Review The Big Bang Theory: The Proton Resurgence

profesorProton

¿Qué podría pasar si tuvieses la oportunidad de conocer a tu héroe de la infancia? Ese mismo, el que te motivó tanto que decidiste que querías ser igual que él en el futuro. Igual de molón, vamos. Pero para ser honestos, la pregunta que he planteado en The Big Bang debe ser formulada al revés: ¿Qué pasaría si tu héroe de la infancia tuviera la oportunidad de conocerte a ti? Y por ti nos referimos a Sheldon y Leonard.

Sheldon descubre que el Profesor Protón (nombre cool donde los haya) sigue en activo. Más o menos en activo, ya que el otrora estrella televisiva se dedica ahora a realizar actos privados en fiestas infantiles y eventos. Y Sheldon decide aprovechar la oportunidad de contratarlo para pasar un rato con él y ya de paso “tomarse doce fotos con él y hacer un calendario”, cosa que a Leonard también le hace mucha ilusión. Porque lo del calendario es muy normal, como todos sabemos.

Tras soltarle un cheque y no tener ni idea de en qué berenjenal se ha metido, o más bien a qué se enfrenta, el Profesor hace su entrada triunfal en casa de… ¿En casa he dicho? ¡No! Al pobre hombre no le han advertido de que el ascensor no funciona y tienen que ir a buscarlo al rellano del primer piso para ayudarle a subir.

S: Leonard… ¿Escuchaste eso? El Profesor Protón dijo que debería llamarlo Arthur. Eso significa que somos amigos.
P.P.: No. Un amigo me hubiera dicho sobre el ascensor.

Los chicos, especialmente Sheldon, se ponen en plan fan total. Me encanta cómo se le quedan mirando, como si fuera una estrella de rock (aunque bueno, para ellos es una estrella), la manera tan tierna que tienen de tratarlo y sobre todo, las reacciones del Profesor. El hombre, por no entender, no entiende ni para qué le han contratado dos doctores que ya saben todo sobre pequeños experimentos científicos. Pero la respuesta es muy simple: solo quieren hablar un rato con él, como si fueran amigos. Y las fotos del calendario, claro. No nos olvidemos.

Pero la realidad del científico no es tan maravillosa como ellos se esperaban. Tras la cancelación del programa se encontró con que la comunidad científica no le respetaba, ya que lo veían como un bufón para niños. Así que tuvo que conformarse con hacer espectáculos privados para poder sobrevivir. Es muy conmovedora esta visión amarga del mundo espectáculo. Hoy eres famoso, mañana quién sabe. Y encima el trabajo con niños no es tan gratificante como Leonard piensa ya que los pequeñajos “muerden con frecuencia”.

experimentoPP

Arthur, sí, yo también lo tuteo, hace su espectáculo de todas maneras y Sheldon se comporta como el típico sabelotodo que se sabe todas las respuesta de lo qué va a pasar. Si bien este disfruta del espectáculo, la que se comporta como una auténtica niña a la que consigue dejar boquiabierta es a Penny. Realmente alucina con el reloj de patata el cual según ella podría resolver el problema mundial de falta de energía. ¿Son cosas mías o se están pasando con el cliché de chica guapa y tonta? Vuelvo a decir lo mismo, Penny me parece una mujer guapísima y creo que tiene mucho más que aportar que esto. Es leal, simpática, independiente, trabajadora y en el capítulo en el que van a verla actuar al teatro se quedan alucinados con lo bien que lo hace. Así que, con todo esto, ¿por qué nos la pintan como si solo fuera bobalicona? Sí, sí, una bobalicona que está buenísima, lo sé (una diosa como dijo alguien en un comentario), pero creo que entendéis bien a qué me refiero.

Llegados a este punto del surrealismo, Arthur decide marcharse y, para evitar que se vaya encima de bajón, Sheldon le enseña un recuerdo suyo de la infancia: una fotografía del Profesor Protón firmada. Le reconoce que aunque no tuvo muchos amigos de pequeño (¿cómo? ¿en serio?), fue gracias a él que no se sintió solo y decidió dedicarse a la Ciencia. De la misma manera Leonard le reconoce que tiene que sentirse muy orgulloso de haber inspirado a tantos niños como lo hizo con ellos dos. Tanta emotividad junta le pasa factura al Profesor y tras sufrir un problema con su marcapasos tiene que abandonar la casa en ambulancia con Sheldon de acompañante. Eso sí, se libra de bajar todos los pisos.

Ya en el hospital, con un Sheldon a su lado cantándole Soft Kitty (no se libra de él ni muerto a este paso, pero, ¡vaya momentazo!), aprovecha para pedirle si puede sustituirle en una fiesta infantil. Tengo que decir que me sorprendió que Sheldon dijera que sí y estaba esperando fervientemente que nos mostraran imágenes de él rodeados de niños explicándoles a su manera experimentos científicos. ¿Os imagináis la cara de los niños? ¡No iban a entender ni papa!

cinnamon

La otra historia que se desarrolló en este capítulo atañe a Raj y su perrita Cinnamon y a la pareja de Howard y Bernadette. La relación de Raj con su compañera canina no sé muy bien como calificarla. Si bien yo, aquí confieso, que lo mío con mis dos gatas no es del todo normal, rollo mami, para qué engañarnos, lo de este hombre me supera (y demos gracias) con creces. Ya solo sirva de ejemplo: ¡la chucha come mejor que yo y que muchos!

Raj tiene que estar todo el fin de semana en el laboratorio así que le pide al matrimonio si la pueden cuidar. Cuidar a un perro no es muy complicado. Lo complicado es tener que cuidar a un perro que tiene de dueño a Raj. La pareja, tras un glorioso día en el parque “en familia”, se plantean lo bonito que sería tener hijos. Todo muy bucólico hasta que descubren que han perdido a la perrita. Y ahí salen como desesperados en su búsqueda, pero nada, ellos no la encuentran. La encuentra otra persona que llama a su legítimo dueño y Raj, tras pasar horas con ella para que le dieran masajes “para calmarla porque estaba temblando”, intenta gastarles una encerrona vía Skype haciéndoles sentir culpables. Pero el tiro le sale por la culata ya que Bernadette, demostrando que podría ser una estupenda madre, sabe darle la vuelta a la situación y, al final, es Raj el que acaba sintiéndose mal por no haberlos llamado en cuanto apareció la perrita.

He de reconocer que el capítulo me pareció bastante flojo, exceptuando el genial trabajo de Bob Newhart en el papel del Profesor Protón. Sus reacciones, su manera de actual, su sentido del humor irónico, me ha parecido todo el conjunto fantástico. Se notan las tablas de los humoristas de vieja escuela. Todos los diálogos, especialmente los que compartía con Sheldon, bárbaros. ¿Qué me decís de este abrazo final entre “padre e hijo”?

abrazoSheldon

Y recordad chicos:

♪♪ Grab your goggles, put your lab coat on. Here he comes, Professor Proton ♪♪


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »