Review TBBT: The Large Hadron Collision

The Large Hadron Collision

Cuelga tú. No… ¡cuelga tú! Ains… venga, los dos a la vez… ¡Una, dos y tres! (Silencio) ¡Tú tampoco has colgado! Venga, cuelga tú… (Repítase hasta el infinito). Seguro que, por desgracia, todos habéis presenciado esto más de una vez. No me malinterpretéis. A romanticismo empalagoso no hay quien me gane. Pero hay límites que nunca se deberían cruzar, y este es uno de ellos. Por suerte en The Big Bang Theory han conseguido, por primera vez, arrancarme una carcajada con esta situación. ¡Celebramos San Valentín! ¿Os apuntáis?

El día de San Valentín llega a las vidas de nuestros protagonistas (como a las del resto del planeta) dejando dos grupos bien definidos: los felizmente emparejados y los solteros. Los últimos mantienen posturas muy diferentes. A Sheldon el tema no le afecta en absoluto, y su sugerencia acerca de llevar a Bernadette a presenciar un asesinato brutal demuestra su sensibilidad al respecto. Raj, por su parte, se siente terriblemente celoso ante la felicidad de Howard, como ya ha demostrado en alguna otra ocasión. (Tranquilo, pequeño, yo también mantengo la esperanza de comerme un roscón algún día.)

El caso es que esta semana el centro de atención se ha abierto un poco, y aunque Sheldon sigue disfrutando de su puesto de honor, la pareja Penny-Leonard ha tomado protagonismo. El tema principal ha sido la difícil decisión a la que tiene que enfrentarse Leonard. Lo cierto es que el muchacho no parece tener ninguna duda acerca de su elección. El problema es que Sheldon tampoco, y todos sabemos lo que eso significa.

Sheldon más feliz que nuncaSheldon más feliz que nunca

La extraña relación que mantienen estos tres personajes da lugar a una especie de triángulo “amoroso” que no tiene absolutamente nada que ver con el concepto tradicional de la palabra. La pareja de Penny y Leonard se ve afectada por la mentalidad de Sheldon, que aún sigue pensando que el resto del mundo gira alrededor de él. Y esto nos va a regalar muchísimas situaciones geniales.

El recurrir de nuevo al contrato de compañeros de piso ha sido un golpe magistral. Cada cláusula que conozco me sorprende aún más que la anterior, aunque quizás lo de “en caso de que uno de los dos haya sido mordido por un zombie” se lleve la palma. Naturalmente, no incluyeron nada acerca del supuesto en el que uno de los dos tuviera novia por ser demasiado inverosímil.

En cualquier caso, Leonard no tiene ninguna intención de cambiar de opinión, lo que provoca la ira de Sheldon, que no duda en clasificar a su compañero de piso como uno de los grandes traidores de la historia de la humanidad por encima de Rupert Murdoch (los seguidores de Firefly estarán de acuerdo con eso) y Judas Iscariote. Por cierto, con respecto a este último, ha sido genial el momento en el que Sheldon le da a Leonard la bandeja con las 30 piezas de plata. ¡Si es que tiene estilo hasta insultando!

¡Judas!¡Judas!

Como el enfado no le lleva a ninguna parte, Sheldon recurre a la persuasión, con desayuno en la cama incluido. Pero ni por esas. Así que decide cambiar su objetivo y convencer a Penny para que le ceda su sitio. A decir verdad, tengo que darle la razón a Sheldon en este episodio. Seguramente sea verdad que visitar el Gran Colisionador de Hadrones es uno de sus sueños más dorados, mientras que a Penny el tema ni le va ni le viene. Que sí, que es San Valentín y todo eso, pero creo que el argumento de Sheldon estaba mucho más justificado. ¡Y prometo que ni siquiera me ha hecho falta ver un PowerPoint explicativo para entenderlo!

Al final, como todas la mujeres terminamos siendo unas sensibleras, Penny consiente en hablar con Leonard, a lo que Sheldon responde con… wait for it¡un abrazo! Qué decir de este abrazo que vosotros no sepáis. Ha sido genial en todos los aspectos. Por un lado, nos ha recordado al protagonizado por los mismos personajes hace ya más de un año en aquel momentazo Tengo-el-ADN-de-Leonard-Nimoy, aunque yo diría que esta vez ha sido mucho más efusivo. Por otra parte, también me ha encantado que Sheldon le preguntara a Penny que cuándo tenía que dejar de abrazarla. Y por último, pero no menos importante, ese momento ha sido el culpable de que ninguno de los dos pueda acompañar a Leonard el día de San Valentín. ¿No os habéis partido de la risa con la recreación de las bacterias? ¡Genial el momento!

Esto pasa por no tomar ActimelEsto pasa por no tomar Actimel

Para terminar, dejo aquí el Top Three con mis momentos favoritos de este episodio. ¿Cuáles son los vuestros?

  • El puesto número tres para Sheldon haciendo su “canto de tuba” con la garganta. ¡Qué grande es!
  • La medalla de plata para el momento en el que enseñan las bacterias de Penny volando hacia Sheldon. Por un momento me acordé de las defensas montadas en naves espaciales de Érase una vez el cuerpo humano.
  • Y el premio al mejor momento para Raj disfrutando de su mejor día de San Valentín. ¡Si es que es taaaan adorable!
¿No es un encanto?¿No es un encanto?

En mi opinión, un episodio muy divertido que nos deja un buen sabor de boca hasta… ¡el 1 de marzo! Lo sé, ¡no puede ser!

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3
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