Review TBBT: The Creepy Candy Coating…

Review TBBT: The Creepy Candy Coating...

Con The Creepy Candy Coating Corollary hemos tenido la oportunidad de ver otro gran episodio de The Big Bang Theory. Como viene siendo habitual, gira en torno al personaje de Sheldon y, aunque reconozco que he echado de menos uno de sus clásicos Bazinga!, lo cierto es que no se puede pedir más de él. Por mi parte, esta es la primera vez que comento un episodio de esta serie… ¿Te animas a ver el resultado?

Review realizada por Isabel Hernández.

  • Episodio 3×05: The Creepy Candy Coating Corollary
  • Fecha de emisión: 19 de octubre

El episodio se abre con una de esas míticas partidas de cartas que yo, como Penny, nunca terminaré de comprender. En esta ocasión, todos nuestros protagonistas están jugando a Mystic Warriors of Ka-ah. ¿He dicho todos? ¡Rectifico! Sheldon es el único que se mantiene al margen del juego. Y es que para el señor Cooper, jugar a las cartas no supone ninguna motivación: es capaz de recordar todas y cada una de las cartas que posee cada uno, y de anticiparse a sus movimientos. Y es que a la lista de todas las cualidades que ya conocíamos de Sheldon tenemos que añadir la memoria fotográfica (o, mejor dicho, eidética).

Pero la partida inicial también nos introduce una de las dos líneas principales del argumento: debido a un pacto entre Leonard y Howard, el primero tiene que hacer que Penny le presente una amiga a Wolowitz. Como es de suponer, Leonard no está muy de acuerdo con esto. Pero es lo que tienen los pactos entre amigos: por mucho que uno quiera, no hay forma de librarse de ellos. Bueno, a no ser que tengas una vejiga minúscula, como Raj, pero esa es otra historia…

Tras la insistencia de Howard, Leonard finalmente se atreve a contarle a Penny de qué va todo el asunto. ¿Y qué mejor momento que después del sexo? Por cierto, me quedo con esto:

  • Penny: Wow, realmente eres un genio
  • No te creas. He buscado en Google cómo hacerlo
La ansiada cita de WolowitzLa ansiada cita de Wolowitz

Después de que Leonard le cuente el plan a Penny y que nosotros descubramos su preferencia por Ernie/Epi (es natural, era mucho más adorable que Bert/Blas), ella consiente en organizar una double date para Howard. Y la cita comienza como todos los que conocemos las tácticas del científico preveíamos: todo un fracaso (truco de magia fallido incluido). Lo que nadie se imaginaba es que precisamente el punto débil de Howard (o sea, su madre) es el que le hará triunfar:

  • Howard: Escucha, tienes que venir a casa a comer Shabbat alguna vez.
  • Chica: ¿Por qué?
  • Howard: Una chica católica como tú llevando una gran cruz, a mi madre le daría el gran aneurisma cerebral que llevo tiempo esperando.
  • Chica: Vale, pero sólo si tú vienes el domingo a comer a mi casa llevando un yarmulke.
  • Howard: Es una cita.

Por otro lado, Koothrappali intenta por todos medios que Sheldon se inscriba con él en un torneo de Mystic Warriors of Ka-ah organizado en la tienda de cómics. Al principio Sheldon se niega (ni es un desafío para él, ni le interesa el dinero). Pero poco después, algo le hará cambiar de opinión: Cooper se entera de que uno de los participantes será Will Wheaton, el actor de Star Trek. El señor Wheaton pasó de ser un ídolo del científico a estar en su lista de personajes más odiados cuando, tras pasar diez horas de viaje en 1995 para ir a una convención y poder recibir un autógrafo, el actor no se presentó.

Sign here!Sign here!

De este modo, comprendemos que Sheldon también es capaz de albergar sentimientos humanos como el rencor: bot-TASH bir JAB-loo-DI rekh kkhakkh-KOO ny! (O lo que es lo mismo: “La venganza es un plato que se sirve mejor frío” en Klingon). Así que tras unas pocas rondas eliminatorias, Sheldon y Raj por fin consiguen llegar a la final, aunque es el indio el único que parece estar disfrutando con ello: “Lo siento chicos. Decidle hola a vuestras madres cuando os vengan a buscar. ¡O se lo puedo decir yo esta noche!” Grande Raj. Si tuviera ese don de palabra con las mujeres…

Y en la batalla final, cuando Sheldon está a punto de machacar a su contrincante, por fin se atreve a confesarle todo su rencor. Pero, para su sorpresa, Wheaton le pide perdón, argumentando que aquel día no pudo asistir a la convención por el fallecimiento de su abuela. Y todos sabemos que Sheldon tiene una conexión muy especial con su propia abuela, por lo que, emocionado por la revelación, se deja ganar (¡increíble!): “No puedo ganar a Will Wheaton, el hombre que amó a su Mee-Maw (abuela)”.

Sin embargo, como era de esperar, toda la historia no era más que una estrategia del actor para vencer en la partida. Game over, Moon Pie. ¡Pobre Sheldon, para una vez que se deja llevar por sus sentimientos! Para terminar, nos quedamos con la cara del señor Cooper tras conocer la traición:

Wheatoooooon!Wheatoooooon!

¿Qué os ha parecido el episodio? ¡Espero vuestros comentarios!


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