que sostenga todas esas ramitas que aparecen y desaparecen. En cualquier caso, To Keep Us Safe me ha parecido un buen episodio. Y ya van dos

Cuesta ponerse a escribir bondades sobre una serie después de haberse pegado un buen batacazo (¿alguien ha dicho Lone Star?), pero supongo que para eso estamos. En nuestra defensa debería decir que no sólo la calidad de la serie influye en su cancelación. Y en el caso de Lone Star, aparte de que perdía agua en varios sectores, existió un problema de programación. Digo esto porque The Event se dejó dos millones de espectadores en su segundo episodio, hasta quedarse en los nueve.

Seguirá bajando, aunque espero que no demasiado porque The Event me gusta. Todavía no tengo muy claro si la historia principal es un bombazo o estamos caminando sobre suelo mojado, pero al menos sé que hay una historia detrás y que tiene que ver con ese centenar de extraterrestres (creo que ya lo podemos decir) tan parecidos y tan diferentes a nosotros. Ese parece ser el tronco de The Event sobre el que han empezado a crecer las ramas y ya veremos si los frutos.

Sí, yo diría que terrícolas no sonSí, yo diría que terrícolas no son

Como decía al principio, la serie va a por faena. Si estuviéramos en un torneo de póker, The Event habría hecho all in en sus dos primeras manos. Y, ciertamente, sus manos eran bastante buenas. No se ha guardado ningún as presentándonos la historia, aunque eso suponga cierta sensación de atropello. La vivimos en el piloto y la hemos vuelto a sentir, aunque en menor medida, en este To Keep Us Safe, casi siempre con Jason Ritter como protagonista, para el que pido un diploma Olímpico por su buen trabajo como corredor de fondo.

Quedamos, entonces, en que The Event ha resuelto sus primeras incógnitas. A las pruebas me remito: el avión que desaparece en el piloto por arte de magia no se pierde de vista hasta la próxima temporada y, aunque no se explican las causas de ese fenómeno (sólo se insinúan), vivimos esa escena desde el punto de vista de sus ocupantes. El avión aterriza en Arizona con todos sus pasajeros a salvo. Allí los espera un ejército de helicópteros que, según Michael, no vienen a traer agua. Al final del capítulo comprobaremos que el piloto y papá de Leila tenía razón:

Todos muertosTodos muertos: glups…

Disculpad el salto en el tiempo, pero es que la serie invita al caos. To Keep Us Safe confirma que los flashbacks no son un recurso puntual para presentar los hechos en el piloto sino que forman parte de la identidad de la serie. Este recurso narrativo es un arma de doble filo. Por un lado, conocer el origen de las tramas justifica su posterior desarrollo. Sin embargo, no todos los flashbacks son necesarios. Sin ir más lejos, la historia de Michael forzado a pilotar el avión se podía haber omitido. Por lo que vimos en el piloto quedaba meridianamente claro que el secuestro de su hija lo había llevado a esa situación desesperada. Eso sí, nos introducen un detalle que todos esperábamos: la chica del crucero, que tan buenas migas hizo de repente con Leila y Sean, forma parte de la conspiración.

La última bala de Michael, consciente del final del capítulo, salva la vida de Sean. Y ahí empieza la travesía del protagonista, siempre al sprint hasta que las fuerzas le fallan. Definitivamente, Arizona no es un buen lugar para hacer una maratón. El sol lo lleva a un hospital. Y su necesidad de recuperar a Leila lo llevarán a iniciar otra carrera, esta vez tratando de evitar a la policía. Ahora sí, con sentido, viajamos una semana atrás para descubrir que un calentón del novio de la pareja extraña (no se me ocurre mejor definición) acabó por costarle la vida. Estaba en el lugar y en el momento equivocados. Y el muerto, nunca mejor dicho, se lo cargan a Sean. De ahí su inútil carrera por evitar a los polis, que lo conducirán de nuevo al lugar del accidente de avión, donde los chicos del presidente ya están limpiando pruebas. “Yo no he visto ningún avión desaparecer en el aire, ¿y tú?” Esa es la idea.

Eso por tocar a Eso por tocar a “mi” Leila

El flashback más interesante del capítulo nos lleva a 1944, en los últimos coletazos de la Segunda Guerra Mundial. En un accidente de ¿avión? en Alaska descubrimos a Sophia, la líder de ese grupo de extraterrestres. Tiene la misma apariencia que en la actualidad, confirmando que el 1% de diferencia de su ADN respecto al nuestro sirve para aumentar la esperanza de vida. También confirmamos, y esto es determinante para hablar de conspiración, que no se estrellaron 97 personas, sino unas cuantas más, que se han ido infiltrando en la sociedad hasta que se ha encendido la luz de alarma. Y han pasado a la acción. Son los responsables de que el avión desapareciera en el cielo y también de la muerte de todos sus pasajeros, en lo que parece ser una amenazante demostración de poder.

El hecho de que haya personajes que formen parte del otro bando me recuerda a V y a esa apetecible sensación de que, mi carismático compañero de trabajo, la que me vende el periódico por las mañanas o la enfermera que me sacó sangre, puedan ser enemigos a punto de despertar. No hay que irse muy lejos: el agente de la CIA Simon Lee, encargado de liderar las investigaciones oficiales para desenmascarar a esta gente, es uno de ellos.

Los he definido libremente como “el enemigo”, pero más por comodidad en la redacción que por convicción. De hecho, yo tampoco me tomaría muy bien estar encerrado durante 66 años en unas instalaciones en Alaska. Con esto quiero decir que no conocemos las intenciones de los chicos de Sophia. Y también es pronto para hacer cábalas en esa conspiración que salpica tanto al presidente de los Estados Unidos como a un pobre nadador que sólo quería casarse con su chica. Por cierto, muy bien Jason Ritter. Muy bien Zeljko Ivanek. The Event sigue teniendo crédito. Yo creo que se lo ha ganado con To Keep Us Safe. ¿Y tú?


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