Review The Event: Loyalty

The Event nos recordó a Lost en su episodio piloto por la escena del avión descontrolado que desaparece sin dejar rastro. Nos recordó a Prison Break en A Matter of Life and Death por la relación entre Leila y Vicky (a lo Gretchen-Sarah) y por la forma de gestionar las escenas de tensión. Y nos ha recordado a Heroes en Loyalty, tanto en el previously, con en ese juego de palabras entre ordinary y extraordinary mientras presentaba a Sean Walker, como en el trato al grupo de Thomas y Sophia. Buenos espejos en los que mirarse y buen episodio, ¿verdad?

Podemos afirmar, pues, que The Event bebe de series con muchas virtudes. Recuperar la magia de Lost, la tensión de Prison o la historia de Heroes es acertado, siempre y cuando The Event consiga tener su propia identidad. Creo que todavía no lo ha conseguido, pero episodios como Loyalty, cuyo título no podría ser más adecuado, ayudan a fidelizar a la audiencia. Aunque esa lealtad no tenga nada que ver con nosotros, sino con Simon, el gran protagonista de este 1×06. La gestión de los secundarios será vital para el éxito de esta serie, ya que el interés por Sean Walker y su historia ha decaído.

Simon es un gran secundario. Me atrevería a decir que es el Desmond (Lost) o el Helo (Battlestar Galactica) de The Event, el típico personaje competente, efectivo y disciplinado, pero a la vez romántico y amable, que cae bien a la mayoría. En Loyalty ha demostrado que el compromismo con su pueblo es antiguo y enorme. A través de flashbacks hemos visto cómo abandonó al amor de su vida por orden de Thomas, que ejerce de líder con o sin Sophia delante. Una complicadísima decisión que se tornó en dramática cuando, 40 años después, volvió a encontrarse con esa joven y bella novia convertida ya en una anciana senil. En una escena preciosa, Simon entrega a Violet el girasol que nunca le dio y le confiesa que no ha dejado de estar enamorado de ella. Violet, claro, alucina por ver al amor de su vida, a su Mason, con los mismos músculos que hace cuatro décadas. ¿Será un ángel?, se pregunta Violet. No, más bien un marciano…

Muy bonito, sí señorMuy bonito, sí señor

En este flashback más reciente también comprobamos que el plan de Thomas y su gente está perfectamente trazado. Y no les importa su duración. Simon entra en el FBI y pide trabajar en Alaska, cerca de Sophia. Es el primer paso de una operación que tardará una década en ejecutarse. En el presente, Simon no se deja llevar por sentimentalismos y ayuda a escapar a Sophia, a la que el gobierno americano ha colocado un localizador. Por cierto, ¿no tenéis curiosidad por saber cómo narices es un localizador? No hay peli que aparezca el FBI sin su localizador, a veces en forma de botón, a veces en forma de brebaje, que viene acompañado con su Google Maps. En este caso el localizador son isótopos de escandio (?) que Sophia ha ingerido y que, lamentablemente para Simon, sólo pueden haber salido del FBI y dejan restos en la piel del que los ha manipulado. Vamos, que una “X” gigante señalará al traidor.

Por cierto, me preguntaba en el anterior episodio si Thomas seguiría a Sophia, o viceversa, o si esta nueva situación podía generar una pequeña guerra civil. En Loyalty queda claro que los 66 años de libertad de Thomas tienen más peso que la jerarquía del grupo antes de llegar a la Tierra. Thomas manda. Y eso significa acción. Tanta acción que el bueno de Simon se ha visto engullido por las fuerzas sobrenaturales de Thomas, que ha hundido un edificio con la misma facilidad con la que hizo desaparecer un avión. El balance es bastante desolador para el agente infiltrado, ya que su coartada se ha ido al garete y, si las piedras han caído con algo de puntería, igual no ha sobrevivido al hundimiento. ¿Habrá muerto Simon?

Por ahí está Simon... ¿vivo?Por ahí está Simon… ¿vivo?

De toda esta historia hay dos detalles que me han llamado mucho la atención: 1) la tranquilidad de Thomas para gestionar los momentos de tensión, siempre reflexivo y resolutivo; 2) Sophia hablando en chino. Porque cuando ha chocado con ese oriental, se ha dirigido a él en chino, ¿verdad? 66 años dan para aprenderse todos los idiomas del mundo, pero creo que esa escena no pretendía mostrarnos lo bien que ha invertido el tiempo la misteriosa pelirroja, sino la capacidad de los extraterrestres para dirigirse a los humanos en el idioma que les dé la gana.

Sí, he dicho extraterrestres y no lo he puesto en cursiva. Lo son. Y lo hemos confirmado gracias a la madre de los cylons. Pero empecemos desde el principio de la otra historia que ha ocupado este 1×06. A Sean le toca una tarea más complicada que rescatar a Leila, y aquello ya fue como participar en el ironman: explicarle a su novia la situación de su familia. Y no es demasiado idílica: mamá muerta, papá en el hospital y hermana pequeña desaparecida. No pinta mejor la vida para Sean, perseguido por la policía por el supuesto asesinato del novio de vacaciones de Vicky, cuyo nombre he borrado de mi cabeza por insípido. Si alguien se preguntaba qué motivos tendrían estos dos para seguir luchando, ahí tienen la respuesta. Sí, lo más normal sería llamar a la policía y sentarse en el sofá de la angustia a esperar noticias, pero entonces no sería The Event, sería una serie minoritaria iraní con un ritmo tan trepidante como In Treatment.

Hemos de tener clara la motivación de Sean y Leila de cara a los próximos capítulos porque se van a jugar la vida en cada esquina. Literal. En casa de los Buchanan, a la que hemos llegado siguiendo una pista de Carter (el poli silencioso), la parejita inspeccionaba documentos confidenciales de Michael Buchanan cuando ha aparecido en escena Madeline Jackson (Paula Malcolmson), generando un cortocircuito en mi francamente limitada mente: Malcomson es Maureen Ashby en Sons of Anarchy, Collen Picket en Lost y Amanda Graystone en la recién cancelada Caprica. En The Event es una periodista… o una pirada… o una periodista pirada, término que podría ser redundante, que habla de conspiraciones planetarias. La conclusión final, al menos la que saco yo, es que Buchanan metió la nariz en asuntos secretos del gobierno (o sea, Innostranka) y se enteró de la existencia de estos extraterrestres. El gobierno ha sabido gestionar este asunto con eficacia, pero hay algo por encima de ellos que no pueden controlar. Buchanan pulsó una tecla equivocada y se vio pilotando el avión que pretendía matar al presidente Elias.

En cualquier caso, lo más interesante de esta historia es que Madeline confirma que los chicos de Sophia son extraterrestres. ¿Nos la creemos? Sean y Leila ponen esta cara. Algo me dice que ellos no se lo tragan…

Mmmmm, ¿está usted bien?Mmmmm, ¿está usted bien?

Decía al principio que Loyalty me había recordado a Heroes. A lo comentado añado dos escenas: el encuentro Simon-Violet es parecido al que tuvieron Hiro y Charlie, también en un hospital; y el socavón del final podría haberlo firmado Samuel Sullivan, el hombre que manipulaba la tierra como el que hace un sudoku.

Me intriga saber qué papel jugará Simon en la historia, si es que ha sobrevivido. Supongo que todos pensamos que sí… Y me apetece conocer más detalles de la implicación de Michael en la conspiración. No creo que sólo la curiosidad o la casualidad lo llevaran a destapar un secreto tan importante. He echado de menos alguna referencia al Proyecto Manhattan o a esa supuesta influencia de los extraterrestres en la Historia del ser humano, un hilo que me pareció especialmente atractivo. En cualquier caso, Loyalty es un buen episodio que confirma las sensaciones de las últimas semanas. Vamos bien…


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