Review TBBT: The Cornhusker Vortex

TBBT: The Cornhusker Vortex

¿Por qué cuando sacamos buena nota en un examen decimos que “hemos aprobado” y cuando el resultado no es bueno nos quejamos de que “nos han suspendido”? O, como diría Leonard: ¿por qué cuando el atleti nuestro equipo gana decimos “hemos ganado”, si en realidad nosotros no hemos jugado? Al fin y al cabo, cuando vemos La Guerra de las Galaxias nunca decimos “hemos derrotado al Imperio”… Sí, sé que esta es una de las peores maneras posibles de empezar un post. Pero, oye, si Leonard lo usa para sacar un tema de conversación, ¿por qué no voy a hacerlo yo? ¡Adelante la review del 3×06!

Al grito de Cometa, ¡ho! comienza este episodio. Aunque sólo hay que esperar unos segundos para que Sheldon nos dé nuestra ración diaria de lecciones lingüísticas. ¡Para que luego digan que la televisión no enseña nada! Con lo que yo estoy aprendiendo gracias a este hombre… El caso es que las batallas de cometas no son algo que se deba tomar a risa. Aunque hay que reconocer que el riesgo de decapitación es bajo, uno debe andarse con ojo para evitar quemarse con la cuerda. ¡Que se lo digan a Sheldon!

En nuestra particular pelea el equipo Sheldon-Leonard vence al equipo Raj-Howard… ¡Espera, sólo a Raj! Y es que Howard, como suele ocurrir, abandona a su compañero en cuanto ve pasar a una mujer. Claro está, todos tenemos un límite: el pobre Raj no aguanta más esta situación. No sólo ha perdido su auténtica cometa Patang, sino que encima ha tenido que aguantar a Sheldon pavoneándose por ello.

¡Tengo tu cometa!¡Tengo tu cometa!

Howard decide compensarle regalándole una cometa de Hello Kitty. Y, aunque al indio le gusta, no le parece suficiente. Es entonces cuando tiene lugar una de esas conversaciones que cualquier pareja podría tener tras una crisis y que tanto nos gustan. Al final Wolowitz consiente en llevar a su amigo a visitar La Brea Tar Pits (con la compra del muñequito de recuerdo correspondiente). Pero Howard es como es, y al momento se vuelve a sentir tentado por otra mujer. Aunque decide quedarse con Raj, éste le insiste en que se acerque a la muchacha, que esta vez sí parece haberle sonreído. Lo que no se imagina es que Koothrappali se ha tomado la venganza por su cuenta. What a douche!

La otra línea argumental se centra en Leonard y sus problemas de pareja: Penny ha quedado con varios amigos para ver un partido de fútbol en su casa, y no le ha ofrecido ir. En realidad, ella sabe que a su novio el fútbol no le interesa en absoluto, pero él se lo toma como algo más personal: “Leonard se ha dado cuenta de que Penny lo ha estado evitando frente a sus amigos porque es un diminuto hombrecito que vuela cometas” (¡Genial Raj, siempre dando en el clavo!)

Por ese motivo Leonard decide aprender todo lo que pueda de fútbol e impresionar a su novia a la semana siguiente. Con su manual de “Fútbol para Tontos” y la ayuda de Raj, comienza a empaparse de todos los partidos que puede, intentando comprender las reglas del juego. Pero al cabo de un rato, lo único que tienen claro es: “A los americanos les encanta beber cerveza, hacen pis con demasiada frecuencia y tienen problemas de erección. Quizá si bebieran menos, se ahorrarían ir tanto al baño y podrían satisfacer a sus mujeres sin necesidad de medicación“. Y es que a veces se puede aprender tanto de los anuncios…

Céntrate en el juego...Céntrate en el juego…

Una vez más, Sheldon consigue salvar la situación. Al parecer, en Texas no sólo se dedican al pollo frito, sino que también son unos fanáticos del fútbol. Y por eso Sheldon domina todas las reglas del juego, a pesar de no interesarle en absoluto (¡sí, Sheldon sabe de fútbol, y no sólo de Quidditch!). Tras una lección magistral del deporte, Leonard está preparado para demostrar delante de los amigos de Penny que a él también le interesa el fútbol. El problema viene cuando no sabes distinguir un partido del 98 con el que estás viendo, pero esa es otra historia. El caso es que a pesar de su buena voluntad, Leonard no tiene ni la capacidad ni las ganas de intentar encajar en medio de un grupo de forofos durante todo un eterno partido de fútbol americano.

Leonard con su camiseta-traje de cocktailLeonard con su camiseta-traje de cocktail

Y es que eso de intentar satisfacer a tu pareja a veces puede ser demasiado sacrificado: “¿Estoy en lo cierto al asumir que tu intento de ser aceptado por los amigos de Penny se basa en tu deseo que continuar tus privilegios de apareamiento con ella? ¿No tienes acceso a mujeres que lo hagan por dinero? Por cierto, otro uso aceptado de la palabra 'Ho' (prostituta).” Eso es ser políticamente correcto y lo demás tonterías.

Por último, debemos hacer una mención especial a Sheldon tratando de destruir todas las tostadas humanas con su tostadora Cylon:

¡Quiero una tostadora Cylon!¡Quiero una tostadora Cylon!

En definitiva, un capítulo que se me ha pasado volando. Esta vez creo que ambas tramas han estado más o menos equilibradas, aunque me hubiera gustado ver un poco más de la lección de fútbol de Sheldon. Pero no se puede querer todo en esta vida. ¿Qué os ha parecido a vosotros?


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