Review TBBT: The Zarnecki Incursion

Review TBBT: The Zarnecki Incursion

The Big Bang Theory ha regresado de su último parón (y van…) con otro divertido episodio que nos permite asegurar, por fin, que esta temporada está recuperando el nivel que caracteriza a la serie (más vale tarde que nunca, ¿no?). Por cierto, el tema de los parones es algo que me desconcierta bastante. Sé que son necesarios para hacer que una temporada dure los meses suficientes. Pero, no sé, tanta interrupción me desmotiva. Digo esto porque, después del próximo episodio volveremos a “descansar”. Entendéis ahora por qué me quejo tanto, ¿verdad? Pero ya está bien, ¡vamos a hablar de The Zarnecki Incursion!

Antes de hablar del episodio en sí, aprovecho para comentar algo: nunca he jugado al World of Warcraft (WoW a partir de ahora, para abreviar un poco). De hecho, jamás he jugado a nada parecido. En mi experiencia, lo más cercano que he experimentado a un juego multijugador en línea es el trivial del Messenger (o, si apuramos, la granja de Facebook). He tratado de ponerme un poco al día con la explicación que ofrece la sabiduría de la Wikipedia. Pero, aparte de haberme perdido, si cabe, más aún, de poco me ha servido. Digo esto como justificación: es más que probable que meta la pata hablando del juego, así que pido perdón por adelantado. Y lo comento también porque estoy segura de que si hubiera jugado habría entendido muchísimo mejor a Sheldon en el episodio de hoy. Aunque, todo hay que decirlo, eso no me ha impedido pasármelo en grande con The Zarnecki Incursion.

El episodio comienza con un desesperado Sheldon tratando de convencer a un agente de policía de que debe hacer algo para ayudarle a recuperar todo lo que le han robado. Hasta aquí, podría parecer algo normal. Pero en ese caso no estaríamos hablando de Sheldon y, ni mucho menos, de The Big Bang Theory. Lo que le han robado no es nada material, sino su cuenta del WoW, con todo lo que eso implica. En palabras de Penny, “un montón de mierda imaginaria que tiene sentido en un mundo inventado”.

Debido a que la fuerza de la ley no tiene potestad para actuar en esos niveles, “The Mighty Sheldor” decide tomarse la justicia por su mano, y recuperar sus bienes cueste lo que cueste. Es lógico: más de 3.000 horas de tiempo perdido duro trabajo no pueden dejarse ir así como así. Como ya he dicho antes, soy una completa ignorante en este terreno, pero me ha hecho muchísima gracia la mención a Glen, el avestruz de batalla de Sheldon, y visto lo visto, el único animal por el que el doctor Cooper ha sentido cariño alguna vez. ¡No podía ser de otra manera! Por cierto, enorme también la mención del policía a Pandora, la luna en la que se desarrolla Avatar. ¡Que yo estaré perdida, pero hay otros que están aún más verdes que yo!

Sheldon al borde de un ataque de nerviosSheldon al borde de un ataque de nervios

Aunque reunir a los “perros de guerra” cuesta lo suyo, al final nuestros cuatro amigos se ponen a trabajar codo con codo con el fin de desenmascarar al despiadado ladrón y darle su merecido. Y es en estos detalles tan frikis en los que la serie gana enteros: cosas como Raj convencido de que podía confiar en el chivatazo de un príncipe de Nigeria, o Sheldon tratando de evitar la palabra “juego” para explicarle a Penny la importancia de su pérdida. Por cierto, no podemos dejar escapar el detalle de que Penny, a pesar de no compartir las aficiones de sus amigos, es capaz de comprender lo importante que es para ellos (¡le regala a Sheldon una tarta para consolarle!), algo en lo que Priya se queda muy atrás. Aunque luego volveré sobre esto…

El caso es que, tras un gran esfuerzo, Howard consigue dar con la identidad y el domicilio del ladrón, un tal Todd Zarnecki. De modo que, ni cortos ni perezosos, allá que se dirigen nuestros protagonistas para darle su merecido. Sheldon, probablemente por ser el más perjudicado, es el que más en serio se toma la venganza, armado con su Bat’leth, la “espada del honor” klingon. Pero la jugada no les sale del todo bien, y al final tienen que volver a casa tal y como venían, y con una pieza de colección menos.

Para colmo de males, el coche se les estropea y, para variar, es Penny la que tiene que ir a recogerlos (¿es cosa mía, o ya había pasado antes algo similar?). Como ella misma comenta, el hecho de que Leonard no pueda llamar a su novia porque no quiere que se entere de lo que hace dice mucho de la relación que comparten. Por suerte para los chicos, Penny es mucho más resulta que ellos, y, una vez más, será la que les saque del aprieto. Momentazo, por cierto, el de la cara de Penny escuchando a Wagner en el coche: “Esto no es Beyoncé”.

Por cierto que otro detalle que me ha encantado ha sido cuando, tras averiarse el coche, Leonard ha preguntado a sus amigos si alguno de ellos sabía de motores de combustión. Ellos prácticamente se han reído, comentando que era una tecnología muy anticuada, pero a la hora de tratar de arreglarlo, ninguno tenía ni idea de qué hacer. ¡Enorme!

Listos para atacarListos para atacar

Como íbamos diciendo, ha tenido que ser Penny la que se enfrente al tal Zarnecki. Usando sus armas de mujer (nunca mejor dicho), ha dejado al ladrón fuera de juego mientras los cuatro ni siquiera se han atrevido a mover un dedo. ¡Esa es nuestra Penny! A ver si Leonard abre un poquito los ojos y se da cuenta de lo que se está perdiendo…

Por otro lado, el trío Penny-Bernadette-Amy también ha tenido importancia. Cada vez me gustan más las escenas que comparten las tres chicas. ¡Y pensar que unos episodios atrás no soportaba a Amy Farrah Fowler! Pero hay que reconocer que, cuando está en actitud de hacerse amiga de las demás y no en modo censura, la cosa cambia mucho.

En esta ocasión, como cualquier grupo de amigas que se precie, se han aliado en contra de un enemigo común. Y, claro está, le ha tocado el turno a Priya. Me hace muchísima gracia la parodia que hacen de esa especie de “obligación moral” por la que un enemigo de nuestros amigos se convierte automáticamente en enemigo nuestro, aunque ni siquiera sepamos por qué. Bernadette lo explica mucho mejor que yo: “Me siento como si tuviera que decir “esa zorra”, pero no tengo la información suficiente”.

Amy, por su parte, también ha estado genial. Quién iba a decir que un poco de licor de café acompañando al helado iba a tener un efecto tan grande. Sin duda, su “I’m drunk” ha sido de lo mejorcito del episodio.

Por último, el episodio ha terminado con otro momentazo que me ha hecho muchísima gracia: el incómodo instante entre Penny y Priya subiendo las escaleras. Las miradas, las sonrisas falsas, los intentos de iniciar una conversación sin llegar a hacerlo, el mirar el móvil fingiendo que tienes algo importante que hacer… ¿quién no se ha visto alguna vez en una de esas? ¡Ha sido genial!

Su cara lo expresa todoSu cara lo expresa todo

Terminamos con las tres mejores frases del episodio. Tengo que decir que me ha costado mucho elegirlas, porque The Zarnecki Incursion ha tenido algunas frases que deberían quedar para el recuerdo. Pero, tras un intenso debato conmigo misma, me quedo con estas:

  • En tercer lugar, la manera en la que Penny se ha deshecho de Todd Zarnecki: “Enhorabuena. Hoy es el día en el que, por fin, una chica te va a tocar en tu pequeño lugar especial.
  • En segundo lugar, más que con una frase, me quedo con el momentazo de la madre de Howard jugando a la Ruleta de la Fortuna. ¡Madre mía, qué dominio! ¡Esta señora va a la tele y se forra! Sí, soy fan declarada de la madre de Howard…
  • Y, en primer lugar, la enorme frase de Bernadette acerca de su novio: “En una ocasión llevé a Howard a la playa. Por poco arde en llamas como un vampiro”. ¡Qué grande es esta chica!

Hasta aquí mi opinión sobre el episodio de esta semana. Ahora ha llegado el momento de conocer la vuestra. ¿Qué os ha parecido The Zarnecki Incursion? ¡Soy toda oídos!

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