Review The Event: Everything Will Change

El amenazante título con el que se presentaba el 1×10 de The Event sonaba a maná para nuestros cansados oídos. La esperanza de que todo cambiara, evidentemente para mejor, nos hacía albergar cierta fe en el futuro de la serie. Pero después de ver Everything Will Change tengo la sensación de que no ha cambiado nada. Sarah Roemer de repente no es una buena actriz, las tramas no son ahora más interesantes que la semana pasada y el guión sigue pareciendo de película de sobremesa de Antena 3. Y eso que, ¡ojo!, este 1×10 es mucho mejor que los tres o cuatro últimos episodios. Menos mal que llega el parón y tengo mala memoria…

Disculpadme los seguidores más fieles de The Event, o los que se lo saben pasar bien con la serie, pero no hay nada que me invite a volver la semana que viene, más allá de compartir estas líneas con los que se animen a pasar por aquí. Después de un gran episodio piloto, todo lo que ha sucedido en los siguientes capítulos se podía haber condensado en dos o tres horas de televisión. Un poquito de Sean buscando a Leila, un poquito de ambos buscando a Samantha y un muuchito de la vida de los extraterrestres, su misión, su organización, sus mandamientos… ¡su planeta! Sí, tal vez sea eso lo que me une a The Event, la curiosidad de saber quiénes son los chicos de Sophia, qué son capaces de hacer y qué pasó en su planeta para que ahora los tengamos por aquí. Tal vez sea eso lo que me invite a volver la próxima semana, que en este caso es el 28 de febrero. The Event se va de vacaciones. Lo superaremos.

Tras este palo, es justo decir que Everything Will Change es de lo mejorcito de lo que llevamos de temporada. En especial, claro, esos esperados minutos finales en los que se insinúa el posible cambio que sugiere el título del episodio. Todo no va a cambiar, eso es evidente, pero es muy probable que las relaciones entre humanos y no humanos se enturbien. Todavía más. Y es bastante posible que Leila deje de preguntarse quiénes son esos seres diabólicos que han secuestrado a su hermana para preguntarse quién es realmente ella. Pero vamos a explicarlo mejor.

Papá, qué joven estásPapá, qué joven estás

Las pistas que nos dio Abby la semana pasada han sido bastante útiles. Buscábamos un edificio, voy a citarme (perdón), “parecido a un hospital”, en el que las medicinas “tienen como logo un triángulo negro” y donde desde el exterior se puede “una gran torre de agua”. Sean y Leila no tardan en dar con ese edificio, un psiquiátrico con luz deprimente y que da bastante mal rollo. Lo que vendría a ser un psiquiátrico común, con sus enfermos mentales algo dispersos, que nunca sabes si suben o si bajan, si están en una realidad diferente a la tuya o si, de verdad, te están tratando de explicar algo. La obsesión de Leila por encontrar a su hermana y los gritos desesperados de un paciente llevarán a la parejita protagonista al subterráneo donde tenían retenida a Samantha. La parte negativa es que Samantha no está. Ni Samantha, ni las enfermeras, ni las ratas. Allí no queda nada más que el humo reciente de muchos documentos quemados.

La parte positiva, y entiéndase la cursiva, es que uno de los documentos enseña fotos de Michael Buchanan en los años 40 con la misma imagen que en los 60. Y en los 80. Y en la actualidad. Ese es el primer bombazo que nos tenía reservado The Event para la mid season: el papá de Leila es extraterrestre. ¿Por qué pilotaba el avión contra Sophia en el primer capítulo? ¿Por qué guardaba documentos clasificados de los extraterrestres en su casa? Huele a desertor de la misión de Thomas. Y como él, el padre de Abby. Me choca, porque Michael parecía bastante integrado en la vida terrestre, ¿nunca se atrevió a explicarle a su familia quién era? Vale, puedo entenderlo. Lo que no me cabe en la cabeza es que Leila no sospechara de que a su padre no le saliera ni una arruga en los últimos 20 años. Aunque conviváis con él cada día y los cambios cuesten más de verse, os invito a que cojáis una foto de vuestro padre del año 1980. A ver si está igual… Este descubrimiento posiblemente enlaza con los planes del poderoso señor Dempsey, que ha secuestrado a las niñas y está experimentando con ellas porque quiere disponer de esa supuesta juventud eterna que caracteriza a los visitantes. De ahí que estuviera en contra de que el presidente Martínez le contara al mundo la existencia de esa gente. Le voy a dar un punto positivo a The Event, como en el cole, porque la nueva situación da algo de sentido a la historia de Sean y Leila. ¿Siguiente parada? Imagino que visitar a papá…

Llamando a la Tierra...Llamando a la Tierra…

La otra historia de Everything Will Change vuelve a mezclar al gobierno de Estados Unidos con los extraterrestres. El Departamento de Defensa descubre una base militar que suponía inactiva desde la que se lanzan unos misiles. Esa base pertenece a Thomas, que la ha construido gracias a que tiene más tiempo que nadie para invertir en bolsa. El Presidente cree que es una bomba nuclear que podría destruir media costa oeste (¿o dice este?) americana, pero en realidad el misil no se dirige a Estados Unidos. Ni a Cuba, por aquello de la crisis. Ni a Rusia, porque ellos acogerán el Mundial y nosotros no. El misil resulta ser un satélite de comunicaciones para enviar un mensaje a casa, como hizo ET en su día. Un mensaje a casa, aunque no tan amistoso, por aquello que dice Thomas de que “mucha gente va a morir”. La enésima demostración de fuerza y recursos de los extraterrestres también ha tenido como protagonista al hijo de Sophia, al que le gusta más lucirse que la abogada de contundente nariz. La semana pasada dio la sensación de que Thomas había desistido en su misión de destronar a Sophia, pero nada de eso. No me gusta el personaje de Thomas, pero está llevando la serie a los escenarios más interesantes. Si su mensaje va a servir para que en el 1×11 veamos su planeta y sus costumbres, le hago un grupo de Facebook.

El 1×10 pasa de puntillas por la historia de Jarvis, el vicepresidente herido. Los pocos segundos que está en pantalla son suficientes para lanzarle un desafío al presidente: no te voy a facilitar las cosas y no voy a confesar quién me envía. Así le salva el cuello a sus hijos y, por obligación, el trasero a Dempsey. No creo tenga mucha trascendencia esta historia, pero ha sido un bonito fuck you al presidente Elias, como el hecho de que la base militar esté a nombre de 97 personas, que son los seres humanos que retuvo en Innostranka.

Como decía al principio, a The Event le ha traicionado su título. Everything Will Change suena a rotura de cuello al estilo del final de la segunda temporada de Battlestar Galactica o de la tercera de Lost. Eso es un everything will change en toda la cara. Un cambio de juego. Los acontecimientos no han hecho justicia al título y The Event nos ha ofrecido un buen capítulo, a secas. Y eso que era el final de la media temporada, el gran capítulo previo al parón que debería haber provocado que los 5,86 millones de espectadores que lo vieron fueran corriendo al teléfono a llamar a su madre, su amigo o su vecina para contarle lo que se estaban perdiendo. Nadie lo hizo. Y seguimos esperando a que The Event nos dé algo para no salir corriendo. Menos mal que llega el parón. Y yo tengo muy mala memoria…

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