Review TBBT: The Electric Can Opener…

Review TBBT: The Electric Can Opener...

Nos la recomendasteis durante dos años de forma insistente, casi imperativa. ¡Tenéis que ver The Big Bang Theory! es posiblemente el comentario que más hemos leído por estos lares. Dani y yo somos dos hombres de letras. De letras puras. De los que elegimos latín por no acercarnos a la ciencia ni siquiera con economía. Así que la idea de ver una serie científica no nos hacía mucha gracia. Finalmente me ganasteis la batalla a los puntos, después de bajar mis defensas a base de golpes. Y me puse a verla. Dos semanas después había agotado los episodios, me había comprado un diccionario de klingon y me reía cada vez que escuchaba el nombre de Leonard Nimoy y recordaba la gran escena de la serie. E incluso estaba valorando la opción de quitar mi póster de El Club de la Lucha de la habitación y sustituirlo por uno de Penny, cual adolescente con las hormonas en pie de guerra. Y aquí estoy, a punto de empezar a escribir la primera review de The Big Bang Theory, que corresponde al episodio 3×01: The Electric Can Opener Fluctuation. Disculpad si me tiembla el pulso, es mi primera vez…

Recordáis dónde nos habíamos quedado, ¿verdad? El grupo, menos Penny, se había marchado al polo norte para llevar a cabo una investigación gracias a una beca que había recibido Sheldon. El grupo, menos Penny, deseaba matar a Sheldon desde el minuto 1 de partido. Los entiendo. Sheldon es complicado en su habitat natural, fuera de él es como llevar una jaula de grillos por pendientes, insufrible. Así que la primera escena de The Electric Can Opener nos explica que han pasado tres meses desde el día que se marcharon. Y ya están de vuelta…

Un grupo de hippies de los años 70… perdón, Leonard, Howard, Rajesh y Sheldon, barbudos y melenudos, llegan a casa de su experiencia en el polo norte. Todos están exhaustos excepto Sheldon, el séptimo cylon. El doctor Cooper prometió llamar a mamá cuando llegara a casa. Y hasta meter un pie en el hogar no dice que ha llegado. Sheldonadas… La experiencia ha sido un éxito y Sheldon asegura que ganará el Premio Nobel. El triunfo de Sheldon en el polo norte es una de las historias principales del capítulo. La otra la protagonizan Leonard y Penny, cuyo reencuentro es mágico:

El inicio de una relaciónEl inicio de una relación

Howard, en su línea: “diablos, tenía que haber ido yo a decirle que hemos vuelto”. Rajesh, brillante: “sí, era el primero que llegaba, el primero que comía”. Los tres meses en el polo norte sólo han agudizado las ganas de Howard por encontrar a una mujer, si eso es posible. El ingenio de Rajesh sigue intacto. La trama de Leonard y Penny estará centrada en las ganas de consumar de Leonard, de marcar un gol, de echar un… crédito a la máquina del amor con Penny. No será sencillo.

Howard y Rajesh meten la pata con Sheldon, y su oído de Vulcano (¡genial!), y le confiesan que todos los estudios realizados en el ártico están equivocados. Por orden de Leonard, para hacer feliz al propio Sheldon, colocaron un abrelatas eléctrico que manipuló los resultados. Demasiado tarde para el doctor Cooper, que ya ha enviado su análisis a expertos asegurando que ha cambiado los estándares de entendimiento del universo. Leonard dice que no es para tanto… ¡y Sheldon tira de sarcasmo! Cómo ha mejorado Sheldon… y qué mal se toma todo este asunto, ya que decide marcharse de casa y volver a Texas con su madre, humillado por sus compañeros de trabajo por su fracaso en el ártico. A todo esto, Leonard sigue intentando meter el gol, pero siempre hay algo que se interpone entre él y Penny.

El grupo decide viajar a Texas para traer a Sheldon, que vive con su uberreligiosa madre. Lo mejor del viaje: el atuendo de Howard, sombrero de cowboy incluido. Y la confesión de que su gente ya ha cruzado el desierto en el pasado. Me encantan las referencias a su origen judío. Los argumentos de sus amigos no convencen a Sheldon, pero cuando su madre dice que la evolución no es un hecho, sino una opinión, Cooper decide volver a casa. Está claro que para convencerlo no se puede tirar de argumentos sentimentaloides, hay que atacar a sus principios científicos. I forgive you, let's go home.

Serán pareja...Serán pareja…

La última escena del capítulo evidencia que Leonard por fin ha marcado el gol, y se insinúa que va a empezar una relación con Penny. Después de un discurso en el que el físico resta importancia a sus encuentros casuales, Penny confiesa: Leonard, it's weird. Y la respuesta no deja lugar a dudas: totally. Serán pareja.

Y ahora, siguiendo la pauta de las reviews de How I Met de Dani, elijo los tres gags más divertidos del episodio. Selección totalmente personal que podéis (y debéis) criticar, alabar, desmontar, siempre desde el respeto, en los comentarios:

  • Sheldon llorando encima de la cama porque su expedición de tres meses ha sido inútil: “¡ni siquiera he podido ir a la Comic Con!” Penny llega para consolarlo con su canción: soft kitty… pero sólo es útil cuando está enfermo. Brillante conversación, para mí, lo mejor del episodio.
  • El bigote de Howard. Yo lo llamo el Clooney, dice Howard. Y Rajesh contesta: yo lo llamo el Mario y Luigi, pero da igual. Genial.
  • Todos los gags sobre la noche que se quedaron sin calefacción en el ártico y durmieron juntos… ¡desnudos! Se prometieron no hablar del tema, pero parece que a Sheldon no le avergüenza demasiado. He's speaking about it. Hilarante.

Por cierto, genial el reencuentro de Sheldon con su asiento del sofá de casa: daddy's home. Hay que ver la de risas que nos ha dado un simple asiento. The Big Bang Theory demuestra que no ha perdido la forma en verano. Divertidísimo este 3×01, ¿verdad?

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