Review TBBT: The decoupling fluctuation

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Ya pasaron dos capítulos de la nueva temporada de la serie protagonizada por los freaks/nerds/geeks más conocidos de la galaxia seriéfila (puede que exagere), y como bien aparecía en los comentarios de The date night variable, ustedes tampoco están demasiado conformes con el rumbo que lleva la cosa. Y como si fuera poco, ya se están reciclando historias de temporadas pasadas. ¿Qué está pasando con The Big Bang Theory? Intentemos descifrarlo después del salto.

  • Episodio 6×02: The decoupling fluctuation.
  • Fecha de emisión: 4 de octubre.

Cuando vi que las chicas estaban en el departamento de Penny revolviendo los regalos de casamiento, pensé “uh, no, otra vez los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, como la semana pasada”, lo cual fue realmente molesto. Pero por suerte, no fue así. Sólo fue la condición necesaria para que, tanto el grupo de amigas como nosotros, nos enteráramos de lo obvio: Penny está dudando, otra vez, de sus sentimientos por Leonard. La sensación que tengo, y que creo que no requiere de ningún sexto sentido femenino -al contrario, es bastante obvio- es que Leonard no le quema a Penny. Y para muestra, bastan sus propias palabras.

penny-aburridoNo me parece que te embriague la pasión…

Si comparamos la infeliz frase de la Nebraska girl con la de Bernadette, que dice estar casada con un “Sexy Buzz Lightyear”, o peor aún, con la mucho más gráfica descripción de Amy, que dice que cada vez que está cerca de Sheldon “siente que su cadera estuviera prendida fuego.” creo que, señor juez, no hay nada que agregar.

Mientras tanto, en el espacio, la frontera final… (oh, perdón, esa era otra serie), Howard conversa con sus amigos sobre lo genial que es la vida en el espacio, el glamour de ser un astronauta, la espectacularidad de las lluvias de meteoritos… Como esa que su compañero acaba de dejar en el inodoro y, al ser “el nuevo”, le tocará limpiar. ¡Ni siquiera le dan un cepillito! Si ese no fue el momento más gracioso del episodio, estuvo muy cerca.  Además, es una autoreferencia, ya que Wolowitz tuvo a su cargo, en la temporada 2, la construcción de un inodoro espacial.

Terminada la charla con Howie, llega Stuart, “el hombre del tristini”, a quien usan de back-up (porque con alguien hay que empatar a Raj) y todo el malón se va al cine. Y ahí, otro de esos momentos memorables de Sheldon y Amy, de esos que empezaré a atesorar en una cajita. Adoro a esa pareja, que a pesar de ser rara y disfuncional, es a la que más futuro se le ve. Porque mantiene las cosas simples. Y porque es graciosa.

shelmyElla, feliz. Él, absorbiendo gérmenes.

Como no puede ser de otra manera, Amy le cuenta a Sheldon qué es lo que le pasa a Penny. Y es sabido que a Sheldon le cuesta guardar secretos. Así que de vuelta en el departamento, se le despierta un dilema ético: decirle o no decirle a Leonard lo que sabe.  Y nuevamente aparece con una metáfora de primera (similar a lo que fue la semana pasada con la cita de Spiderman), que copiaré a continuación:

Los Transformers nos enseñan que las cosas no siempre son lo que aparentan ser. Ya sabes, como, eh, un camión que puede convertirse en un robot alien o, eh, alguien en una relación amorosa puede sentirse, eh, diferente a lo que realmente aparenta. O una conversación sobre los Transformers podría ser en realidad sobre alguien en esta habitación. Voy a hacer una pausa para dejar que decante.

El pobre Sheldon tiene muy pocas habilidades sociales, hace lo que puede con lo que tiene, pero Leonard no se queda atrás, así que también entiende cualquier cosa. Lo que capta es que el-hombre-del-peinado-de-lengüetazo-de-vaca está hablando metafóricamente de sí mismo. De paso le toma un poco el pelo y le dice que ya no es un robot, sino un hombre hecho y derecho.

robot ¿Sheldon? Nah.

El Doctor Cooper no se va a quedar tranquilito, irse a dormir y ya. No sólo va a ir a molestar a su compañero, al que no puede decirle nada para no quebrar el secreto, sino que irá a por Penny, a la que sí puede increpar. Todo en pos de mantener la homeostasis.

Mientras el planteo inicial parece típico sheldoniano: “no me gusta que las cosas cambien, tu shampoo nuevo de coco no me gusta, volvé al de manzana, blah blah blah“, lo que subyace es otra cosa. Leonard es buena gente. Lo que Sheldon no quiere, en realidad, es ver herido a su amigo.

shelly-amigoNo es más tierno porque no se puede.

Y eso es lo que le duele de mantener secretos. Si algo hay para callar, es porque a alguien lastima eso que se calla. Si bien la review pasada me quejaba del papel de Leonard, Penny deja bastante qué desear. No digo que tenga que saber exactamente lo que quiere, pero en medio está destrozando al tipo con sus idas y venidas.

Sobre Howard quejándose de que los otros niños, digo astronautas son malos con él: CRECÉ, querido. Eso nomás.

Finalmente llega el momento en el que parece que Penny va a hacer lo correcto. Parece que va a enfrentar a Leonard, va a ser honesta con él, consigo misma y le va a decir que no lo ama de la manera en que hace falta para estar juntos. Pero él le pone esta cara…

leonard-perrito

… y tienen sexo y siguen juntos.

O sea, más de lo mismo.

Y en el tramo final, una de las partes más divertidas. Bernie chatea (¿skypea?) con Howard, quien le cuenta lleno de orgullo que finalmente se hizo valer ante los otros astronautas. Lo que el pobre F. Loops no sabe es que sus colegas le dejaron la cara así:

howie-dibu¿No está igualito al Ratón Mickey? 

La cara de orgullo de Bernadette… Si mi flamante marido pusiera esa cara de orgullo cuando le cuento algo que para mí es tan importante, la verdad, me preocuparía bastante.

¡Hasta la semana que viene!

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