Review TBBT: The Maternal Congruence

The Maternal Congruence

¡La navidad ha llegado a The Big Bang Theory! Y a su vez, claro está, todo lo que ella implica. Por un lado, la televisión se nutre de las típicas películas un poco previsibles con decorados llenos de nieve y luces de colores que, sin embargo, volvemos a ver año tras año porque, al fin y al cabo, transmiten buenos valores. Adornamos nuestras casas, cantamos villancicos y, en general, somos (o pretendemos ser) más felices. Y, por supuesto, también están las reuniones familiares, que a menudo ofrecen tema de conversación para el resto del año. Pero no nos entretengamos, ¡vamos a comentar el último episodio de 2009!

Con la efectividad a la que nos tiene acostumbrados, en menos de un minuto Sheldon tira por tierra dos de los iconos más representativos de la navidad norteamericana: el Grinch y Frosty, el muñeco de nieve, rebatiéndolos con argumentos científicos. Y lo peor es que no puedo hacer otra cosa más que darle la razón. Pero ahí no acaba la cosa: seguramente tardaré mucho en olvidar por qué tiene más sentido colocar un busto de Isaac Newton encima del árbol que un angelito o un niño Jesús. Por cierto, yo ya me he comprado uno. ¡Merry Newton-mas!

¡Merry Newton-mas!¡Merry Newton-mas!

¿Conocéis el Cuento de Navidad de Dickens? Pues bien, en este caso el fantasma de las navidades pasadas se presenta ante Leonard tomando la forma de su madre. Y es que, por lo que cuenta el pobre, su infancia debió ser realmente dura. No sé a vosotros, pero a mí la mía nunca me obligó a hacer estudios sociológicos sobre los efectos de las fiestas en la población…

Sí, la madre de Leonard ha regresado y, como se suele decir, no ha dejado títere con cabeza. La verdad es que yo no sabría cómo actuar si tuviera una madre tan, tan… sheldoniana. Sí, creo que esa es la palabra. Me ha encantado el recibimiento: “¿Cómo estás, mamá?” “Menopáusica”. Pero para el pobre las cosas han ido de mal en peor: se ha enterado de la futura boda de su hermano, el divorcio de sus padres y la muerte de su perro por casualidad, y además, bastante después que Sheldon. Por suerte, después de reflexionar sobre ello (o emborracharse, dirían algunos), su madre ha intentado compensar su falta de cariño con un “abrazo” muy, muy parecido al que Sheldon le dio a Penny después de que esta le regalara la servilleta con el ADN de Leonard Nimoy.

Compensando la falta de cariño...Compensando la falta de cariño…

Penny, por su parte, teme la visita de la señora Hofstadter porque ahora debe presentarse ante ella como la novia de su hijo. Y, claro, si ya de por sí es difícil cumplir las expectativas de cualquier suegra, lo de esta mujer ya es insuperable. Y no es por falta de méritos, oiga usted, que Penny es capaz de memorizar completa la carta de The Cheesecake Factory, con las dos páginas de postres incluidas. Pero tras un par de momentos incómodos al principio, lo cierto es que la muchacha consigue ganarse la simpatía de la sociópata, esto… socióloga con su carácter (y bastante alcohol, para qué negarlo). Por cierto, me he partido con el detalle de la luz de emergencia del coche de Penny. ¡Si es que es igualita que Sheldon!

Hablando de las víctimas de la madre de Leonard no podemos olvidar a Howard y Raj, prácticamente desaparecidos en este episodio: la señora Hofstadter (al igual que yo en muchos momentos, para qué negarlo) está esperando en el momento en el que estos dos afirmen que su relación va más allá de la amistad

Sí, Howard Sí, Howard “tiene” “novia”

El único que parece congeniar con la madre de Leonard es Sheldon, y la verdad es que no me extraña. Ya lo demostraron en el episodio en el que nos la presentaron, y hoy han vuelto a confirmarlo: estos dos son exactamente iguales. Ha habido muchísimos guiños a esta similitud, pero quizás donde mejor se demuestre es en la actitud de ambos: ¿quién iba a adivinar que mantenían una relación tan estrecha entre ellos? Me ha encantado cuando Sheldon le comenta a Leonard que no habían tenido otra alternativa ante la muerte de su perro.

Pero claro, dos mentes tan brillantes no se dejan llevar por otros sentimientos más allá de la pura admiración intelectual y profesional. Al menos, claro está, que introduzcamos algún desinhibidor. Y ya se sabe que el alcohol es posiblemente el mejor para estos casos. Así que tras beber un poco en compañía de su “colega” Penny, Beverly da rienda suelta a su pasión protagonizando uno de los besos más llamativos de la serie. Hay que decir, sin embargo, que ninguno de los dos lo ha disfrutado demasiado. Pero al menos ella tiene una nueva experiencia para poder analizar en su estudio sociológico: una resaca.

El beso más apasionado de la historia de la televisiónEl beso más apasionado de la historia de la televisión

En definitiva, un capítulo muy divertido para cerrar el año. Hay que reconocer que el peso ha caído sobre la madre de Leonard, pero os dejo aquí mi propio ranking de los mejores momentos. Como siempre, podéis comentar los vuestros:

  • El tercer puesto para Sheldon explicándole a Leonard que el sonido que se usa en la meditación es “Omm…” y no “Mmm…”
  • El segundo puesto para el diálogo Sheldon – Beverly: “¿Te di las gracias por las flores?”Sí. Por cierto, no me gustan las flores” “A mí tampoco, pero es la convención social.” “Sí, lo es, ¿verdad?
  • Y el puesto de honor para Christine Baranski, que ha sido el centro principal del capítulo, con frases memorables como su forma de compensar a Leonard: “Sí, cielo, mamá está orgullosa“. O su forma de controlar los orgasmos.

Espero que a vosotros también os haya gustado. Y, aunque sea un poco prematuro, a mí también se me ha contagiado el espíritu navideño, así que ¡Feliz Newtondad!


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