Review Supernatural: Two Minutes to Midnight

El principio del fin, un capítulo grande con grandes personajes. Soy de la opinión de que hubiera quedado mejor si el capítulo se hubiera acortado y/o se hubiera unido con el capítulo final. No sé si es porque le iría mejor o porque quiero ver de una vez como acaba esto. En cualquier caso, seguro que lo habéis disfrutado tanto como yo gracias a esos últimos 10 minutos, donde una conversación resultaba más peligrosa que aquellos Wendigos que cazaban los hermanos al principio. ¿Opináis lo mismo?

El comienzo del capítulo es un tanto desechable, no porque sea malo, sino porque realmente no es muy significativo cuando, tras la escena, aparece el cartelito de un día antes. En menos de 10 minutos la revivimos. La Peste ya se nos presentó con una gran escena, quizás hubiera quedado mejor el principio si hubieran desechado esta escena y empezáramos con los hermanos del tirón. Volviendo a casa de Bobby, los Winchester discuten acerca del plan de Sammy para encerrar a Lucifer. Una llamada los interrumpe, ¡es Castiel! Sigue vivo, hospitalizado en otra ciudad, y al parecer más humano que nunca. Lo que sigue sin perder es su curiosa personalidad. En cualquier caso, tras la charla, y con el plan de Sammy pendiente de discusión, los hermanos marchan tras Pestilencia.

Una vez en el hospital, no tardan mucho en encontrarse con el jinete. Al igual que el jinete tampoco tarda mucho en descubrirlos y en liberar enfermedades que los debiliten. Realmente esta escena es completamente para que se luzca el jinete, interpretado genialmente. Primero, antes de que lleguen Sam y Dean, podemos comprobar que a Pestilencia le da un poco igual lo que quiera Lucifer de los Winchesters. Segundo, con los hermanos en su poder, suelta un espectacular monólogo sobre sus pensamientos acerca de las enfermedades. Siniestro y profundo, parece tener tanta razón que da miedo. La inesperada llegada de Castiel salva a los hermanos además de arrebatarle el anillo al jinete. Ya sólo queda un punto en el marcador.

No hay una descripción disponibleMenos mal que no se me mancharon las gafas

De nuevo, en casa de Bobby, discuten sobre cuál va a ser su siguiente movimiento. Y entonces aparece Crowley. La escena sobre la explicación del trato que hizo Bobby queda un tanto ridícula al intentar meterle algo de comicidad, por el tema del beso, a algo tan serio como vender su alma. Lo único positivo, de momento, que Bobby recibe por hacer el trato resulta ser la posibilidad de volver a andar. Emotiva escena, en la que el pobre muestra un eterno agradecimiento al demonio. ¿Cumplirá Crowley su palabra?, sería de los pocos demonios que lo haría.

Tras esto la historia nos lleva a dos frentes distintos. Uno ocupado por Sam, Castiel y Bobby. Otro por Dean y Crowley. Los tres primeros tienen como objetivo impedir el traslado del virus Croatoan. Castiel apenas hace nada, vemos como le afecta su condición de ser humano, que no lleva muy bien que se diga, y la opinión positiva que tiene acerca del plan de Sam para atrapar a Lucifer, sobre todo tras confirmas que Miguel tiene a su hermano como recipiente. Poco más. Bobby va ligado con Sam. Como se comporta Sam para evitar el traslado del virus, arriesgando su vida por unos inocentes, etc, le hace pensar que a lo mejor puede retener a Satán. Sammy, lo dicho antes, mata demonios, salva inocentes y evita que el virus salga al exterior. Toda esta parte se puede considerar fácilmente relleno puro. Argumentalmente no pasa nada de vital importancia (aún me suena rara toda la trama de la expansión del virus), pero sirve para demostrarle algo a Bobby, pero ese algo, que Sam pueda con Lucifer, sigue sonando un tanto exagerado. Por muy buena persona que sea el chico.

No hay una descripción disponibleTensión sexual no resuelta…, ¿o quizás si?

Y luego vamos con Dean. La trama estrella del capítulo. Tras varios ir y venir de Crowley y Dean, con Crowley como centro humorístico para hacer más llamativa la escena, ambos consiguen dar con la Muerte. Para empezar, la escena de presentación de la Muerte es espectacular. La canción O´Death no hace más que ayudar a conseguir una ambientación impactante. En un minuto, sin diálogo, nos han dicho quién es ese personaje, cual es su actitud y lo peligroso que puede llegar a ser. Y el encuentro entre el jinete y Dean acentúa todas esas sensaciones. La hoz (que me huele a que va a ser importante, porque si no habría sido más relleno inútil) vuelve en menos de lo que tardan los Winchesters en meterse en problemas a manos de su propietario. Tras esto, ambos tienen una charla interesante. Muerte, al igual que Pestilencia, le da igual lo que quiera Lucifer, es más, a éste le molesta muchísimo ya que está atado a él por culpa de un hechizo. Así que le ofrece a Dean su ayuda a cambio de que le garantice que Lucifer vuelva a la celda…., aunque tenga que ir en el cuerpo de Sammy. Dean le miente a la cara, con un par, que no se diga. Además, se debe recalcar en el comportamiento de Dean durante la conversación, pocas veces le hemos visto tan atemorizado, sobre todo cuando descubre la intención de Muerte de atrapar a Dios. También, la indiferencia del jinete hacia Dean o a hacia la humanidad. La conversación queda de lujo y por eso se convierte en lo mejor del capítulo sin duda.

Finalmente, llega la escena final que protagonizan Dean y Bobby en la que se recalca el hecho de que Dean tema más perder a su hermano, que perder al mundo. El mundo entero está en juego, y sólo nos quedan unos 45 minutos para saber cuál es su destino, y el de los Winchesters.


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