Review The Event: A Matter of Life and Death

Review The Event: A Matter of Life and Death

Cuestión de vida o muerte podría ser un título profético de la situación actual de The Event. La serie de NBC ha perdido casi cinco millones de espectadores desde su premiere. Cuesta ser optimista porque los tres primeros episodios, algo más que correctos en mi opinión, no engancharon al público. Y en el cuarto la serie se pega un resbalón, que no ayudará demasiado a recuperar audiencia. ¿Vida o muerte? Yo prefiero vida porque, no me cansaré de repetirlo, The Event es bastante entretenida…

Sí, aunque me temo que entretenida es insuficente para lo que muchos esperaban y para los paladares actuales, que cada vez son más exigentes. Si The Event fuera del año 2006 seguro que las audiencias serían distintas, pero hay un antes y un después de Lost. Y no hablo de la calidad de la serie, sino de su trascendencia. Lost ha refinado el gusto de la mayoría, que ya no se conforma con un producto entretenido. Evidentemente no es una crítica al público, que debe exigir siempre la mejor calidad, sino una forma de relativizar las críticas que le están cayendo a The Event.

Críticas que serán más feroces tras este A Matter of Life and Death, seguramente el capítulo más flojo de cuantos llevamos. Ya advertimos que The Event sería incapaz de mantener ese ritmo taquicárdico durante toda la temporada y que habría episodios menos trascendentales que el piloto, por ejemplo, que en 42 minutos nos presentó la historia, los personajes, los misterios y tuvo tiempo para hacer desaparecer un avión en la cara del presidente de Estados Unidos. Y eso que este 1×04 arranca a la carrera, con Sean al volante, Coullier de copiloto y el inofensivo vecino de Dexter detrás. El villano al que no pone nombre ni Imdb acaba en la cuneta, donde también se pierde el GPS que convertía a Sean y su acompañante en presas fáciles. La serie se está esmerando en explicarnos la facilidad de Sean para manipular sistemas electrónicos: tanto te desmonta un panel de mandos de un coche como te hackea un servidor del FBI. Me molesta, además de parecerme poco original, que el protagonista sea una especie de superhéroe capaz de correr el Ironman, ser un friki de los ordenadores, el mejor nadador de su promoción y tenga tiempo para ver Sálvame cada tarde. Y Sálvame Deluxe.

¿Alguien sabría encontrar el GPS?¿Alguien sabría encontrar el GPS?

Coullier, por cierto, empieza a creer a Sean. Todo un detalle, teniendo en cuenta que el chico le ha salvado dos veces la vida. Ambos siguen la pista de Vicky Roberts a partir de sus tarjetas de crédito. Y su primera parada en un lugar equivocado me obliga a destacar las similitudes de este capítulo con Prison Break. En este caso, la escena es calcada al momento en que Tweener parece entregar a Mahone a sus compañeros fugitivos, cuando en realidad se estaba despidiendo de su chica. Eso por no hablar de la relación entre las dos bellezas de la serie, Vicky y Leila, que por momentos me han hecho viajar a 2008, cuando Gretchen tenía retenida a Sarah Tancredi. ¿Soy el único que ha tenido esa sensación? ¿Soy el único que ve a Vicky y piensa en Gretchen?

La segunda parada del team Sean, en casa de Vicky, tiene mejores resultados. Allí se encuentran con la madre de la criatura, que acaba confesando que su hija contacta cada cierto tiempo para saber qué tal le va a Adam, su nieto. Sí, Gretchen también tenía un hijo, que vivía con su hermana alejado de la vida nómada y salvaje de mamá. Un número de emergencia acabará acercando a Sean a su objetivo, que sigue siendo recuperar a Leila. En este A Matter of Life and Death nos han enseñado uno de los momentos más complicados en una relación: conocer a los suegros. Nos ha servido para conocer que Sean no tiene ningún contacto con sus padres. Eso significa que, antes o después, los veremos en alguna trama importante.

Algo me dice que esta foto será muy útilAlgo me dice que esta foto será muy útil

Leila, por cierto, ha sido víctima de un [Modo ironía ON] plan terriblemente maquiavélico [Modo ironía OFF] por parte de sus captores. La cerveza que se cae, el cristal que corta la cuerda, la pistola que es de fogueo, el policía de mentira y la llamada a Sean. De todo esto, lo único real es la llamada, cuyo fin es captar la atención de Sean para, supongo, acabar matándolo junto a su chica. Me ha sobrado el momento recapitulación para tontos, cuando nos explican el plan. Creo que había quedado bastante claro al ver a los polis muertos o a Vicky levantarse después de recibir un disparo. Leila ha picado, nosotros no.

La parte más interesante del 1×04 son las consecuencias que empiezan a sufrir los pasajeros del vuelo Avias 514 (que no tiene tanto glamour como Oceanic). Murieron y resucitaron, en lo que ya definimos como una demostración de poder de los chicos de Sophia. Y ahora han empezado a sangrar por la nariz después de intentar recordar, sin éxito, lo que sucedió en aquel vuelo. Sí, sangre en la nariz después de romper las leyes espacio-temporales, que guarda ciertas similitudes con los viajes de la quinta temporada de Lost. A mi juicio, un tema entretenido.

Nos enfrentamos a un grupo de no humanos decididamente compacto y poderoso: los que están dispuestos a colaborar son aniquilados y, además, tienen la capacidad de manipular la memoria de los terrícolas. Pero no es oro todo lo que reluce. Entre ellos también hay fisuras, como se ha encargado de recordar Sophia al presidente Elias: no todos apuestan por la violencia para llevar a cabo su plan. Sin ir más lejos, Sophia no cree que su gente esté actuando correctamente (aunque calla), pero sí lo hace Thomas, que al fin y al cabo es el que mueve los hilos. Thomas es inteligente, carismático y muy peligroso, hasta el punto de que la impasible Sophia recomienda al presidente que haga caso a su compañero si no quiere que el mundo sufra las consecuencias. No sé hasta qué punto Sophia está jugando sus cartas (66 años retenida dan para montar un plan) o realmente le preocupa lo que pueda hacer su compatriota en el exterior.

Un poco de Zeljko Ivanek es muchoUn poco de Zeljko Ivanek es mucho

Entre los resucitados también se encuentra Michael Buchanan, padre de Leila, que ha tenido el privilegio de hablar con Blake Sterling, el personaje más oscuro y confuso de The Event. Sterling se salta a la torera la cadena de mando, pero ha dejado claro que jamás atentaría contra el presidente, aunque sólo sea por no entregarle ese caramelo al vicepresidente. Confía en sus métodos y tiene claras las limitaciones del enemigo (pueden mover un avión, pero no a Sophia), pero no sabe que está trabajando con uno de ellos codo con codo. La situación de Simon sigue siendo el problema más gordo que tiene el gobierno del presidente Elias. En cualquier caso, The Event se enfrenta a un tema muchísimo más serio que todo eso: la audiencia. Espero que ya hayamos tocado fondo, si no, la conspiración, Sean y los modelitos de Leila se guardarán para siempre en el cajón de las series inacabadas. Y qué queréis que os diga, a mí me gustaría ver cómo se desarrolla todo esto…


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