Review The Event: I Haven’t Told You Everything

Review The Event: I Haven't Told You Everything

Puede que el piloto de The Event sea un poco atropellado… o puede que sea trepidante. Puede que se esté construyendo una historia sobre castillos de arena… o puede que haya una base sólida, trabajada y masticada. Puede que el formato narrativo te parezca un alboroto… o puede que sea orgullosamente original. Puede que el piloto sea demasiado sincero… o puede que todavía no nos lo hayan contado todo. Puede que The Event sea la próxima FlashForward… o puede que se parezca más a Lost. Lo fácil sería quedarse en el margen de la piscina, pero yo voy a saltar: me ha gustado mucho el capítulo. Creo que esto pinta bien.

Lo fácil, decía, es tener recelos hacia una serie como The Event. A saber: no es de HBO ni de AMC, no cuenta con actores de primera fila, no tiene a Martin Scorsese en la silla de dirección, se adentra en temas arriesgados (o da esa sensación viendo el final) y muchos ya le colgaron el cartel de “la próxima FlashForward” antes de empezar. Pues no, no es FlashForward. O no lo parece, entre otras cosas porque ese Event que da nombre a la serie se insinúa en el primer episodio, del que ya salimos encarados hacia algo. Y sudando. Sobre todo, sudando.

Os voy a contar una historia. Me encanta ver series de madrugada porque siempre suceden dos cosas fantásticas: 1) la serie es un peñazo, y me duermo: magia; 2) la serie es vibrante, me engancha (magia)… y me duermo. The Event forma parte del segundo grupo, del que empuja mis párpados en dirección al cielo. Y ahí, en el cielo, es donde arranca este I Haven't Told You Everything, en un avión que secuestra el protagonista de la historia: Sean Walker. Cómo ha llegado hasta allí, por qué intentan impedir el despegue del avión y hacia dónde se dirige serán los temas principales de este piloto.

Quiero hablar con mi suegroQuiero hablar con mi suegro

De The Event toca destacar su narración. A partir de los (trillados) saltos temporales, nos introduce en tres historias: la del avión secuestrado, la de Sean Walker y su chica en un viaje de placer al Caribe y la gestión de una crisis por parte del presidente de los Estados Unidos, Elias Martínez, de raza negra y mujer latina, que hay que contentar a todo el mundo. Los 42 minutos suceden a toda caña, como si la cámara la llevara un canguro perseguido por una manada de leones. Sólo nos detenemos en momentos puntuales, en los que nos invade un sentimiento de desconfianza. Por ejemplo, cuando el presidente se reúne con su equipo de dirección o cuando Sean y la bellísima Leila conocen a esa extraña pareja en la playa. La sensación que me llevo del piloto es que todo sucede a la carrera. Y cuando no corremos, es porque están manipulando la escena.

En ese avión de Oceanic donde va Jack Bauer… perdón, es que The Event me recuerda a Lost y 24. Ese avión secuestrado por Sean se dirige al corazón del presidente de los Estados Unidos, que en ese momento prepara una conferencia de prensa a pesar de los recelos del Consejo. Se va a producir una confesión pública en la que debe participar Sophia, una misteriosa mujer que lidera a un centenar de personas que han estado retenidas por el gobierno de Estados Unidos. Caótico, ¿verdad? Una alerta roja evita la conferencia poco antes de que veamos al avión desvanecerse ante los ojos del presidente, Sophia y la prensa. Sí, se esfuma. Desaparece. Final arriesgado y muy, muy extraño. No me atrevo a hacer conjeturas, pero huele a saltos en el tiempo. O a sociedades tecnológicamente avanzadas, vengan de donde vengan. Tocará teorízar sobre la frase de la propia Sophia: They saved us. Nos han salvado. Quién, se pregunta el presidente, y todos nosotros.

¿Han ido a la Isla?¿Han ido a la Isla?

¿Cómo ha llegado Sean a ese avión? Ni idea. Ni idea porque unos días antes estaba en el Caribe con su novia Leila (¿he dicho que es guapísima?) a punto de pedirle matrimonio. El asunto se empieza a torcer cuando conocen a esa extraña pareja, puesta ahí por algún motivo que debe tener relación con la posterior desaparición de Leila. Acojonante la escena en que Sean llega a su habitación y está ocupada por un nuevo inquilino. Ni rastro de su chica, que tampoco contesta al móvil. Por cierto, ese detalle abre un debate a todas luces inapropiado: ¿buzón de voz sí o no? Lo cierto es que Sean acaba en ese avión, posiblemente intentando escapar del país, pero a la vez siendo consciente de que se va a estrellar contra el presidente. El momento rotura de cuello llega cuando descubrimos que el piloto es el padre de Leila, al que habíamos dejado escenas atrás en casa con su otra hija también secuestrada y su mujer muerta en el suelo. Sí, ya he dicho que el piloto es un poco caótico…

Tal vez, la historia menos original es la del presidente Elias, un buen tío con un pasado complicado en Cuba y que no duda a la hora de tomar decisiones importantes. Lo ha demostrado en su reunión con el Consejo donde hemos visto al inmenso Zeljko Ivanek, que se desenvuelve como nadie en esos personajes ambiguos que caminan sobre la fina línea que separa el bien y el mal. El gobierno ha guardado un secreto durante los últimos meses. Y se lo ha tomado en serio porque lo ha escondido en el Monte Innostranka, un lugar en medio de ningún sitio, es decir, Alaska. No es nada que no hayamos visto en otras series, pero es un punto de partida hacia algún lugar que puede que sea tan inhóspito como la propia Alaska. A priori, no se pueden ocultar 97 personas durante meses sin que algún familiar reclame. O no tienen familiares, o son todos familia, o esa gente tiene muchas cosas que contar.

¿Y tú quién eres?¿Y tú quién eres?

¿Trepidante o acelerada? ¿Cimientos de hierro o de arena? ¿Serie inteligente o venta indiscriminada de humo? Lo veremos la semana que viene, una frase que esconde mucho más de lo que parece. A partir del segundo episodio podremos valorar con más precisión el papel de los actores, la consistencia de la trama principal y el interés de ese Event que suena tan bien. La primera impresión es que Jason Ritter hace un buen papel, un detalle esencial para que la serie se consolide, que la historia tiene un punto de partida y conoce su destino y que la intriga sobre The Event está francamente conseguida.

Por cierto, Rodríguez me apunta que la última frase, pronunciada por Sophia, da nombre al título del capítulo: I Haven't Told You Everything. Y esa es la idea que nos queda tras el piloto, que no nos lo han contado todo. Y que lo queda por contar, me interesa. ¿A ti?

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